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Negocios

Cómo un hombre de confianza de Trump se benefició de la crisis de la vivienda

Uno de los amigos más cercanos y persona de confianza del presidente Donald Trump se aprovechó de la Gran Recesión para construir un negocio inmobiliario sin precedentes que lo hace equivalente a un moderno ‘slumlord’ que compra casas, sube la renta de golpe y permite que las propiedades se deterioren.
8 Jun 2017 – 2:30 PM EDT



Esta historia fue producida por Reveal from The Center for Investigative Reporting, una organización de noticias sin fines de lucro con sede en el Área de la Bahía de San Francisco. Obtenga más información en revealnews.org.

El multimillonario Thomas J. Barrack, del sur de California, es el cerebro detrás de esta estrategia, al fundar hace cinco años una empresa que ha retirado 31,000 viviendas unifamiliares del mercado de la vivienda y llamarla "lo mejor que he hecho jamás".

Barrack, como otros asociados cercanos a Trump, sacará provecho de las regulaciones financieras más laxas, las cuales se encuentra en posición de influir.

"Solo somos gente pequeña en su mundo", dice Makita Edwards, de 25 años, sobre Barrack, fundador de una empresa llamada ahora Colony Starwood Homes, propietaria de la casa estilo neocolonial de doble nivel que ella alquila en los suburbios del este de Atlanta.

Desde que Edwards y su familia se mudaron en agosto del año pasado, dice que su vida ha sido una pesadilla. Estuvieron sin calefacción en el invierno y sufrieron constantes filtraciones de agua. Dos semanas después de que se mudó, Edwards estaba acostada en la cama con su hijo de 3 meses de edad, Mason, cuando según ella el techo cedió y el ventilador de techo cayó encima de ellos. Afortunadamente, nadie resultó herido.

"Es una especie de locura", dijo la madre de Edwards, Marina Pope, quien encontró la casa de alquiler en internet después de su divorcio y una ejecución hipotecaria. "Yo estaba en una situación muy apremiante. Nunca le recomendaría esta empresa a nadie".

Los inquilinos en decenas de hogares en dos de los mayores mercados de la empresa, Atlanta y Los Ángeles, le contaron historias similares a Reveal from The Center for Investigative Reporting. La mayoría de las viviendas eran ejecuciones hipotecarias, adquiridas entre 2012 y 2015. En muchos casos, el antiguo propietario, quien vivía en la casa, fue víctima de la burbuja inmobiliaria.

Vistas desde el exterior, la mayoría de estas casas se ven bien — apartadas de la calle, con jardines bien cuidados. La mayoría se encuentra en los suburbios, en buenos distritos escolares. Pero por dentro, muchas de las propiedades visitadas por Reveal parecen haber sido seriamente desatendidas. Al igual que Edwards, otros estaban luchando con la falta de calefacción y los techos con goteras. Los residentes lidiaban con los azulejos desconchados y las estanterías caídas. Una inquilina dijo que incluso tuvo que enfrentarse a una infestación de serpientes.

"¡¡¡Riesgo de seguridad!!!" escribió un inspector de código del condado cerca de Atlanta en su informe sobre una gotera de un techo que dejaba pasar el agua a través de un aplique de luz cuando llovía. Un mes más tarde, la gotera seguía allí.

Thomas J. Barrack, de 70 años, es uno de los ganadores de la crisis de la vivienda en Estados Unidos, la cual acabó con el patrimonio de millones de personas. Desde 2007, el mercado de alquiler de viviendas unifamiliares ha sumado 2 millones de unidades, según informa la Oficina del Censo, aunque la tasa de propiedad de vivienda alcanzó su nivel más bajo desde la Guerra de Vietnam.

El "crecimiento explosivo del mercado de alquiler de viviendas unifamiliares ha sido una característica definitoria de la burbuja y la recuperación inmobiliarias", escribió en un informe el pasado mes de octubre Patrick Simmons, director de planificación estratégica de Fannie Mae, la empresa hipotecaria controlada por el gobierno.

Pero Simmons dijo que ha tenido un costo: una "escasez de primeras casas que ahora parece estar disminuyendo el retorno de los primeros compradores al mercado de la vivienda".

Hoy en día, el imperio del alquiler de Colony abarca por lo menos 10 estados — desde California hasta Florida.

En un discurso pronunciado en una conferencia inmobiliaria en la Universidad de Chicago en 2012, Barrack — alto, esbelto, caminando por el salón como un orador motivacional — comparó administrar miles de casas esparcidas por todo el país a administrar una cadena de restaurantes McDonald's o centros de copiado Kinko's.

"Adquirir, modernizar" y rentar, le dijo a la audiencia. "No puedo conseguir que un plomero venga a mi casa por 1,500 dólares la hora y sin embargo, nosotros modernizamos muchas de estas casas por un total de 1,500 dólares".

Un creciente conjunto de evidencias ilustra el otro lado de esa historia. Para empezar, aunque la empresa invierte 19,000 dólares en estas casas cuando las compra , según el catálogo anual de la empresa, lanzado el año pasado, gastó sólo 800 dólares en mantenimiento por casa en 2016.

Nacionalmente, el Better Business Bureau informa de "un patrón de quejas relacionadas con la facturación o cobro (y) los problemas de reparación" en las casas propiedad de Colony, que se alquilan bajo el nombre comercial de Waypoint. La letanía de problemas publicada en el sitio web del buró por los inquilinos incluye aparatos de aire acondicionado rotos, inundaciones, moho e infestaciones graves.

"Cuando los consumidores intentan contactar a la empresa con respecto a cuestiones de reparación, informan que la empresa no responde", dijo el buró.

Tanto Barrack como los representantes de Colony se negaron a ser entrevistados para esta historia. En un comunicado, Charles Young, el jefe de operaciones de la empresa dijo, "Colony Starwood Homes juega un papel importante en ofrecer servicios de alta calidad y viviendas de alquiler asequibles para miles de estadounidenses".

La empresa asegura tener una alta puntuación en mantenimiento y afirma que en una reciente encuesta de satisfacción del cliente recibió 4.6 de 5.

"Nos sentimos honrados de servir a los miles de inquilinos en todo el país que consideran nuestras propiedades sus hogares", dijo Young en el comunicado.

Sin embargo, en el epicentro del mayor mercado de Colony — el condado de Fulton, Georgia — el Banco de la Reserva Federal de Atlanta encontró que los arrendadores corporativos eran mucho más propensos a presentar avisos de desalojo que los arrendadores familiares.

Colony fue el más agresivo, según muestran los datos subyacentes del informe; en 2015, la empresa tomó medidas para desalojar a un tercio de sus inquilinos.

En su declaración, Colony disputó el estudio y dijo que la mayoría de los residentes que reciben avisos de desalojo en realidad nunca son obligados a abandonar las casas. La empresa manifestó que sólo expulsó al 10% de sus inquilinos del condado de Fulton el año pasado.

Los investigadores de la Reserva Federal también encontraron que el impacto de las acciones de la empresa no se reflejaba de manera uniforme en toda la comunidad.

"Dado el debate público, esperábamos ver que la gentrificación era una de las principales causas de los desalojos", dijo Elora Raymond, autora principal del informe de la Reserva Federal, a Reveal. "Pero cuando hicimos nuestro análisis no encontramos ninguna correlación entre la afluencia de los residentes más ricos y el desalojo de los inquilinos de bajos ingresos ya existentes".

Pero hubo un factor que parecía predecir si un inquilino recibiría una notificación de desalojo, dijo: "La concentración de personas negras en el vecindario".

En Los Ángeles, una inquilina de Colony, Evelyn Knights, recibió un aviso de desalojo de tres días por la cantidad de 49.33 dólares en noviembre.

Knights, quien es afroestadounidense, fue dueña alguna vez de una casa en el sur de Los Ángeles, pero la perdió en una ejecución hipotecaria después de que su marido falleció. Ahora paga 2,125 dólares mensuales para alquilar un bungalow similar a 10 millas de distancia.

"Es difícil", dijo Knights, de 62 años, a través de la verja de seguridad de metal en su puerta. "Estoy con un ingreso fijo, así que tengo que seguir moviendo el dinero. Dejar de pagar esto para pagar la factura de la luz, dejar de pagar aquello para pagar la factura telefónica".


Dijo que pudo mantener su casa sólo después de pedirle ayuda a su iglesia. "En ese momento, ni siquiera tenía 49.33 dólares", dijo.

Estos avisos, a menudo por pequeñas cantidades, confunden a los expertos de la vivienda porque los desalojos son costosos para los arrendadores.

"No le sirven a nadie", dijo Laurie Goodman, codirectora del Centro de Política de Financiación de la Vivienda del Urban Institute. "Si usted tiene una casa vacía durante dos o tres meses, le va a costar miles de dólares. Así que, si es un arrendador, usted básicamente quiere que el inquilino se quede".

Los avisos de desalojo se produjeron pese a los procesos de selección de la empresa que requieren empleo verificado y un historial de pago de alquiler a tiempo. "Desalojos anteriores dan como resultado un rechazo automático", según un análisis de 2016 de Morningstar Credit Ratings. Sus inquilinos son "típicamente ex propietarios que suelen tener familias y lazos en los vecindarios", dijo el análisis, "incluyendo una preferencia por el distrito escolar local".

En esencia, el enfoque agresivo de Colony toma buenos inquilinos y los convierte en malos.

Barrack y Trump, dos magnates con 30 años de amistad

Más recientemente, la atención de Barrack ha ido mucho más allá de su imperio del alquiler. Ha estado ocupado ayudando a su amigo y frecuente socio de negocios: el presidente Donald Trump.

Los dos magnates inmobiliarios se conocen desde hace más de 30 años y han sido amigos desde que Barrack negoció la venta del famoso Plaza Hotel de Nueva York a Trump en la década de 1980. Desde entonces, han unido sus fuerzas en numerosas ocasiones, la más reciente, en relación con la propuesta del Trump de convertir la Old Post Office en Washington DC, en un Trump International Hotel de 263 habitaciones. Barrack se retiró después de que Trump dijo que no necesita ayuda para financiar el proyecto.

Para entonces, Barrack ya estaba trabajando a toda máquina para lograr la elección de Trump. Fue uno de los primeros dirigentes empresariales en apoyarlo, poco después del Caucus de Iowa, cuando la mayoría del establishment republicano todavía apoyaba a Jeb Bush o a Marco Rubio. Después de que Trump se convirtió en el presunto nominado republicano en mayo, Barrack celebró uno de los primeros eventos de recaudación de fondos de gran valor de la campaña en una de sus mansiones del sur de California.

Él presentó a Ivanka Trump en la Convención Nacional Republicana, diciendo que se sentía como "la anchoa en la ensalada César de Ivanka. Sé que están salivando por eso y lo van a tener".


Barrack ayudó a poner al menos 130 millones de dólares en las arcas de la campaña de Trump. Recaudó 23 millones de dólares para el Comité de Acción Política pro Trump Rebuilding America Now y, como presidente del comité inaugural de Trump, recaudó 107 millones más. Cuando fue candidato, Trump enfrentó cargos de fraude y una demanda interpuesta por los estudiantes de la extinta Trump University, y Barrack le buscó un abogado, según el Hollywood Reporter.

Recientemente, ha estado vinculado a muchos de los escándalos que involucran al presidente.

The New York Times ha informado que Barrack presentó a Trump al director de campaña Paul Manafort, ahora en la mira de las investigaciones sobre posible fraude electoral por parte de Rusia. En mayo, el Washington Post reveló que Barrack también ayudó al yerno de Trump, Jared Kushner, a evitar la ejecución hipotecaria de una torre de oficinas de Manhattan de 41 pisos que Kushner compró poco antes del estallido de la burbuja.

El New York Times ha llamado a Barrack " una de las pocas personas en quienes el Sr. Trump confía". El 21 de febrero, después de que él y Trump compartieron un almuerzo en la Casa Blanca, Barrack le dijo a CNN que hablan todos los días.

Una decisión de la hora 1 de presidencia puede beneficar a Barrack

Hay indicios de que Trump está intentando ayudar a Barrack, junto con otros arrendadores corporativos, quienes se han beneficiado de una disminución en el número de propietarios de viviendas que continúa disminuyendo después de la burbuja inmobiliaria.

Una hora después de que Trump juró a su cargo, su administración revirtió una regulación de la era del presidente Barack Obama que hubiera hecho las hipotecas respaldadas por la Administración Federal de Viviendas más asequibles para los prestatarios que tuvieran buenos empleos, pero que carecían de suficiente dinero para un pago inicial — exactamente el tipo de personas que la empresa de Barrack busca para alquilar sus viviendas unifamiliares.

La medida fue condenada por agentes inmobiliarios y grupos de consumidores, que sostienen que mantener a estas personas fuera del mercado de compra de vivienda, y en viviendas de alquiler de altos precios como las de Colony, podría tener un efecto que se prolongue por generaciones.

"Si no se tiene una casa propia no se puede crear riqueza", dijo Stella Adams, jefa de derechos civiles de la Coalición Nacional de Reinversión Comunitaria. "Y si no puede crear riqueza, no se puede tener la movilidad económica que ha sido el regalo de toda generación previa".

Barrack no es el único en el círculo íntimo de Trump que se benefició de la burbuja inmobiliaria.

El secretario del Tesoro de Trump, Steve Mnuchin, ha sido llamado el "rey de la ejecución hipotecaria". OneWest, el banco que dirigió de 2009 a 2015, fue responsable del 40% de todas las ejecuciones hipotecarias revertidas durante el colapso del mercado. El banco está siendo investigado por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano en cuanto a si violó la Ley de Vivienda Justa, al disminuir la disponibilidad hipotecas para la gente de color y mantener propiedades ejecutadas en vecindarios de mayoría blanca antes que en vecindarios negros y latinos.

Luego está Steve Schwarzman, presidente y director ejecutivo de Blackstone Group, cuya empresa adquirió aún más viviendas que la de Barrack. Es presidente de un grupo de estrategia especial que se reúne periódicamente con Trump en la Casa Blanca.

El vicepresidente de dicho grupo es Jamie Dimon, presidente y director ejecutivo de JPMorgan Chase, una empresa que se ha asociado con Colony para encabezar un nuevo tipo de inversión con una fuerte dosis de déjà vu.

¿Se han olvidado las lecciones de la recesión?

Un año después de haber comprado la casa de Los Ángeles que Evelyn Knights alquila en una subasta pública a las puertas del juzgado, Colony la incluyó en un paquete con otros 3,398 hogares en siete estados en una enorme cartera de títulos con garantía hipotecaria financiada por JPMorgan Chase.

Bajo los términos del acuerdo, JPMorgan le dio a Colony 514 millones de dólares en efectivo. Colony conserva la propiedad y la administración de las propiedades, pero JPMorgan "absoluta e incondicionalmente" mantiene la escritura fiduciaria hasta que los préstamos sean pagados.

Es uno de los seis títulos con garantía hipotecaria controlados por Colony, con una deuda total de 3,200 millones de dólares, todos ellos en posesión de JPMorgan Chase.

Los tratos representan una situación beneficiosa en todos los aspectos para Colony. Barrack y sus inversionistas pueden sacar dinero de las viviendas y al mismo tiempo enriquecer a los directores y los accionistas de la empresa — mientras que los arrendatarios pagan el préstamo.

Colony no abordó la pregunta de Reveal sobre su agrupación y titularización de viviendas. Laurie Goodman, del Urban Institute, elogió los tratos, argumentando que inversionistas como Barrack merecen una oportunidad para sacar algo de su dinero.
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"Estas personas jugaron un papel muy valioso en la parte inferior del mercado", dijo. "Usted puede decir, 'Ah, sí, están sustituyendo a quienes compran casa por primera vez'. Y es cierto. Pero tiene que ubicarse en el año 2010. El mercado inmobiliario era absolutamente aterrador y las personas en el mercado estaban allí porque estaban detectando oportunidades".

Pero a muchos activistas de la vivienda les preocupa que estos productos financieros estén cambiando la forma de comportarse de los arrendadores.

"Se empiezan a tener incentivos que no se alinean", dice Julia Gordon, vicepresidenta ejecutiva del Fondo Nacional para la Estabilización de Comunidades. Los propietarios corporativos comienzan a sentir "la necesidad de subir los alquileres cada año para coincidir con lo que sea que (ellos) proyectaron … existe todo este otro grupo de personas que esperando que se les pague".

Los tratos también han atraído la atención de grupos de consumidores y reguladores del gobierno, quienes están preocupados por la posibilidad de una repetición de la burbuja inmobiliaria. En aquel entonces, los bancos agruparon los préstamos incobrables en enormes títulos. Cuando comenzaron a caer los valores de las viviendas, los títulos colapsaron, arrastrando la economía junto con ellos.

En mayo, Green River Capital, la empresa que valora los hogares incluidos en las agrupaciones de Colony, reveló que estaba siendo investigada por la Comisión de Bolsa y Valores, la cual había iniciado una investigación "en materia de titulización de alquileres de viviendas unifamiliares".

El tema en cuestión era el sistema utilizado para valorar las casas. Green River Capital dependía de algo llamado "opinión del precio del corredor" — donde los agentes inmobiliarios con licencia estiman el valor de cada hogar sobre la base de fotografías y su conocimiento del mercado local.

Los críticos lo llaman "valoraciones a la ligera".

Barrack se aprovecha de la angustia

Hijo de un tendero libanés, Barrack se presenta a sí mismo como un hombre renacentista: un entusiasta jugador de polo, un enólogo estilo Burdeos y un ávido surfista sin miedo a ser fotografiado sin camisa junto al actor Rob Lowe.

Durante décadas, su negocio principal ha sido beneficiarse del dolor de la gente. Compró el Rancho Neverland de Michael Jackson, poco antes de la muerte del Rey del Pop en 2009, y se convirtió en el único acreedor de la famosa fotógrafa Annie Leibovitz cuando ella se vio amenazada por la quiebra en 2010.

Uno de sus aforismos favoritos es que los empresarios exitosos "se hacen amigos de los desorientados" ( befriend the bewildered).

Sus mayores ganancias las ha obtenido cuando ha apostado contra la sabiduría convencional. A raíz del escándalo de ahorros y préstamos en la década de 1980, se asoció con el financiero texano Robert Graves y el entonces advenedizo inversionista David Bonderman para comprar una cartera de préstamos incobrables de American Savings, una quebrada caja de ahorros de la cual la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) se había hecho cargo. Luego vendieron los préstamos nuevamente a los prestatarios originales, logrando un beneficio de 400 millones de dólares, según Fortune.

"Ésta es mi filosofía de inversión", dijo Barrack en su discurso de la Universidad de Chicago en 2012. "Entras a una selva donde nadie quiere estar y luchas y muerdes, y eventualmente, si tienes éxito, todos se ponen a luchar junto contigo y entonces te tienes que ir a otra selva."

"El que pueda aguantar más dolor gana", dijo.

Barrack vio venir la burbuja inmobiliaria; predijo en su perfil de la revista en 2005 que el mercado inmobiliario colapsaría, justo como se había esfumado el auge de las puntocom unos pocos años antes. Cuando llegó la recesión, él ya estaba listo.

Entre 2008 y 2013, Colony Capital se convirtió en el mayor comprador de activos problemáticos de los bancos en quiebra bajo el programa de ventas de transacciones estructuradas de la FDIC, al comprar 2,300 millones de dólares en préstamos para propiedades inmobiliarias comerciales y residenciales por menos de 25 centavos por dólar.

En 2012, en el peor momento de la crisis, Colony también comenzó a comprar casas, convirtiéndolas en viviendas de alquiler.

El gobierno le ayudó a comenzar. En noviembre de 2012, la firma de Barrack entró en negociaciones con Fannie Mae mediante la compra de una participación accionarial en 970 casas ejecutadas que habían caído en manos de la empresa hipotecaria controlada por el gobierno.

El Congreso había fundado Fannie Mae como parte del New Deal para ayudar a los estadounidenses a comprar casas, pero con el país inundado de ejecuciones hipotecarias, Fannie Mae se había convertido en la indeseable propietaria de más de 100,000 de ellas, muchas de los cuales estaban vacías.

Así que la administración Obama, a través de la Federal Housing Finance Agency, le ordenó a Fannie Mae que empezara a vender paquetes de propiedades a grandes inversionistas. Barrack estuvo involucrado en el primer trato.

Colony pagó 35 millones de dólares por una participación de propiedad del paquete valorada en 157 millones de dólares. Bajo los términos del acuerdo, a Colony se le autorizó a quedarse con un porcentaje de los alquileres, junto con una comisión de gestión a cambio de su experiencia administrativa. Junto con Fannie Mae, Colony todavía posee y administra muchas de estas casas.

Buenos inquilinos, altos honorarios

Durante los siguientes tres años, la empresa de Barrack adquirió 20,000 hogares. Sus compras se centraban en los suburbios en el Cinturón del Sol — desde Los Ángeles y Phoenix hasta Atlanta y Miami. El año pasado, Colony se fusionó con uno de sus rivales, Starwood Waypoint, creando un imperio que administra más de 35,000 hogares. La empresa combinada ahora controla más de 6 mil millones de dólares en bienes raíces residenciales, la mayoría de los cuales solían estar ocupados por propietarios víctimas de ejecuciones hipotecarias durante la gran recesión.

En las entrevistas, la mayoría de los inquilinos le dijeron a Reveal que no tenían idea de quién era el dueño de sus casas. El nombre que nunca verán en los papeles es Colony.

La marca visible de la empresa combinada es Waypoint Homes, de modo que los inquilinos pagan su alquiler a Waypoint y llaman al número gratuito 800 de Waypoint cuando se rompe algo. Pero si reciben una notificación de desalojo o quieren demandar a su arrendador, se encuentran con que Waypoint no posee las propiedades.

Los propietarios legales de las viviendas, mencionados una vez en la parte superior del contrato de arrendamiento, se extienden a través de decenas de sociedades de responsabilidad limitada, muchas de ellas con nombres de titulizaciones hipotecarias, registradas en locales de complejos de oficinas suburbanos en Wilmington, Delaware.

Y son los abogados de esas empresas quienes presentan avisos de desalojo cuando los inquilinos de Colony se atrasan en sus pagos.

"Son lo último en arrendadores ausentes, distantes, y fuera del estado", dijo Michael Lucas, director adjunto de la Fundación de Abogados Voluntarios de Atlanta, que representa a los inquilinos pro bono en el mayor mercado de Colony. Él también fue coautor del informe del Banco de la Reserva Federal de Atlanta sobre los desalojos por parte de los arrendadores corporativos.

"Se ve en la práctica, que no hay un arrendador que conozca a los inquilinos", dijo. "En su lugar, son una enorme burocracia no muy diferente a los recaudadores de todas las hipotecas defectuosas y simplemente toman una decisión: el día 5 te desalojamos a como dé lugar".

La experiencia de Makita Edwards es reveladora.

El pasado mes de septiembre, esta madre de 25 años de edad, quien tuvo que lidiar con la calefacción deficiente y la caída del ventilador de techo, se atrasó en su alquiler y recibió una notificación de desalojo. Si ella quería quedarse, dijo el abogado de la empresa de Colony en una presentación judicial, tendría que pagar no sólo su alquiler vencido, sino también una cuota de retraso de 95 dólares, 60 dólares en costos de la corte y una tarifa de 25 dólares por el oficial notificador que entregó la notificación de desalojo.

Ella pagó los cargos, pero su familia ya estaba en condiciones precarias y el gasto extra de 180 dólares le hizo atrasarse en el alquiler de octubre, lo cual provocó otra serie de cargos adicionales. Durante los siguientes seis meses, su familia pagaría más de 1,000 dólares en honorarios.

Los informes de valores de Colony muestran que la empresa el año pasado ganó 14 millones de dólares en honorarios y otros 12 millones en recuperaciones arrendatarias, incluyendo decomisos de depósitos de garantía.

"Simplemente comienza ese espiral descendente y el inquilino no puede mantener el ritmo", dice Lucas sobre los honorarios. "Los pone en un ciclo y cuando se salen, si finalmente tienen que salirse debido al desalojo, están desesperados y tienen muy poco tiempo para encontrar un nuevo lugar. Y eso significa que encontrarán un lugar peor".

Los informes de valores también pintan una imagen de una empresa que hace dinero con la rotación de inquilinos. A nivel nacional, los informes de valores de la empresa muestran una tasa de rotación del 34%, y los alquileres suben más rápidamente en las unidades cuyos inquilinos rotan que en aquellas en las que los inquilinos permanecen de forma estable. Las tasas de vacantes son mínimas, sólo el 4%, dándoles a los inquilinos poco poder si desean luchar.

127 millones en un solo día

En cuanto a Tom Barrack, ya está sacando su dinero.

Cuando se fusionó con Starwood Waypoint el año pasado, la empresa combinada salió a bolsa, con Barrack y su empresa de inversión, que ahora se llama Colony NorthStar, como sus principales accionistas. Desde entonces, Barrack ha estado vendiendo sus acciones.

El pasado mes de octubre, un mes antes de la victoria de Trump en las elecciones, Barrack traspasó las tres cuartas partes de sus acciones en Colony Starwood Homes, valoradas en ese momento en 728 millones de dólares. Luego, esta primavera, Barrack y su empresa de inversión liquidaron la mitad de sus acciones restantes. En un solo día en marzo, Barrack personalmente ganó 127 millones de dólares.

En mayo, Barrack fue reelegido copresidente de la junta administrativa de la empresa y, con su firma de inversión, posee el 10% de las acciones de la empresa. Pero está trasladando sus inversiones a otros sectores. La empresa central de inversión de Barrack ahora cataloga los asilos y la industria ligera que apoya al comercio electrónico como "mercados verticales estratégicos".

Y en las colinas de Bel Air, Barrack está construyendo una mansión de 77,000 pies cuadrados, con impresionantes vistas del Océano Pacífico. Cuando se haya terminado, la propiedad tendrá tres fuentes, dos piscinas, una cancha de tenis — y 10 habitaciones sólo para los empleados domésticos.

Hay rumores de que la está construyendo para un jeque de Qatar, pero el nombre de Barrack es el único que aparece en los planes presentados ante a Ciudad de Los Ángeles.

De dos pisos de alto, la casa de los guardias de seguridad al pie de su camino de entrada es mayor que muchos de los 31,000 hogares que su empresa adquirió tras la crisis.

Esta historia fue editada por Amy Pyle y corregida por Nadia Wynter. Aaron Glantz puede contactarse en aglantz@revealnews.org. Sígalo en Twitter: @Aaron_Glantz.


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