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Robert Mugabe, el líder máximo de Zimbabue, detenido en una confusa operación militar

El anciano jefe de Estado es una de las figuras históricas de la descolonización africana. Es considerado un héroe en el continente, aunque la comunidad internacional lo vea como un déspota. Los generales rechazan que sea un golpe de Estado aunque las calles están patrulladas por tropas del ejército.
15 Nov 2017 – 12:03 PM EST
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La capital de Zimbabue, Harare, amaneció controlada por patrullas militares en las zonas principales. Crédito: AFP/Getty Images

Robert Mugabe, el hombre que gobierna Zimbabue desde 1980 cuando destronó a los blancos que controlaban el poder, amaneció este miércoles bajo arresto domiciliario a raíz de una operación armada durante la noche del martes que los militares no quieren calificar como un golpe de Estado, aunque tiene todas las características de un clásico derrocamiento.

Por las calles de la capital, Harare, y otras ciudades se ve patrullas de soldados y vehículos armados. Los uniformados también se aseguraron el control de las estaciones de televisión, desde donde han estado informado sobre el confuso proceso.

Los altos oficiales de las fuerzas armadas han dicho que no buscan derrocar al presidente, sino que están aislando a quienes describen como los “criminales” dentro del gobierno de Mugabe, de 93 años.

“Queremos dejar muy claro que esto no es un golpe militar (…) Sólo estamos apuntando a los criminales que le rodean (a Mugabe) que están cometiendo crímenes que están causando sufrimiento económico y social en el país”, dijo en un comunicado el general Sibusiso Moyo.

“Mugabe y su familia están sanos y salvos y su seguridad garantizada”, afirmó Moyo, lo que parece confirmar la versión difundida por el presidente sudafricano Jacob Zuma, quien dijo que habló telefónicamente con su colega y que estaba “bien”, aunque bajo arresto domiciliario.

De acuerdo con observadores, en los últimos tiempos Mugabe ha dado indicaciones de querer transferir el poder a su esposa Grace, de 52, considerada el poder tras el trono, por lo que la intervención militar podría ser una manera de controlar la transición.

Pelea interna

La noche del martes se escucharon al menos tres explosiones en Harare, y soldados armados y vehículos militares han tomado la ciudad. Las agencias también reportaron tiroteos y explosiones cerca de la residencia privada del presidente Mugabe.

En medio de la confusión l os zimbabuenses formaban largas filas en los bancos para retirar el límite de efectivo disponible, una tarea rutinaria ante la crisis financiera que atraviesa la nación africana. La gente recurría a sus celulares para informarse sobre la toma de poder del ejército y otros acudían a sus trabajos o a comprar.

El lunes, el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Constantino Chiwenga amenazó con intervenir luego de que Mugabe destituyera al vicepresidente Emerson Mnangagwa, considerado como su posible sucesor.

Mnangagwa, un veterano de las guerras de liberación de Zimbabue de la década de 1970, es popular entre los militares, que interpretaron su despido como parte de una purga de figuras de tiempos de la independencia para allanar el camino para que Mugabe entregue el poder a su esposa.

En ese sentido, los militares estarían tratando de jugar su carta en los reacomodos dentro del partido de gobierno, el ZANU-PF, que se apresta a las peleas internas la lógica transición ante la creciente fragilidad de su líder fundamental.

Las autoridades de la embajada de Estados Unidos en Zimbabue pidieron a sus ciudadanos en el país "resguardarse" frente a la incertidumbre política que se vive en el país.

"Recomendamos a los ciudadanos estadounidenses en Zimbabue resguardarse permaneciendo en sus casas hasta nuevo aviso", alertó la embajada estadounidense en un comunicado.

Figura histórica y polémica

Pese a que fuera de África es visto como un brutal dictador, Mugabe es una popular figura que debe su estatura histórica a sus luchas durante el proceso de descolonización y contra la supremacía blanca en el continente.

En algún momento su prestigio era comparable a Nelson Mandela, quien logró la transferencia pacífica del poder de la minoría blanca y se convirtió en el primer presidente negro de la historia del Sudáfrica.

Pero en sus 37 años en el poder, Mugabe ha recurrido a prácticas autoritarias para mantenerse en el cargo, incluyendo el control de los medios, la realización de elecciones que observadores internacionales han descrito como amañadas y la implacable persecución de sus oponentes.

Además, se le considera responsable del colapso de la que era vista como una de las economías más prósperas del continente.

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