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Para Biden y para el país, ahora viene lo más difícil

"Biden y Harris tendrán, además, el reto de gobernar ante la oposición sistemática de los republicanos, quienes con toda probabilidad les darán el mismo maltrato que al presidente Barack Obama, especialmente si conservan la mayoría en el Senado tras las elecciones de segunda vuelta en Georgia".
Opinión
Miembro del equipo de política de Univision.
2020-11-16T13:12:38-05:00
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Joe Biden saluda a Kamala Harris durante el tercer debate de los candidatos demócratas a la presidencia en Houston, Texas el 12 de septiembre de 2019.
Crédito: Win McNamee/Getty Images

La elección de Joe Biden y Kamala Harris ha sido un gran triunfo para la democracia de Estados Unidos. Pero para ellos y para el país ahora viene lo más difícil. Cuando finalmente se instalen en la Casa Blanca el 20 de enero, enfrentarán un auténtico bombardeo de desafíos nada envidiables.

El primero será adecentar el gobierno federal y la presidencia en sí, la cual Donald Trump ha convertido en una cloaca. Ello requiere fomentar la transparencia, evitar el nepotismo y reclutar profesionales serios, reduciendo a un mínimo los nombramientos políticos de personas sin experiencia en el manejo del gobierno y la administración de fondos públicos.

Este reto exige asimismo promover la concordia entre los estadounidenses cuyas divisiones han alcanzado un punto álgido. No será fácil porque casi la mitad del país se ha embarcado en el nacionalismo y sus corolarios embrutecedores, la xenofobia y el racismo. Cuenta incluso con un partido, el republicano, que los fomenta bajo la presunción lamentable que solo puede obtener poder apelando a lo que en el país se llama, con eufemismo, “política de identidad blanca”, pero que en realidad es el racismo mondo y lirondo de toda la vida.

Biden y Harris tendrán, además, el reto de gobernar ante la oposición sistemática de los republicanos, quienes con toda probabilidad les darán el mismo maltrato que al presidente Barack Obama, especialmente si conservan la mayoría en el Senado tras las elecciones de segunda vuelta en Georgia en enero y si mantiene el liderazgo Mitch McConnell, principal arquitecto del “gridlock” o estancamiento político por el que hoy se conoce a Estados Unidos en el mundo.

En política doméstica, la pareja demócrata deberá responder al desafío de combatir el racismo, lo que podría comenzar con la restauración de los seminarios sobre sensibilidad racial para empleados federales que, en su desbocado afán de supremacía blanca, Trump prohibió. También pueden dar el ejemplo nombrando a un gabinete presidencial variado que refleje la creciente diversidad del país, no peleles como Ben Carson, que cínicamente encarnen la negación de la diversidad. Es un buen comienzo que el 53% del equipo de transición demócrata esté compuesto por mujeres y que el 41% sean miembros de minorías étnicas.

Otra dificilísima prioridad nacional será humanizar la política migratoria, la cual Trump convirtió en arma de ataque a las minorías como los musulmanes y los hispanos. Biden y Harris deberán equilibrar con prudencia la tradicional acogida a los inmigrantes con la necesidad de proteger el bienestar y la seguridad de los estadounidenses. Esto comienza con la suspensión del veto ignominioso a refugiados y viajeros de países predominantemente musulmanes y africanos, la normalización del status de cientos de miles de dreamers y sus padres, el cese de las deportaciones a países dictatoriales, como Cuba y Venezuela, la protección temporal de inmigrantes de países inestables, el aumento de la cuota de refugiados y de la asistencia productiva a países que exportan migrantes.

En política exterior, el presidente y la vicepresidenta electos tendrán que restaurar las maltrechas relaciones con los grandes aliados democráticos de Estados Unidos en Europa, Canadá y Australia, abstenerse de complicidad con dictadores y reanudar la promoción de la democracia y la libertad en el mundo. Tampoco será coser y cantar porque el contubernio del presidente Obama con la dictadura cubana y el de Trump con las tiranías rusa, norcoreana, saudí y turca, entre otras, erosionaron el prestigio democrático de Estados Unidos.

La política de Trump hacia América Latina se redujo a presionarla para evitar que enviara migrantes y amenazarla para hacer acuerdos comerciales ventajosos para Estados Unidos. Trump frenó a las dictaduras de Venezuela y Cuba, pero no por convicción, sino por oportunismo político para granjearse las simpatías de votantes cubanos y venezolanos. Biden y Harris deberían seguir conteniendo a ambas tiranías y evitar que propaguen su veneno totalitario por el hemisferio. Una forma de hacerlo sería aumentar la ayuda para el desarrollo económico, la lucha contra la corrupción y la protección del medio ambiente. Los daños ambientales son hoy uno de los principales factores del éxodo centroamericano y caribeño hacia Estados Unidos.

He dejado para el final el reto más importante: superar la pandemia de coronavirus y su destructiva secuela para la economía y la seguridad nacional. A diferencia de la actitud irresponsable de Trump, Biden y Harris deberán darle absoluta prioridad, basándose en lo que recomienden científicos y otros expertos y desarrollando una vasta campaña de información, orientación y persuasión para vencer el escepticismo y la ignorancia sobre el problema que fomentaron y explotaron Trump y sus asesores zafios e inescrupulosos.

Se afirma que Joe Biden ha recibido en las urnas un mandato mayoritario para ser Joe Biden. Eso quiere decir el político pragmático y perseverante que ha vencido un sinfín de obstáculos y adversidades para lograr su sueño presidencial. El país lo necesita con urgencia. Seguramente cometerá errores al enfrentar los retos. Será el momento de señalarlo sin cortapisas, con la intención de que los enmiende antes de que ahonden los males de la nación.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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