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Lengua Española

¿Cómo es escribir del amor con eñe y acentos?

Darío Jaramillo, uno de los autores participantes del VII Congreso Internacional de la Lengua Española, cuenta de cómo la poesía amorosa le debe al castellano
12 Mar 2016 – 6:31 PM EST

Por Carmen Graciela Díaz @carmen7graciela desde Puerto Rico

No es lo mismo decir “I love you” que expresar “te amo” o soltar un “te quiero”. Igual pasa con las palabras con las que manifestamos el deseo, la complicidad, el desamor, la nostalgia, el querer.

Con cada idioma se siente diferente. No somos los mismos hablando español que cuando nos expresamos en otra lengua. Entonces, vale hacerse la pregunta: "¿cómo se escribe el amor en español?"

Es una idea provocadora que sale de uno de los conversatorios de este sábado en el VII Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebra en San Juan, Puerto Rico, hasta el próximo sábado 19 de marzo.

“No hay nada más difícil que hacer un poema de amor”, dice uno de los grandes exponentes de la poesía colombiana, Darío Jaramillo.

“Cuando uno está muy enamorado, uno está en un estado preverbal. Por un lado, uno dice una cantidad de barrabasadas, uno no es capaz de hablar, no es capaz de hilar. Y por otro lado, cuando compara las idioteces que uno escribió con lo que escribió Lope de Vega, Quevedo o Neruda pues queda uno todavía peor”, menciona Jaramillo quien protagonizó ese conversatorio del amor en español junto a las escritoras Milena Busquets, de España, y Janette Becerra, de Puerto Rico.

Jaramillo, que publicó en 1974 su primer poemario, “Historias”, reconoce que escribir versos en español es algo grande por la historia que el amor ha tenido en la lengua española.

“Conscientes que hay poesía épica y descriptiva, con la poesía amorosa puedes contar la historia de la poesía en castellano. Tan grande es el contenido amoroso de la poesía en castellano”, dice el poeta antioqueño al recordar las grandes definiciones del amor que tenemos por autores como Lope de Vega, Francisco de Quevedo y Pablo Neruda.

Para Jaramillo, eso de ser poeta es como un complejo misterio. Uno es poeta “porque no tiene más remedio”, me cuenta en un banco a las afueras del teatro del Museo de San Juan contra una pared naranja que tiene aspecto muy de Caribe.

“Estamos en un mundo donde ser poeta no es una profesión, no es nada. No es nada más que un instinto que uno tiene con el lenguaje, que está perfectamente por fuera de las convenciones del mundo que vivimos. Muchas veces cuando lo quieren insultar a uno le dicen poeta, como si uno fuera un ser que no tiene ninguna noción de la realidad”, menciona.

Según Jaramillo, aparte de tener que buscar otros oficios para poder escribir poesía -desde la abogacía hasta el periodismo-, el poeta es un obsesivo de su arte que no deja de pensar en sus poemas.

“Un poema es una cosa que se le impone a uno. Yo no puedo decir voy a escribir un poema mañana a las 8 de la mañana, la poesía llega cuando le da gana”, expresa de esa pasión suya que así como le gusta, también reconoce que no es fácil.

Pero Jaramillo ha llegado a Puerto Rico en una coyuntura que lo pone a hablar de su arte y de cómo escribir poesía se afecta por el español.

Es poeta porque, entre otras cosas, se fija en esas curiosidades y pequeños detalles que revelan algo de idiomas como el español y el inglés, y de esas palabras con las que expresamos el amor filial o el erotismo.

“El inglés es más cortico que el español, pero ‘te amo’ es más cortico que ‘I love you’. Es una excepción con respecto a las longitudes de los idiomas. Se dice más brevemente ‘te amo’ en castellano que en inglés”, ejemplifica de esas pequeñas trampas que tienen las lenguas del mundo.

Jaramillo escribe en español y en ese idioma ha publicado poemas como “Podría perfectamente suprimirte de mi vida” que tiene versos que hablan de alguien en quien uno no quisiera pensar, no desear o no volver a ver, pero que sin embargo se ama.

¿Cómo hubiese sido escribir un poema así en alemán, inglés o francés? Pero esas líneas las tenemos en español, el idioma al que CILE convoca para pensar en sus usos y su evolución.

“El idioma”, expresa Jaramillo, “es algo que está dado desde antes que uno llegue, uno no escogió ser hispanoparlante. Pero es un idioma que te enamora porque las cosas que se han dicho son extraordinarias”.


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