La guerra entre Irán y la alianza entre EEUU e Israel entró en su cuarta semana con la expectativa de si las conversaciones anunciadas por el presidente Donald Trump con Teherán conducirán al fin de las hostilidades, que han desestabilizado toda la región de Medio Oriente por los ataques que han sufrido prácticamente todos los países de la región, clave en el suministro de energía global.
Casi una decena de instalaciones de energía en Medio Oriente han sufridos ataques en la guerra con Irán
Hasta la fecha se contabilizaban ataques a plantas, terminales, instalaciones de almacenamiento o campos de producción de petróleo o gas en Israel, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irán. Este conflicto llevó los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, desde una media de 70 dólares hace tres semanas.
Y justamente la producción y comercialización de petróleo y gas, fundamentales para la economía internacional, ha sido uno de los frentes de batalla con las ofensivas desatadas, sobre todo desde la semana pasada, contra instalaciones de hidrocarburos.
A esto se suma el cierre de facto del estrecho de Ormuz, la vía marítima frente a Irán que comunica el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, y por la cual circula el 20% del petróleo del mundo.
Hasta la fecha se contabilizaban ataques a plantas, terminales, instalaciones de almacenamiento o campos de producción de petróleo o gas en Israel, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irán, en un conflicto que llevó los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, desde una media de 70 dólares hace tres semanas.
Asimismo, desde el 1 de marzo de 2026, 24 buques comerciales, incluidos 11 petroleros, han sido atacados o han notificado incidentes en el golfo, el estrecho de Ormuz o el golfo de Omán, según la agencia británica de seguridad marítima UKMTO.
Si se incluyen otros tipos de buques, hay que sumar cuatro ataques reivindicados por la Guardia Revolucionaria iraní, pero que no fueron confirmados por las autoridades internacionales.
Aunado a esto, el fin de semana ocurrieron ataques en Irán e Israel a instalaciones nucleares de ambos países, en un peligroso desarrollo del conflicto.
Petróleo y gas en la mira
Los ataques mutuos entre Irán e Israel alcanzaron la semana pasada instalaciones de producción de gas en el campo South Pars iraní. En la represalia de Teherán fue atacada la ciudad industrial de Ras Laffan en Catar, con la planta de procesamiento de gas natural licuado más importante del planeta, ubicada frente al campo gasífero North Field.
South Pars y North Field son los dos nombres que reciben las mitades del campo que comparten Irán y Catar, el más grande del mundo.
El ataque en Ras Laffan llevó a la empresa estatal QatarEnergy a estimar pérdidas anuales de 20,000 millones y hasta un lustro para reparar los daños.
Esta ofensiva sobre instalaciones de hidrocarburos elevó de inmediato los temores a una expansión del conflicto y a sus efectos en el suministro de energía, llevando los precios del petróleo de nuevo por encima de los 110 dólares por barril.
Como consecuencia, en EEUU el precio promedio del galón de gasolina regular llegó este lunes a 3.95 dólares, casi un dólar más que antes del inicio del conflicto.
Según Israel, accedió a no atacar más instalaciones de gas iraníes por pedido del presidente Trump. El campo de South Pars aporta cerca del 70% de la producción de gas de Irán y cualquier paralización en su actividad afectaría severamente al país.
En las tres semanas de conflicto, pero sobre todo desde la semana pasada, se cuentan ataques en Baréin e Israel, con refinerías e instalaciones de almacenamiento impactadas; Arabia Saudita, con dos refinerías atacadas, incluyendo Ras Tanura, de 550,000 mbd, cerrada por más de dos semanas, y que reabrió según reportes de Reuters.
También se registran dos refinerías de petróleo atacadas en Irak y otras dos refinerías, Mina Al-Ahmadi y Mina Abdullar, impactadas en Kuwait por ataques con drones la semana pasada, sin que se reportaran heridos.
En Emiratos Árabes fue golpeada una instalación de almacenamiento de hidrocarburos fundamental para la región, así como otros sitios de almacenaje en Omán.
Las amenazas y el estrecho de Ormuz
La paralización en el estrecho de Ormuz es casi total. El canal suele registrar unas 120 travesías diarias, según el portal de inteligencia de la industria naviera Lloyd’s List.
Del 1 al 21 de marzo, los buques de carga de materias primas realizaron solo 124 cruces, según la firma de análisis Kpler, lo que supone una disminución del 95%.
De estos, 75 fueron efectuados por petroleros y buques gaseros, y la mayoría navegaba hacia el este, saliendo del estrecho.
En este contexto, el presidente Trump anunció el sábado un plazo de 48 horas para Teherán para que permita la normalización de la ruta si no quería sufrir el ataque de las plantas eléctricas más importantes de su país.
En respuesta, Irán amenazó con atacar las plantas de energía y desalinización de la región. Esto podría afectar hasta 10 plantas de energía o de desalinización en Jordania, Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, según datos de AP.
No obstante, el propio Trump extendió ese plazo este lunes, a cinco días, al anunciar que hay conversaciones satisfactorias con Irán —aunque sin especificar con qué autoridad o representante iraní— para terminar el conflicto.
Según el jefe del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, "no se han celebrado negociaciones con Estados Unidos", añadiendo que "se utilizan noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros".
Las declaraciones de Trump sobre negociaciones con Teherán indicaron que el acuerdo contempla que EEUU custodie el uranio enriquecido por Irán, elemento fundamental para un programa de armas nucleares.







