Justicia postergada no es justicia

“Solo una reforma migratoria integral, que reconozca la contribución de la comunidad inmigrante a Estados Unidos y le otorgue un camino a la ciudadanía y al ejercicio pleno de sus derechos, puede ser considerada justicia. Y esa responsabilidad no estará en manos de los jueces, sino del Congreso”.
Opinión
Periodista independiente basada en Los Ángeles, escribe sobre inmigración, política y relación México-EEUU
2016-06-24T08:05:13-04:00


La mañana del jueves, frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, decenas de personas escucharon el fallo emitido por ocho jueces sobre la demanda de inconstitucionalidad de los programas DACA+ y DAPA: un empate de cuatro votos a favor y cuatro en contra, que congela su implementación hasta que se nombre a un noveno juez para sustituir a Antonin Scalia, fallecido en febrero pasado.

Dice la sabiduría popular que la justicia, cuando tarda en llegar, deja de ser justicia. Con la falta de decisión en un sentido o en otro, los jueces del supremo han dejado en suspenso la posibilidad de que más de cinco millones de estadounidenses sean protegidos de la deportación; y las deportaciones, en tanto, continúan ocurriendo cada día.

A la oposición legal que hizo que las acciones ejecutivas de Barack Obama terminaran en la Corte Suprema, se ha sumado la negativa de los republicanos en el Senado para confirmar como sustituto de Scalia al juez Merrick Garland, nominado por el presidente en marzo; esto es lo que ha provocado el inusual empate técnico de este jueves. Y aunque en teoría en los empates nadie pierde, Obama dejará la Casa Blanca agregando este episodio a su lista de derrotas.

Una nueva ventana de posibilidad para DACA+ y DAPA se abrirá el próximo año, cuando tras la toma de posesión del próximo presidente, o presidenta, se nombre a un noveno juez. Entonces la demanda por inconstitucionalidad regresará al supremo y el desempate podría ir en cualquiera de los dos sentidos: es probable que con un juez de tendencia conservadora estas medidas se declaren inconstitucionales, o bien, que el nombramiento de un juez con tendencia liberal derive en la aplicación de DACA+ y DAPA.

En ambos casos, el resultado depende en gran medida de quiénes llegarán a la presidencia y el Congreso, lo cual da una renovada importancia a la elección del 8 de noviembre. Y es justamente en estos momentos de campaña, con el tema migratorio ocupando gran parte de los discursos, que resulta pertinente recordar que, aún con la aprobación de DACA+ y DAPA, el asunto de fondo no está resuelto.

Los programas de Acción Ejecutiva anunciados por Obama son un paliativo, una bocanada de aire para una comunidad indocumentada que lleva años ahogada por la falta de voluntad de políticos y partidos, pero no representan una solución ni a mediano, ni a largo plazo. Si DACA+ y DAPA fueran implementados en los primeros meses del próximo gobierno, la comunidad obtendría un breve respiro: un ingreso más estable, la posibilidad de finalizar la educación superior, o de conducir un auto sin temor a ser detenido. Pero DACA y DAPA no otorgan una residencia estadounidense a sus beneficiarios ni ofrecen un camino a la ciudadanía. Tienen una vigencia limitada, su renovación depende de la voluntad del presidente en turno, y pueden ser revocadas en cualquier momento.

La comunidad indocumentada en Estados Unidos lleva más de dos décadas con una herida abierta, y las acciones ejecutivas son apenas banditas adhesivas para paliar la molestia, pero no sanarán la herida. Solo una reforma migratoria integral, que reconozca la contribución de la comunidad inmigrante a Estados Unidos y le otorgue un camino a la ciudadanía y al ejercicio pleno de sus derechos, puede ser considerada justicia. Y esa responsabilidad no estará en manos de los jueces, sino del Congreso.

Es muy importante recordar que la resolución de este jueves mantiene en suspenso la aplicación de DACA+ y DAPA, pero los beneficiarios del DACA de 2012 continuarán gozando de protección. Esto, sin embargo, no los libera de la posibilidad de que una noche al volver a casa encuentren que algún miembro de la familia ha sido detenido y deportado. Porque cualquier herida mal atendida, tarde o temprano se volverá a abrir. La justicia, cuando es postergada, deja de ser justicia.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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