¿Qué futuro les dejaremos a nuestros hijos si seguimos acabando con la vida en el planeta?

“Mi preocupación no es por un huracán específicamente. Les temo a los huracanes que restan por venir, a las sequías que están por ocurrir y a las inundaciones futuras. Se trata de un miedo con nombre y apellido: cambio climático”.
Opinión
Presidente de la firma ProsperoLatino y estratega demócrata.
2017-10-09T18:00:28-04:00

He vivido tres huracanes en mi vida y ni hablar de los múltiples ciclones que nos pusieron a correr protegiendo ventanas, pero que a última hora se desviaron. Sin embargo, Irma ha sido el primero que verdaderamente me llenó de pavor mientras realizaba su aplastante y destructora travesía por el Caribe y Florida.

Vientos de 185 millas por hora aterrorizan a cualquiera. El diámetro de una tormenta que en un momento cubriría en su totalidad a la isla de Cuba no solo provoca temor, sino también respeto. Pero más allá del miedo al poder ciclónico de Irma, fue la primera vez que viví un huracán como padre de dos niños pequeños. Y ahora que veo la desolación que dejó el huracán María en Puerto Rico, más se arraiga ese temor.

Pero la preocupación no es por un huracán específicamente. Les temo a los huracanes que restan por venir, a las sequías que están por ocurrir y a las inundaciones futuras. Se trata de un miedo con nombre y apellido: cambio climático.

A pesar de los datos científicos, el presidente Trump y su séquito sigue refutando al 97% de los meteorólogos. Para poner esto en contexto, esta administración retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, un pacto que busca frenar el calentamiento global. Así mismo, esta administración está a punto de cancelar la implementación de nuevas protecciones –conocidas como el Plan de Energía Limpia– que tenían como misión limpiar el aire en las regiones más contaminadas del país. Precisamente en esas regiones vive el 50% de la población hispana en Estados Unidos, condenando a miles de nuestros niños a sufrir de asma o experimentar una serie de enfermedades respiratorias crónicas. Y esos son los efectos inmediatos.

El cambio climático atenta contra la propia seguridad y violenta el derecho de nuestros hijos a vivir en un lugar limpio y habitable. Y es un asunto que preocupa a este padre, aún mientras les canta a sus hijos para dormirlos en la noche.

Y cómo no nos va a desvelar esto, si ya se están sintiendo los efectos del cambio climático. Irma, por ejemplo, se convirtió en el huracán más intenso que se haya registrado en el Atlántico –a tal punto que su rugir fue detectado por los instrumentos utilizados para medir sismos–. Harvey y sus diluvios convirtieron a la ciudad de Houston en un lago de la noche a la mañana, ganándose el triste el récord del suceso de lluvias más intenso registrado en los Estados Unidos. Regresando a Florida, este pasado mes de julio fue el más caliente que se haya documentado. Y Las Vegas no se quedó atrás, rompiendo el récord de calor este año con 116 grados Fahrenheit. Esta ola de calor provocó incendios forestales en el noreste del país amenazando vidas y hogares humanas y silvestres. Y en este momento, mientras escribo estas líneas, otro incendio está asolando la famosa región vinícola del Valle de Napa, en California.

Pero la prueba más impactante es la situación de los habitantes de Puerto Rico. Cada imagen que sale de la Isla del Encanto tras el huracán María nos muestra un paisaje abatido. Los árboles que lograron quedar en pie quedaron sin una hoja. Cada video que logra subirse a las redes nos muestra una creciente tragedia humana donde el agua potable escasea y la comida sin refrigerar se puede convertir en un foco de enfermedades. Y en medio de las crecientes necesidades en las semanas después de la devastadora tormenta, la desesperación es otra bomba de tiempo que las autoridades no se dan abasto para desactivar.

La repetición de esas escenas infernales es la razón por la cual temo por mis hijos. ¿Qué mundo les estamos dejando? Un mundo en el cual hemos aniquilado el 50% de la fauna desde los años setentas. No leyó mal, estimado lector. Durante el corto tiempo que llevo yo en este planeta han desaparecido la mitad de las especies animales que una vez lo habitaron. Eso es aterrador.

Mientras el Atlántico sigue tragándose poco a poco a la ciudad de Miami, y generando huracanes más intensos, grandes y frecuentes con sus aguas cada vez más cálidas, Trump y el administrador de la Agencia de Protección Ambiental continúan poniendo a la industria de combustibles fósiles por encima del pueblo estadounidense. Mientras como votantes no exijamos un remedio contundente a este problema, Trump y el partido Republicano seguirán prefiriendo ganancias a supervivencia.

Si queremos que nuestros hijos tengan futuro y hogar, no tenemos otra opción que involucrarnos. Mientras todo esto sucede, yo abrazo a mis hijos y me pregunto si despertaremos a tiempo para garantizarles un mejor porvenir. No lograrlo me causa terror.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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