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Imagen satelital del huracán Irma.
Daniel Morcate
Opinión

Miembro de la unidad política de Univision Noticias.

Lecciones de Harvey e Irma

Lecciones de Harvey e Irma

“Se debería generar un amplio e informado debate público sobre las causas, el alcance y los efectos del aumento en el promedio de las temperaturas del sistema climático de nuestro Planeta”.

Imagen satelital del huracán Irma.
Imagen satelital del huracán Irma.

Algunos políticos conservadores se han cabreado porque, a la luz de las catástrofes provocadas por los huracanes Harvey e Irma, se ha empezado a hablar de nueva cuenta sobre el calentamiento global. Pero es difícil imaginar un momento más propicio para hacerlo. La implacable cadena de tormentas y huracanes monstruosos que este verano se están formando en el Atlántico y el Pacífico y luego paseando su ferocidad destructiva por islas y territorios continentales debería sonar la alarma sobre el problema. Y debería generar un amplio e informado debate público sobre las causas, el alcance y los efectos del aumento en el promedio de las temperaturas del sistema climático de nuestro Planeta. Solo así obtendremos el conocimiento necesario de este fenómeno y podremos tomar las medidas indispensables para protegernos, proteger a nuestros seres queridos, nuestras propiedades y nuestras comunidades.

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Ese debate público había comenzado en Estados Unidos y conducido a medidas preventivas adoptadas por el gobierno del Presidente Barack Obama. Entre ellas se destacaba el visionario compromiso de reducir los contaminantes como parte del Acuerdo de París suscrito por Obama el año pasado. Pero el giro ultraconservador que ha dado la política nacional lo ha frenado e incluso frustrado. El Presidente Donald Trump recientemente retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París. También eliminó protecciones federales del medio ambiente. Y propuso recortar drásticamente el presupuesto de la Agencia para la Protección Ambiental, EPA por sus siglas en inglés.

El problema estriba en que su partido de gobierno, el Republicano, en conjunto niega la existencia del calentamiento global y de la contribución que los seres humanos hacemos, mediante arraigados patrones de conducta, a este flagelo. Es cierto que algunos políticos del GOP individualmente aceptan el abrumador consenso de los científicos sobre el asunto. Pero incluso ellos se sienten intimidados por la mayoría negacionista y por sus votantes que se han dejado embaucar por las huestes negadoras.

¿Cómo se explica que tantos dirigentes políticos, con una educación formal que supera el promedio, se hayan convertido en negadores obstinados del calentamiento de la Tierra a pesar de los hallazgos y pronunciamientos de los especialistas en el tema? No es descartable que algunos se hayan confundido por la propaganda negacionista que auspician las grandes compañías energéticas y otros contaminadores, la cual incluye un sinúmero de think tanks, grupos de presión, cabilderos y especialistas apócrifos que escriben ensayos y libros por encargo para manipular a la opinión pública.

Pero, a mi juicio, la razón primordial por la que muchos de esos dirigentes persisten en la negación es porque, de lo contrario, perderían el generoso patrocinio de los intereses contaminadores. Después de China, Estados Unidos es el segundo país que más corrompe el medio ambiente al producir aproximadamente cinco millones 414,000 toneladas métricas de dióxido de carbono cada año. Esa colosal contaminación corre principalmente a cargo de empresas de energía como la American Electric Power, Duke Energy y Southern Company, las tres principales contaminadoras; el propio gobierno federal, el cual produce 77 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales; las refinerías de petróleo como Exxon Mobile y BP, y las compañías de acero como U.S. Steel y ArcelorMittal, entre otras. Decir que estos gigantes empresariales tienen en el bolsillo a muchos políticos republicanos y algún que otro demócrata es quedarse corto.

Hay, desde luego, otros motivos por los que Harvey e Irma han provocado tanta destrucción, muerte y sufrimiento a su paso por Texas, la Florida y otros estados del país. También ha contribuido al enorme desastre la urbanización temeraria en zonas vulnerables, como las de las costas del Golfo de México en Texas y las del sureste y suroeste en la Florida. Otro factor ha sido la complacencia que impidió blindar adecuadamente a poblaciones frágiles, como las de Houston y los Cayos floridanos, donde ningún huracán había desplegado tanta furia en décadas. Pero, de todos los posibles factores, acaso el más importante y el menos comprendido ha sido el creciente calentamiento del Planeta, el cual es responsable del aumento constante en los niveles del mar y de las altas temperaturas que recalientan las aguas oceánicas, provocando lo que en inglés se llama “extreme weather” o efectos climáticos extremos.

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Nuestros dirigentes políticos, encomiablemente, se han movilizado para orientar y apoyar a los damnificados de Harvey e Irma sin importar su color partidista. A menudo han colaborado juntos en este empeño. Ahora deberían ser consecuentes y llevar ese raro espíritu de colaboración al esfuerzo por prevenir que estos fenómenos sean tan destructivos, estudiando con honestidad sus causas y buscándoles remedios o por lo menos atenuantes.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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