Los líderes mundiales y empresariales que se reúnen esta semana en Nueva York se ven obligados a lidiar con los costos cada vez más urgentes del cambio climático, el alza vertiginosa de los precios de la energía y el costo humano de las agobiantes olas de calor de este verano, los numerosos incendios forestales y el catastrófico alud en Nepal.
Líderes mundiales reunidos en NY abordan el clima, precios del combustible, IA y desastres naturales
Cada año, los principales funcionarios gubernamentales acuden a la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar los temas de los costos del cambio climático, el alza vertiginosa de los precios de la energía y el costo humano de las agobiantes olas de calor de este verano, entre otros
Cada año, cuando los principales funcionarios gubernamentales acuden a la Asamblea General de las Naciones Unidas y los ejecutivos empresariales abarrotan las sesiones de la Semana del Clima de la Ciudad de Nueva York, el calentamiento global genera mucha conversación pero poca acción. Esta vez, dos fuerzas nuevas —el auge de la inteligencia artificial y los centros de datos, voraces en consumo de energía, y los precios más altos de los combustibles fósiles por las guerras en Irán y Ucrania— deberían cambiar el debate, afirmaron expertos y activistas. Eso se suma a los desastres habituales impulsados por el clima, que alcanzaron nuevos niveles de destrucción, con más de 1.300 muertos en inundaciones repentinas provocadas por el colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y China.
“Hemos pasado de ver las huellas dactilares del cambio climático en eventos individuales a ver la huella de la mano del cambio climático en todo el mundo”, manifestó el científico Bill Hare, director ejecutivo de la organización Climate Analytics.
Los efectos del aumento de precios
El cambio climático está “impulsando al alza los precios de los alimentos y una inflación más amplia”, señaló el lunes el jefe climático de la ONU, Simon Stiell, en declaraciones preparadas. “Miles de millones de personas en todo el mundo se están dando cuenta de que la dependencia de los combustibles fósiles les golpea con fuerza en el surtidor.”
Las protestas por los altos precios se han desatado en todo el mundo. En Estados Unidos, la confianza del consumidor se desploma mientras los precios de la gasolina han alcanzado máximos históricos. Stiell indicó que la escasez de energía debido a la guerra en Irán ha costado a los consumidores estadounidenses más de 100.000 millones de dólares en precios más altos del combustible.
Mohamed Adow, director de Powershift Africa y veterano analista de negociaciones climáticas, dijo que hay dos historias climáticas ocurriendo al mismo tiempo: “Una es extremadamente esperanzadora. La energía renovable está en auge, la tecnología está mejorando y la economía de la energía limpia cada vez tiene más sentido sin que nadie tenga que presentar un argumento moral a su favor.”
“La otra es aterradora. Los impactos climáticos se están acelerando más rápido de lo que responden nuestros sistemas políticos y financieros”, expresó Adow. “Nueva York necesita unir esas dos historias.”
Un foco sobre la IA
La huella ambiental de la inteligencia artificial y los centros de datos se perfila como un tema central esta semana. Eso se debe al temor de que el auge de los centros de datos implique un aumento del uso de carbón, petróleo y gas —que emiten gases que atrapan el calor—, aunque los centros de datos pueden funcionar con combustibles de cero emisiones.
Los funcionarios de las Naciones Unidas son tajantes al describir el asunto.
“La inteligencia artificial devoradora de energía está elevando la contaminación que calienta el planeta procedente del carbón, el petróleo y el gas, al tiempo que incrementa los costos energéticos para los hogares y las empresas. Todo ello mientras alimenta la desinformación, la división social e incluso desigualdades de riqueza aún mayores”, afirmó Stiell. “Los líderes de la IA ahora están sobre hielo delgado en lo que respecta a su licencia para operar, y hundiéndose muy por debajo del agua en lo que respecta al apoyo público.”
El tema toca la equidad y la creciente brecha entre ricos y pobres y se manifiesta de forma más concreta en los patios traseros de la gente, por lo que llega a personas que no están tan preocupadas por el cambio climático, dijo la analista de la Universidad de Tufts Jennifer Morgan, exjefa negociadora climática de Alemania y directora general de Greenpeace.
En cierto modo, la IA está siendo más demonizada en las conversaciones climáticas que la industria de los combustibles fósiles, pero la industria “siempre ha sido buena para desviar la atención”, comentó Morgan.
Los activistas planean centrarse en la IA en las protestas climáticas programadas para la semana.
“Esto se está volviendo muy tangible para la gente. Se trata de lo que está pasando con mi factura de electricidad”, dijo la directora legislativa de Climate Justice Alliance, Mar Zepeda, quien contó que su factura eléctrica en Washington, D.C., aumentó 200 dólares el mes pasado.
El presidente de la Asociación Nacional de Inteligencia Artificial, Caleb Max, dijo que la IA ahora utiliza un 1,5% de la electricidad mundial y que debería llegar al 3% para finales de la década, pero que se está volviendo mucho más eficiente. Y, añadió, esto podría ayudar a resolver el problema climático al desbloquear “numerosos avances actualmente desconocidos en ciencia, tecnología e investigación”.
Johan Rockström, director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania, dijo que los centros de datos no deberían ser el único foco porque los combustibles fósiles son la fuente de la crisis climática.









