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Rocío Sáenz: La Lucha por $15 y nuestro futuro

Rocío Sáenz: La Lucha por $15 y nuestro futuro

La autora explica la huelga del movimiento Lucha por $15: derecho a sindicato, reforma migratoria y justicia racial

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Por Rocío Sáenz, vicepresidenta ejecutiva internacional del sindicato SEIU

El 10 de noviembre, trabajadores de diferentes industrias, de todas las clases sociales, que están construyendo el movimiento Lucha por $15 (The Fight for $15), se unirán para exigir a las empresas que dejen de pagar salarios de pobreza y el derecho a pertenecer a un sindicato.

Trabajadores de comida rápida, de cuidado en casa, conserjes de limpieza, de cuidado de niños, profesores, todos ellos representan una fuerza poderosa en los Estados Unidos, decididos en alcanzar el Sueño Americano donde puedan criar a sus familias sin tener que sacrificar su dignidad.

Este movimiento de una amplia gama de trabajadores se unirá el 10 de noviembre para inspirar verdadero cambio: una economía que funcione para todos, no solo para los ricos.

Son los valores que nuestros padres y abuelos nos enseñaron: que si trabajas duro, haces sacrificios, puedes ganarte la vida, mantener a tus hijos y vivir con dignidad.

El movimiento Lucha por $15 comenzó hace menos de tres años en la Ciudad de Nueva York con 200 trabajadores valientes de comida rápida que salieron de sus trabajos en protesta para exigir un salario justo con el cual pudieran criar una familia y el derecho de formar un sindicato. El día de hoy, gracias a estos trabajadores, el movimiento se ha convertido en una fuerza poderosa para cambiar al país.

Muchos trabajadores latinos e inmigrantes son parte de esta lucha, buscando brindar justicia económica y migratoria en la vanguardia del cambio en los Estados Unidos.

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Sin embargo, numerosas familias trabajadoras, muchas de los cuales son de trabajadores inmigrantes que han estado en los EE.UU. por más de 10 años, están batallando para alcanzar ese sueño y luchando por una reforma migratoria, un mejor salario y el derecho a pertenecer a un sindicato.

Para muchos, la lucha es personal y relevante para todos los estadounidenses, porque se trata de mantener a su familia, el hogar que han construido en nuestra nación.

Ya sea en labores de cuidado doméstico, de comida rápida, cuidado de niños, aeropuertos o universidades, a muchos de nuestros trabajadores por todo el país se les paga muy poco para mantener a sus familias.

El 10 de noviembre, llevaremos nuestra lucha a las calles. Nuestra comunidad está uniéndose en la mayor huelga nacional de una amplia gama de trabajadores para ser parte del movimiento creciente de $15 dólares la hora y un sindicato, una reforma migratoria y justicia racial.

Una de estas trabajadoras es Teresa Sandoval que se siente orgullosa de haberse unido al movimiento. Ella labora en cuidado en casa y es una madre soltera de Las Vegas, Nevada. Teresa llegó a los Estados Unidos proveniente de México hace cerca de 30 años, y como muchos de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, creía que si trabajaba duro podría alcanzar el Sueño Americano.

Y así lo hizo. Teresa hizo de Las Vegas su hogar y educó a tres inteligentes hijos. Sin embargo, después de más de 25 años de cuidar al segmento más vulnerable de nuestra población –a los estadounidenses de la tercera edad y a personas con discapacidades– Teresa no puede permitirse enviar a sus tres hijos estadounidenses a la universidad, mantener a su madre envejecida, y cuidar a su hermana de 34 años de edad a quien se le diagnosticó cáncer.

En las propias palabras de Teresa: “Encontré mi llamado cuando comencé a trabajar como proveedora de cuidados en casa; amo mi trabajo pero también sé que el amor no es suficiente para mantener a mi familia. Me uno a esta lucha porque me siento invisible y no quiero seguir siendo invisible… y quiero demostrarles a mis hijos que la Lucha por $15 es solamente el comienzo”.

Teresa se encuentra entre el 89% de las mujeres que forman parte de la industria de atención domiciliaria, de las cuales el 28% son afroamericanas y el 18% latinas.

Ella lleva la peor parte de los bajos salarios del cuidado de hogares con un salario medio de tan solo $13,000 al año, a pesar de que trabaja en la industria de más rápido crecimiento en el país y con la demanda más grande.

Los trabajadores como Teresa merecen un mejor salario para hacer este importante trabajo y ganarse el sustento para su familia. Al mismo tiempo nuestros ancianos también merecen el acceso al cuidado asequible y de calidad que necesitan para que puedan vivir en sus propios hogares con dignidad e independencia.

Es por eso que este 10 de noviembre, nuestra comunidad se unirá y hará un llamado a quienes están en el poder para que apoyen a Teresa y a miles de otras familias trabajadoras.

Es el momento de que nuestros funcionarios públicos den el primer paso para fortalecer y mejorar las vidas de las familias estadounidenses apoyando soluciones que fortalecerán a las familias: desde aumentar el salario mínimo hasta aprobar una reforma migratoria.

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Y cuando llegue noviembre de 2016, muchos en nuestra comunidad, como Teresa, recordarán quién se interpuso en el camino del progreso para las familias latinas e inmigrantes y para todas las familias trabajadoras. Y al igual que Teresa, votaremos por aquellos que defendieron a las familias y la lucha que ha unido a millones.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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