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David Adams: ¿Se avecina el cambio en Cuba?

El periodista presencia las expectativas de cambio en Cuba después de la visita de Obama y los Rolling Stones.
31 Mar 2016 – 12:56 PM EDT


Por David Adams en La Habana @dadams7308, periodista digital de Univision Noticias (*)


Mientras la caravana del presidente Barack Obama transitaba por la Avenida del Prado en La Habana la semana pasada en camino a dar su discurso histórico, sentí un tirón en el brazo. "Estoy desesperado por salir de aquí, " dijo William Machín, de 44 años, que se dedica a pedalear un bici-taxi. “No importa lo que él (Obama) diga, yo me quiero ir”, agregó. La madre de Machín se fue de Cuba en una balsa en 1994. Su hermana es una empleada de banco en Manhattan. “Estoy harto del sistema (de Cuba)”, dijo.

No es difícil encontrarse con cubanos como Machín que abiertamente expresan un deseo urgente de salir del país. Muchos se quejan de que los cambios económicos prometidos están llegando a un paso demasiado lento y no ofrecen un futuro a corto o mediano plazo.

Sin embargo, durante una reciente visita a La Habana conocí a muchos más cubanos optimistas sobre el futuro, o por lo menos ven un rayo de esperanza.

La visita de Obama, seguida de un concierto de rock de los Rolling Stones unos días más tarde, fue un enorme impulso para aquellos cubanos que aman a su país y prefieren quedarse y ayudar a construir un futuro más próspero.

Obama, el primer presidente estadounidense en casi 90 años que visita Cuba en el curso de su mandato, es tan popular allí que es reverenciado casi como uno de los espíritus de santería. Un cubano me dijo; "Fue enviado por Dios." Otro comentó: "Él es como un hijo para mí."

Después de deslumbrar a 500,000 cubanos en la noche del viernes, los Rolling Stones no se quedaron atrás.


Ambos dieron mensajes inspiradores sobre cómo la isla comunista está cambiando para mejor.

Toda esta discusión de cambio podría sugerir que Cuba está a punto de deshacerse de su sistema socialista y sumergirse de nuevo en el mundo capitalista, del cual se marchó tan dramáticamente después de la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro.

No es así.

Mientras que el gobierno de Cuba —ahora dirigido por el hermano de Fidel, Raúl Castro— está llevando a cabo una serie de reformas económicas que ha promovido un auge en el sector privado, sigue siendo un misterio hasta qué punto los líderes de la isla están dispuestos a llegar. Por lo tanto, ¿qué significa realmente el cambio en Cuba?

Después de pasar diez días subiendo y bajando taxis, conociendo a pequeños empresarios cubanos, caminando bajo la lluvia siguiendo los pasos de Obama en la Habana Vieja, y junto a cubanos disfrutando del concierto de los Stones, salí con una sensación palpable de que una profunda transformación social y económica está en marcha en Cuba.

A diferencia de un breve experimento anterior que se hizo con una apertura del sector privado en la década de 1990, esta vez se percibe más una sensación de permanencia. La nueva clase empresarial de Cuba, mientras que todavía está en sus primeras etapas de formación, lo está exigiendo abiertamente, quejándose deú blicamanera pcada vez más sobre las restricciones del gobierno. Pero todavía “no es fácil,” como dicen los Cubanos.

“El nuevo sistema empresarial choca con la realidad, y a menudo sentimos que estamos nadando contra la corriente”, dijo Norberto Martínez, de 23 años, quien creó su propia empresa de publicidad, ClickKuba. Me encontré con Martínez en el concierto de rock y llevaba una camiseta hecha por él mismo con el logotipo famoso de la lengua de los Stones y un gran puro cubano saliendo de la boca.


Lejos de sentirse desilusionado, dijo que su futuro está en Cuba. “Hay un montón de gente como yo que no tiene ningún interés en salir (de Cuba). Queremos ver lo que podemos hacer con esta oportunidad”, me dijo al día siguiente cuando nos encontramos para un café.

También conocí a dos jóvenes programadores de computadoras, Alejandro Piad, de 26 años, y Suilán Estévez, de 25 años, que están incursionando en el sector privado como consultores de extracción de datos de negocios.

"Nos encanta este país y esta época. Esta es la mejor era para vivir en Cuba. Podemos ver a la gente en ambos lados tratando de lograr lo mismo ", dijo Piad, en referencia a la política de normalización de Obama.

Estos jóvenes cubanos están impacientes por el cambio. Pero también saben que el partido comunista de Cuba todavía tiene algunos asuntos por superar: hay que pasar de estar en pie de guerra con Estados Unidos a una relación más normal.

“Sin prisa, pero sin pausa”

En ese sentido, Cuba es como el superpetrolero que solo puede girar lentamente. Raúl Castro usó la expresión “sin prisa, pero sin pausa” en 2010, cuando anunció un programa de reforma de cinco años para modernizar la economía, eliminando las empresas estatales que fueran ineficientes y cortando un millón de puestos de trabajo.

A pesar de que Cuba no tiene ninguna intención de volver al capitalismo, una Cuba muy diferente está surgiendo, donde el estado está permitiendo mayor empresa privada y también puede haber una leve reestructuración política. Nuevas pequeñas empresas están apareciendo por toda la capital, desde pensiones con desayuno y restaurantes – los llamados ‘paladares’ - hasta mecánicos y “clinicas” de reparación de teléfono celular.

Raúl Castro ya ha anunciado que renunciará a principios de 2018, y los futuros presidentes se limitarán a dos períodos consecutivos de cuatro años. Muchos cubanos ahora se preguntan cuándo va a renunciar a su puesto de casi igual importancia: Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba? Esa respuesta podría llegar tan pronto se reúna el Congreso del partido en abril.

Mientras que ahora estamos en aguas desconocidas, una cosa es cierta para mí: un nuevo curso se ha establecido. Como dijo Obama en su discurso magistral: “Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella”.

Pocas veces he visto una política exterior estadounidense ejecutada con tanta intuición. Durante meses observé con curiosidad cómo la Casa Blanca se acercó a un círculo de progresistas cubano-americanos en Miami, antes de la visita, en busca de sus conocimientos tanto de la comunidad de exiliados como de la situación en Cuba.

Es por eso que Obama parecía tan cómodo en Cuba, incluso al lado de Raúl Castro. Vi como las lágrimas corrían por el rostro de una mujer viendo hablar a Obama. Eran lágrimas de tristeza, al pensar en su pobre existencia y una hija que se fue hace tres años; pero también eran lágrimas de alegría, que fluían al darse cuenta de que alguien con poder realmente se preocupaba por su condición y estaba dispuesto a jugarse su futuro político por mejorarla.


Obama se enfocó sobre todo en las aspiraciones de los cubanos más jóvenes que desean probar algo nuevo. La generación joven está cansada de ver a amigos y familiares abandonar la isla, están decididos a perseguir sus propios sueños y no repetir los sacrificios que sus padres y abuelos se vieron obligados a hacer.


Mientras que Obama dijo que los Estados Unidos ya no pretende imponer un cambio de régimen en Cuba, el ofreció algunos consejos para sus líderes. Si Cuba no sigue moviendose hacia adelante con los cambios economicos, así como los derechos civiles, “con el tiempo, los jóvenes perderán la esperanza”, dijo.

Muchos con los que hablé sienten lo mismo por el sistema comunista de Cuba. “Cincuenta años son suficientes, más que suficientes, de manera excesiva”, dijo Martínez en ClickKuba, exlíder de jóvenes estudiantiles. “No nos dio ninguna calidad de vida. Solo hizo que todo el mundo quisiera marcharse”.

Contragolpe

Tras el discurso de Obama se produjo una reacción inmediata en la prensa estatal de Cuba, lo que sugiere que algunos de los ideólogos de línea más dura sintieron que Raúl Castro había sido demasiado permisivo con la Casa Blanca.

Obama no se diferenció de los políticos estadounidenses que vinieron antes que él y compartió las mismas ambiciones geopolíticas, escribió el politólogo cubano Darío Machado Rodríguez, la semana pasada en Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Con todo su carisma y habilidades de oratoria, Obama fue “probablemente el mejor y más capaz a mano hoy para enmascarar los objetivos estratégicos del imperialismo norteamericano”, escribió. “No hay dudas: Obama es la cara gentil y seductora del mismo peligro”, agregó.

Los funcionarios cubanos insisten en que Obama debe hacer más para levantar el embargo económico contra la isla que ya lleva más de 50 años.

Ahora ya retirado, Fidel Castro, de 89 años, también escribió un artículo en Granma esta semana en la que despreció el llamado de Obama de enterrar el hacha de guerra. Escuchar “las palabras más almibaradas” de Obama fue suficiente para darle a cualquiera un ataque al corazón, escribió Castro en su primera reacción pública de la visita, acusando a Obama de ignorar importantes capítulos de la historia de Cuba. “No necesitamos que el imperio nos regale nada”, dijo.

Por lo tanto, aquí está el dilema para los líderes de Cuba: al igual que Obama, ¿están ellos preparados para dejar a un lado la historia? ¿Y con qué fuerza sujetarán la mano amistosa de los Estados Unidos?

¿Caballo de Troya?

No es de extrañar que los funcionarios cubanos sigan desconfiados de que Obama promueva el sector privado con el motivo de introducir un caballo de Troya, diseñado para liberar a los cubanos del control estatal. Obama fue acompañado por un contingente de cubano-americanos adinerados, la mayoría de los cuales perdieron propiedades en Cuba, pero ahora apoyan la normalización.

Me senté con ellos después del discurso de Obama, mientras celebraban con sándwiches cubanos en el lujoso hotel Saratoga. Entre ellos se encontraba Mike Fernández, de 64 años, un presidente multimillonario de una firma de inversión de capital privado que nació en una familia humilde al éste de Cuba y salió de la isla cuando tenía 12 años. Al ser republicano, fue también uno de los principales donantes de la campaña electoral de Jeb Bush.


Al igual que Obama, Fernández considera el crecimiento del sector privado como la clave para la prosperidad futura en Cuba, pero se da cuenta de que los líderes comunistas de Cuba se resisten a perder el control sobre la actividad económica de la nación, lo que Karl Marx llamó los "medios de producción".

“Aún si se levanta el embargo mañana, ellos (el gobierno cubano) seran prisioneros de su ideología. Todavía están a la defensiva. Pero esto ya no es una cuestión de supervivencia, se trata de avance. Tienen que ser más pragmáticos”, dijo.

Fernández cree que poco a poco los temores de los funcionarios en Cuba pueden ser superados conforme avance el proceso de normalización y crezca la confianza. Ya la semana pasada, Cuba firmó contratos de gestión con una importante firma hotelera estadounidense, y los cruceros estadounidenses y las compañías aéreas comenzarán servicios comerciales en el otoño.

En tan solo unos años, Cuba ha creado 500,000 licencias de negocios del sector privado que ahora representan el 25% de la fuerza laboral, señaló.

“Todo eso, sin disparar un solo tiro. Eso es progreso”.

(*) Reportero británico, residente en Miami. Desde 1988 ha visitado Cuba en coberturas periodísticas.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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