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En busca de una solución de realismo mágico para Venezuela

Mientras Venezuela se desangra, las obras de Gabriel García Márquez son fuente de inspiración para un posible camino hacia la resolución pacífica del horror que es la vida cotidiana en Venezuela bajo el régimen de Maduro.
Opinión
Exembajador de Estados Unidos en Panamá y analista político de Univision.
2019-03-04T09:55:07-05:00

El mayor regalo de Gabriel García Márquez al mundo fue el género de ficción conocido como “realismo mágico”. La ficción de Gabo se basaba en un periodismo de investigación serio y una observación diligente de los hombres y mujeres de la legendaria costa atlántica de Colombia, la tierra no tan ficticia que él llamó “Macondo”.

Para quienes leen a García Márquez por primera vez, lo fantasmagórico, lo surrealista y lo imposible de creer hacen que se tengan que salir de lo convencional. Salgámonos por un momento nosotros y observemos la tragedia que se desarrolla en Venezuela.

El 23 de febrero, el presidente interino Juan Guaidó y su equipo de demócratas venezolanos, apoyados por la comunidad internacional, fracasaron en su intento de entregar toneladas de asistencia humanitaria estadounidense al pueblo venezolano. Maduro dio la desalmada orden de evitar que la ayuda cruzara los puentes de Colombia hacia Venezuela.

El análisis posterior al evento abarcó desde los genuinamente decepcionados a los cínicos que le atribuyeron una sorprendente ingenuidad a Guaidó y sus colegas y a la población venezolana verdaderamente abatida y cada vez más desesperada.

Unos días después, durante una entrevista con Univision, en Caracas, el dictador Maduro se enfureció cuando Jorge Ramos le mostró imágenes de venezolanos comunes comiendo alimentos de un camión de basura. Detuvo la entrevista, embargó los materiales del periodista y detuvo brevemente a Ramos y su equipo en contra de su voluntad.

( Aquí entra por primera vez Macondo, no puedo creer lo que vi en ese momento) .

Entre las voces más fuertes en contra de este ataque descarado a la libertad de expresión estuvieron la del Departamento de Estado de Estados Unidos y la de Fox News. Cuando regresó, Ramos expresó en un tuit su profunda gratitud por las acciones de ambos. Luego tuvo una entrevista respetuosa con el apologista en jefe de Trump, Sean Hannity, en la que ambos hombres acordaron dejar de lado sus diferencias políticas. Ramos agradeció a Hannity, y Hannity reconoció que "no se trata de política".

El hecho de que Maduro pueda ser el deus ex machinade un genuino momento de acercamiento periodístico entre Ramos y Hannity es digno del Macondo de García Márquez... pero realmente sucedió.

Sin embargo, Venezuela sigue desangrándose. Entonces, volvamos a García Márquez en busca de una fuente de inspiración para encontrar un posible camino hacia la resolución pacífica del horror que es la vida cotidiana en Venezuela bajo el régimen de Maduro.

Desde Rusia (¿y tal vez China?) con amor

Diálogo es una mala palabra en el contexto de la Venezuela de Maduro, y con buena razón. Los repetidos esfuerzos fallidos impulsados por Brasil, España y Estados Unidos dieron como resultado una consolidación del poder de Maduro y su mafiocracia.

Sin embargo, el diálogo no equivale necesariamente a una salida negociada.

Supongamos que las Naciones Unidas están dispuestas a desempeñar el papel de árbitro. (Nota: No de mediador entre Maduro y Guaidó). Establezcamos cuatro condiciones previas para esa discusión, que se acordarían en el contexto de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Obviamente, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) tendrían que votar a favor de ese compromiso.

Las condiciones previas estipuladas en la resolución incluirían:

• Un período de tiempo definido para la discusión, al final de la cual Maduro abandonaría voluntariamente el Palacio de Miraflores y Venezuela.
• Un país de exilio acordado que aceptaría voluntariamente al tirano chavista.
• Una cantidad no negociable de individuos y de dinero, determinada por el Consejo de Seguridad, que Maduro podría llevar consigo.
• Un compromiso por parte de la Corte Penal Internacional de no perseguir a Maduro y su partido, siempre que no salgan de su destino de exilio. Nunca.

¿Realismo mágico, o simplemente fantasía mágica? La mayoría diría que lo último.

Sin embargo, consideremos que Rusia tiene varios miles de millones de dólares en préstamos bonificados y concesiones petroleras expuestas en el estado fallido, con casi ninguna posibilidad de recuperarlos si Maduro se queda. Consideremos que China se encuentra en una situación similar con una exposición aún mayor.

Finalmente, consideremos que Cuba, que le ha proporcionado agentes de inteligencia y comisarios políticos al régimen de Maduro y sigue siendo el último beneficiario importante de PetroCaribe, puede perder ese petróleo precioso y subsidiado si Estados Unidos impone sanciones secundarias. En otras palabras, los benefactores de Maduro se están dando cuenta rápidamente de que simplemente no vale la pena el esfuerzo.

¿Quién podría convencer a Maduro de que acepte semejantes condiciones? Aquí es donde entra Vladimir Putin. ¿Por qué Putin aceptaría presionar a Maduro de esta forma? Porque lo hará parecer humanitario y partidario de la estabilidad regional en el hemisferio occidental. ¿Quién podría convencer a Trump de que colabore con los rusos y los chinos en el Consejo de Seguridad de la ONU? Pues Vladimir Putin, por supuesto.

China está a punto de finalizar un acuerdo de libre comercio con la administración Trump, deseosa de imponer aranceles. ¿Qué tal si, en lugar de aranceles, Estados Unidos deja en claro que China no puede continuar apoyando el régimen de Maduro y debe retirar su apoyo para sellar el pacto comercial transpacífico entre las dos economías más grandes del mundo? Es un trato que Xi Jinping aceptaría en un abrir y cerrar de ojos.

Diplomáticos experimentados y otros observadores del espectáculo de horror macondiano de Venezuela se apresurarán a señalar las numerosas maneras en que dicha estrategia podría salir mal. Y no estarán del todo equivocados. Así que quizás deberíamos buscar inspiración en las palabras de García Márquez: “ No es verdad que la gente deja de perseguir sus sueños porque envejece, envejecen porque dejan de perseguir sus sueños.

No envejezcamos sin ayudar a Venezuela.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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