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Segundo debate, rudo contra técnica: lucha libre a tres caídas sin límite de tiempo

“Y los seres humanos de carne y hueso, ¿dónde quedaremos después de esta elección tan divisiva, tan compleja?”.
Opinión
Escritor, profesor en Tufts University. Su última novela, “No me dejen morir así” (Planeta), es sobre Pancho Villa.
2016-10-10T08:41:33-04:00

Comienza el debate entre un confeso predador sexual y la primera mujer nominada como candidata presidencial por un partido mayor en Estados Unidos. ¿Puede haber algo más ilógico, más injusto? Empiezo celebrando con Hillary su idea de, justamente celebrar la diversidad del país. No dividir, estar juntos en metas enormes.

El formato de Town Hall (asamblea ciudadana), cambia, a mi parecer, los protagonismos de los candidatos por los protagonismos de los votantes que preguntan directamente. Hillary empieza bien: “Quiero curar al país, quiero ser la presidenta de todos los americanos”. En su lugar Trump empieza diciendo estoy de acuerdo en todo lo dicho por ella, pero… El pero es lo que importa, en realidad vuelve a insistir en como el país está acabado en términos de negocios, en tratados, en seguridad. Y sus mismos ideales: cerrar las fronteras, ley y orden. Es decir: estoy de acuerdo en que América necesita un cambio, pero en realidad pienso distinto en realidad. ¿Los latinos? ¿Sacarlos como una especie de as en la manga? Anderson Cooper sabe que lo que está en juego es algo más importante. Entonces –mientras Trump seguía respirando como enfermo igual que en el debate anterior– se va por otro lado, habla de ISIS para salirse por la tangente en términos de sus declaraciones sobre asalto sexual a las mujeres. No tiene cómo salvarse del propio agujero en el que se metió.

Hillary entonces hace su “caso”, lo establece. No son solo las mujeres. Son los latinos, los musulmanes, los migrantes, quienes han sido cuestionados por Trump. “Celebramos nuestra diversidad porque somos buenos, no porque somos negativos como el candidato republicano ha pretendido”.

Words, words… No Shakespeare… Trump. Es su discurso constante de culpar a los demás, particularmente a Obama y a Hillary Clinton como los culpables. Quienes han destruido el país. La moderadora lo cuestiona. ¿Cuándo ha cambiado? Él sigue insistiendo en que es “conversación de vestuario”. Y ataca a Bill Clinton. El que más ha abusado de mujeres. Y dice lo que dijo que diría el fin de semana, que acabaría con Hillary para indicar que ella, Hillary, destruye a las mujeres que su marido abusivo atacó.

¿En qué momento hemos llegado a este nivel político? No es un debate, es como dice Ignacio Sánchez Prado, un episodio de Judge Judy. Estamos en uno de los bajos niveles de discusión y argumentación en la historia reciente. El tema musulmán tratado por Trump en el debate a través de una pregunta de la audiencia lo muestra totalmente. El candidato republicano lo usa, nuevamente, para culpar a Obama, y en su lugar Hillary lo usa para promover la libertad religiosa que fundó el propio país. El tema no es menor, pero el esquema del debate no permite una discusión mayor de ideas, no de frases.

Y por eso sigue con la idea de los migrantes como criminales. Es un tema que pega en sus votantes. Son asesinos, son malos, hay que lograr sacarlos del país. Hillary tiene mal juicio –vuelve a citar a Sanders–, por su culpa este país está como está. Trump dice textualmente algo terrible: ¡Yo entiendo la frontera!

Los siguientes minutos del debate no tiene sentido referir en términos de crónica, porque realmente siguió lo mismo que hemos visto. Trump se mantuvo en los mismos términos y los mismos temas, no logró convencer al electorado de que se ha convertido en un mejor hombre que el que escuchamos en 2005. No se mostró contrito por el problema que provoca esa misoginia. Sí interrumpió una y otra vez y, sin embargo terminó diciendo que la aprecia por ser una luchadora que no se rinde. Pero creo que es la primera vez que un candidato a la presidencia entra en combate con su propio vicepresidente. Dice textualmente que no está de acuerdo con Pence en Siria. No se disculpó verdaderamente, no lo hizo creíblemente.

Creo que Hillary hizo bien en no irse a la yugular con el tema del video de 2005. Eso mostró que siente que ya los votantes han juzgado el tema suficientemente. Pero el tema crucial fue que Trump aceptó haberse beneficiado con el código de impuestos y que no ha pagado impuestos por muchos años. Las mujeres deben sentirse ofendidas más aún hoy que en video al no escuchar una verdadera disculpa. “Es conversación de vestuario” no es suficiente y sigue siendo el tema del final de la campaña. Minimizar en lugar de disculparse es pésimo. No soy tan malo como ISIS, no me juzguen porque voy a terminar con ellos. Y en pleno debate en lugar de seguir discutiendo le dijo claramente: Hillary, si soy presidente vas a ir a la cárcel. Absurdo, uno de los momentos más bajos de la historia de la democracia de Estados Unidos.

En el debate no hubo un ganador porque Trump llegó ya perdedor. El tema de no aceptar lo que Pence dijo en el debate vicepresidencial fue fatal para él. ¿Es que no ha hablado con su propio candidato a la vicepresidencia entre ese debate y este domingo? Es terrible que Trump siga promoviendo a Rusia como el gran opositor a ISIS y un gran aliado de Estados Unidos. Los analistas internacionales dirán mucho, a mi manera, al respecto en los próximos días. Quiero decir que con independencia con el tema del video de 2005, Trump se mostró tremendamente débil en términos de política exterior.

En la historia reciente de los Estados Unidos no ha habido un candidato que haya sufrido tal debacle. No hay un solo periódico importante que lo apoye, ha sido mostrado como lo que es, un misógino, un xenófobo, un racista. Lo que me sigue pareciendo increíble a casi mitades de octubre que haya tantas personas que sigan apoyándolo con su preferencia electoral.

Sobre todo porque seguimos sin oír ideas. Trump siempre ataca al responder sin proponer sus propias políticas e ideas. Cada vez que lo escucho decir: “Esto, lo otro, lo de más allá es un desastre”, pienso que va a decir cómo lo va a componer. Nunca lo hace. No sé si realmente alguien ganó este debate. Trump dejó de sangrar –momentáneamente– y Hillary no buscó acabarlo por Knock-Out, aunque creo que sus asesores así lo pensaron. Se acabó tanto solo en los días pasados que no tenía caso destruirlo en el debate. La demografía de este país ha cambiado tanto que no creo que le alcance para reponer lo perdido. Los votantes educados universitariamente, los afroestadounidenses, los hispanos –salvo el raro caso de Florida– no lo van a apoyar hasta ahora. El tema del voto electoral –no del voto popular– debe quedarnos claro desde ahora, es casi imposible de revertir de aquí a noviembre.

Y los seres humanos de carne y hueso, ¿dónde quedaremos después de esta elección tan divisiva, tan compleja? Cada vez más lejos de una democracia rota, poco representativa y menos aún útil para resolver nuestros verdaderos problemas.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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