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Lo que puede pasar si Cataluña declara este martes su independencia de España

Toda la atención en España y Europa está puesta sobre el anuncio que tiene previsto hacer el presidente de la región catalana, Carles Puigdemont. El abanico de opciones va desde una ruptura formal, un divorcio simbólico y con matices, una mediación que recomponga la relación política o acciones drásticas contra los líderes de la avanzada secesionista.
10 Oct 2017 – 5:35 AM EDT

Cuando el reloj marque este martes las 6:00 de la tarde se desvelará la incógnita. Probablemente Carles Puigdemont, presidente de la región de Cataluña, repase mentalmente las palabras claves de su discurso, trague grueso y camine al podio de oradores en el parlamento catalán para dar el esperado anuncio a millones de personas dentro y fuera de España: ¿Declarará unilateralmente la independencia, suavizará el planteamiento secesionista, dejará abierta la puerta al diálogo con el gobierno de Mariano Rajoy en la búsqueda de una solución política?

Desde luego, no se trata de una decisión fácil. Después del referéndum independentista del 1 de octubre, considerado ilegal por la justicia española, la incertidumbre ha percolado todas las capas del tejido social de España. El relato político cabalga a lomos de posiciones extremas, masivas expresiones de calle a favor y en contra de la secesión, presiones de actores internos y externos, y nerviosismo en el ámbito económico.

Puigdemont no lleva la mejor parte. Presionado por el resultado de la consulta que -aunque desconocida por Madrid- decanta hacia la ruptura con España y por partidos proindependentistas (incluido un sector del suyo PdeCat), el mandatario catalán también es objeto de advertencias de medidas de fuerza por parte del gobierno español, el desconocimiento de importantes gobiernos e instituciones europeas, y las amenazas de grandes empresas y bancos que han anunciado el traslado de sus oficinas principales fuera de Cataluña.

Aunque en un principio, prometió una declaración rápida de independencia, el conjunto de variables en juego ha recolocado aquella intención en un tablero distinto en términos de ganancias y pérdidas. En efecto, poco después de la consulta independentista, Puigdemont lanzó la propuesta de una mediación internacional para solucionar el conflicto.

Cataluña es un territorio estratégico para España, con una superficie similar a la de Bélgica, con un 16% de su población y un 19% de su Producto Interior Bruto.

¿Qué puede pasar con y tras el anuncio de Puigdemont? Son varios los escenarios, pero lo que es seguro es que ya no todo será igual.


La consecuencias de una declaración unilateral de independencia

Después de años movilizándose y reclamando sin éxito un referéndum acordado con Madrid, las agrupaciones nacionalistas catalanas se consideran legitimadas para declarar unilateralmente la secesión.

En la consulta del 1 de octubre, marcada por la violencia policial para impedir el voto en determinados colegios, sólo un 43% de los 5.3 millones de electores potenciales participaron, un 90% a favor de la secesión, después de una campaña donde las voces disidentes o terceras posiciones fueron prácticamente silenciadas.

"La única forma de poder asumir un escenario de diálogo y de mediación con el Estado es poder hacerlo como iguales", dijo Benet Salellas, portavoz del partido de extrema izquierda CUP, que sostiene al gobierno regional.

Cerca del parlamento, las influyentes asociaciones nacionalistas, organizadores de las multitudinarias marchas de los últimos años, convocaron una concentración para "apoyar y defender la declaración de independencia".

Pero no parece tan claro que Puigdemont vaya a anunciar un divorcio tajante. "La batalla por el relato está siendo muy dura de puertas adentro", afirma el diario regional La Vanguardia.

"En las últimas horas se ha eliminado la palabra 'unilateral' del diccionario independentista y se abonan eufemismos", continúa el diario catalán según el cual Puigdemont jugará la carta de la moderación, planteando plazos para un proceso constituyente, pidiendo formalmente una mediación internacional y dejando abierta la puerta al diálogo con Madrid.

Pero desde Madrid es muy distinta la voz y el tono que se percibe. Este lunes, la vicepresidenta de gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, advertía: "Si este señor declara unilateralmente la independencia, habrá que tomar medidas".

Sobre la mesa está la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que prevé la suspensión del autogobierno de Cataluña, restaurado tras la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), o incluso decretar un estado de emergencia en la región.

Es la línea dura que ha mantenido hasta ahora el propio Mariano Rajoy quien recalcó al diario alemán Die Welt: "España no se dividirá y se preservará la unidad nacional. Haremos todo lo que la legislación nos permite para asegurarlo”.

Sin embargo, la misma vicepresidenta española admite que el 155 es un artículo que "se ha estudiado muy poco", y que los pasos que se den en caso de llegar a aplicarlo serán "efectivos", "eficaces" para que "provoquen el menor daño posible".

En fotos: La violencia policial marca la consulta popular de los catalanes

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Llamados al diálogo

En medio de las tensiones entre Madrid y Barcelona también han reflotado apelaciones al diálogo tanto en Cataluña, España y Europa.

Ayer mismo, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, decía: " No nos podemos permitir poner en peligro ni la cohesión social ni las instituciones catalanas", pidiendo a Puigdemont no declarar la independencia de manera unilateral.

Prácticamente, un calco de ese exhorto hacía el líder del opositor partido socialista (PSOE), Pedro Sánchez: “Una declaración unilateral de independencia no tiene cabida en ningún Estado social de derecho. Al igual que tendemos la mano para dialogar, también apoyaremos la respuesta del Estado de Derecho ante la quiebra unilateral de la convivencia entre los españoles”.

Los llamados a regresar al terreno de la negociación política también llegaron del exterior. Un grupo de ganadores del premio Nobel de la Paz envió una carta abierta donde hacen un llamado al diálogo y la mediación entre España y Cataluña.


"Ninguna de las partes está libre de errores en el trato con el proceso”, dice la carta firmada entre otros por Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez Esquivel, Jody Williams, Mairead Maguire, Betty Williams, José Ramos Horta, Shirin Ebadi y Tawakkol Karman.

Tampoco la comunidad internacional, en la que el gobierno catalán confía para forzar una mediación con Madrid, comparte su proyecto y pide un diálogo entre las partes pero dentro del respeto a la ley.

Este lunes la canciller alemana Angela Merkel ha roto una lanza en favor de la unidad de España: "Defendemos la integridad territorial de todos los Estados, que es algo totalmente diferente a la independencia de una región", subrayó en rueda de prensa la líder germana, que prefirió poner punto y aparte al capítulo para no entrometerse en asuntos de otro estado.

La ministra de asuntos europeos de Francia, Nathalie Loiseau, sí fue muy literal al señalar que París no reconocerá a Cataluña si decide unilateralmente independizarse de España.


El goteo de empresas

El correlato del enfrentamiento entre Madrid y Barcelona discurre en el plano económico. A medida que aumenta el tono independentista, seis de siete compañías catalanas en el selectivo bursátil español han anunciado el traslado su sede fiscal a otras regiones españolas como los bancos CaixaBank y Banco Sabadell, o la energética Gas Natural.

Este lunes la empresa administradora de carreteras, Abertis, se unió al grupo de compañías que migran su dirección corporativa de Barcelona a Madrid debido a la incertidumbre por las aspiraciones independentistas de Cataluña. Lo han hecho también la aseguradora SegurCaixa Adeslas, la empresa de bienes raíces Colonial.

El grupo de telecomunicaciones Cellnex también reunió a su consejo para estudiar el cambio de sede a Madrid, según fuentes citadas por Reuters.

"Es un reflejo claro del grado máximo de preocupación" del mundo empresarial, advirtió en un comunicado la principal patronal regional, Fomento del Trabajo, pidiendo a los independentistas frenar sus planes que podrían llevar "hacia la insolvencia económica".

Este martes el ministro español de Economía, Luis de Guindos, a su llegada a una reunión en Luxemburgo con sus pares de la Unión Europea, aseveró que tanto la Comisión y el Consejo europeos, así como los "principales países europeos" han expresado su respeto por la legalidad española y su apoyo a las acciones que dentro de la Constitución adopte el gobierno de Rajoy frente a la actitud de Barcelona. "En estos momentos, ya estamos en los minutos finales. Todo depende del señor Puigdemont", agregó de Guindos.


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