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Entre el control y la hipocresía republicana, la libertad de la mujer está en juego

“La mayoría de la población estadunidense, al igual que la hispana, reconoce que la decisión sobre el aborto le pertenece a la mujer, no al estado”.
Opinión
Secretaria Nacional de Prensa de Latino Victory.
2019-05-22T15:47:33-04:00

La alarma había sonado el 9 de julio de 2018, cuando las mujeres fuimos testigos de una violación colectiva a nuestro derecho de ser humanas. El Senado de Estados Unidos había confirmado como juez de la Corte Suprema a Brett Kavanaugh, un hombre que según el testimonio bajo juramento de la Dra. Christine Blasey Ford violentó su cuerpo cuando eran adolescentes.

Casi un año después de la confirmación de Kavanaugh, estamos viviendo otra violación colectiva. Esta vez impuesta por las legislaturas estatales en Alabama y Georgia, que aprobaron la semana pasada leyes que prohíben el aborto y que figuran entre las más extremistas y restrictivas en la historia del país. Ambos hechos demuestran que para los gobernantes republicanos, las mujeres no somos seres humanos con voluntad propia –nuestro cuerpo es un objeto para legislar, gobernar y en el peor de los casos, violentar sin consecuencia alguna.

La ola de leyes estatales que limitan el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, bajo el disfraz hipócrita del derecho a la vida, son una segunda alarma. Esta vez, no podemos ignorarla, ya que si no frenamos este movimiento de opresión, las mujeres perderemos la libertad que tanto nos ha costado.

Cuarenta años atrás, las mujeres solteras, divorciadas o viudas no podían obtener una línea de crédito en un banco sin la firma de un hombre, y las mujeres podían ser despedidas de su empleo tras quedar embarazadas. No teníamos independencia social, económica o política –vivíamos casi en estado de esclavitud–. Hoy, estas prácticas parecen ser de una época lejana y la gente las considera arcanas y hasta ridículas. Pero puede tomar tan solo una generación el revocar las leyes que hicieron de estas prácticas un acto ilegal e inmoral. Si no lo creen, hay que ver legislaciones como la de Alabama, que fue aprobada por 25 hombres que nunca en su vida han estado embarazados y que nunca tendrán que lidiar con lo político que es tener una matriz en este país.

Los republicanos y los grupos conservadores han trabajado pacientemente por décadas para revocar el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo, y su lucha no tiene absolutamente nada que ver con la protección de la vida del feto. Si en realidad les importara la vida de los niños, se ocuparían de proveer cuidado después de nacer, pero lo único que hacen es recortar fondos para el cuidado de la salud, la atención prenatal y la educación. Ni hablar de la carencia de ayuda que existe para las madres solteras. También legislarían para restringir las armas de fuego para que ni un niño ni una niña más mueran en las aulas escolares y pasarían leyes para mejorar la inmigración y el sistema de asilo para que ni un solo niño o niña más muera en las manos del Border Patrol.

Y si en realidad quisieran disminuir el número de abortos, ofrecerían fondos para que entidades como Planned Parenthood incrementen sus servicios de educación sexual, incluyendo el acceso a anticonceptivos para la mujer. Los hombres consiguen anticonceptivos hasta en las gasolineras, y nadie ha legislado sobre sus cuerpos para hacerlos responsables de los abortos, a pesar de que también lo son. Pero no. Lo único que les importa a los legisladores republicanos es controlar a la mujer, ponerla en su lugar, exigirle que le entregue su cuerpo al estado para que un grupo de hombres decida lo que ella debe hacer.

La mayoría de la población estadunidense, al igual que la hispana, reconoce que la decisión sobre el aborto le pertenece a la mujer, no al estado. De acuerdo con una encuesta de Pew, el 58% de los estadounidenses piensan que el aborto debería ser legal en la mayoría de los casos, y otra encuesta reciente pone la cifra en un 67%. Y según una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Salud Reproductiva, el 67% de los latinos no están de acuerdo con que se elimine la ley Roe v. Wade, la cual le da el derecho constitucional a la mujer de decidir sobre si tendrá un aborto o no. A nivel nacional, el 73%de los estadounidenses no quieren que la ley Roe v. Wade sea eliminada.

A pesar de que el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo es un derecho constitucional, las acciones de los republicanos y los grupos conservadores demuestran que este derecho es frágil, y que están intentando utilizar cualquier método para revocarlo. Además de Alabama y Georgia, legislaturas en 15 estados han aprobado leyes similares, diseñadas para revocar el derecho de la mujer a decidir. De acuerdo con analistas políticos, las leyes estatales son parte de una estrategia colectiva de llevar el caso a la Corte Suprema y cambiar el fallo de Roe v. Wade, y de esta manera, eliminar el derecho de decidir a nivel federal.

El ciclo regresa a la primer alarma en el 2018, cuando el Senado aprobó la confirmación de Kavanaugh, quien fue acusado de violentar el cuerpo de una mujer, y que ahora podrá dar el voto necesario para llegar a un fallo jurídico que le robaría a la mujer su independencia y su valor como ser humano. De nuevo, estamos en la víspera de sufrir otra violación colectiva de nuestros derechos humanos.

Nos queda a las mujeres y a nuestros aliados ejercer el derecho que aún nos pertenece, el del voto, ya que en víspera de las elecciones del 2020 nuestra libertad corporal está en juego.
Al fin del día, esta libertad es lo único que le otorga a la mujer el derecho de igualdad ante la ley, y es algo que le debemos a las generaciones de mujeres que lucharon por la noción radical de que a las mujeres se nos trate como lo que somos: seres humanos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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