Un hombre violó a una estudiante del Instituto Tecnológico de la Moda (FIT) de Nueva York tras administrarle fentanilo, que la dejó inconsciente y finalmente le causó la muerte, informaron el jueves los fiscales federales. Una amiga de la estudiante también consumió la droga y estuvo a punto de morir.
Una estudiante universitaria de Nueva York murió tras ser drogada con fentanilo y violada en su dormitorio
Un hombre de 19 años fue acusado de llevar la droga directamente a la residencia universitaria donde se encontraban las estudiantes. Una de ellas entró en coma y falleció y la otra estuvo a punto de morir.
Moisés Freire, de 19 años y residente del Bronx, fue acusado de participar en una conspiración para distribuir fentanilo y de distribuir una droga letal con la intención de cometer una violación. Brian Peralta Cabrera, de 18 años y residente de Queens, también fue acusado en relación con la conspiración de drogas.
Según la fiscalía, el 18 de marzo Freire llevó fentanilo a la habitación de las estudiantes en la residencia universitaria y afirmó falsamente que la sustancia, que antes había descrito como "veneno puro", era cocaína pura. A instancias de Freire, las mujeres consumieron la droga y casi de inmediato perdieron el conocimiento, según la fiscalía.
Freire no era estudiante del FIT. La mujer a la que se le acusa de violar entró en coma y falleció el 21 de marzo.
Freire y Peralta Cabrera fueron arrestados por primera vez en marzo y se declararon inocentes de los cargos iniciales, que no incluían la acusación de violación. Permanecen bajo custodia federal y aún no han comparecido ante el juez por la nueva acusación formal.
Un tercer acusado, Harry Rosales Pino, se declaró culpable en septiembre de un cargo de conspiración para distribuir narcóticos que resultó en muerte y lesiones corporales graves. Su sentencia se dictará en diciembre.
Se enviaron correos electrónicos a los abogados de Freire y Peralta Cabrera para solicitar comentarios. De ser declarados culpables, se enfrentan a una pena mínima obligatoria de 20 años de prisión y una posible cadena perpetua.
Ninguna de las mujeres fue identificada en los documentos judiciales.
El Fashion Institute of Technology, que forma parte de la Universidad Estatal de Nueva York, tampoco fue identificado, pero un abogado defensor lo mencionó durante una audiencia anterior. Los funcionarios de la universidad no hicieron comentarios de inmediato.
En una audiencia judicial celebrada en abril, el abogado de Freire, Mitchell Schwartz, calificó la muerte de la mujer como una tragedia, pero afirmó que Freire no estaba intentando drogar a los estudiantes.
En todo caso, le dijo al juez Sidney Stein, lo que precedió a las sobredosis —incluida la sugerencia de la mujer de que Freire usara una peluca y "pareciera una chica" para que pudiera colarse en su habitación de la residencia estudiantil después de que ella lo invitara— era "una historia de adolescentes haciendo lo que yo llamaría 'cosas tontas de adolescentes'".
—No es propio de adolescentes tontos darle fentanilo a alguien, señor —respondió Stein.
En la misma audiencia, la fiscal adjunta estadounidense Ariana Bloom detalló las acusaciones de violación que constituyen el núcleo de la acusación formal modificada que se hizo pública el jueves.
Bloom declaró ante el juez que Freire admitió en una declaración escrita a la seguridad del campus que tuvo relaciones sexuales con la mujer y que se dio cuenta de que ella estaba inconsciente después.
Según Bloom, Freire dijo que entonces miró a su izquierda y vio a su amiga inconsciente en el suelo, "con los ojos en blanco".
Según los fiscales, Freire no pidió ayuda de inmediato, sino que esperó unos 45 minutos mientras enviaba fotos de las mujeres inconscientes a otras personas.
Cuando finalmente acudió a la seguridad del campus, afirmó que las mujeres simplemente habían bebido demasiado, según declararon los fiscales.
Christopher Roberts, jefe de la División de la Fuerza de Tarea de Nueva York de la Administración para el Control de Drogas (DEA), dijo que las acusaciones eran "más que perturbadoras e incluyen un engaño cruel y una agresión inimaginable".
"La universidad debería ser un lugar donde los jóvenes puedan aprender, crecer y perseguir sus sueños, no un lugar donde los depredadores exploten su vulnerabilidad", dijo Roberts. "Todo estudiante merece sentirse seguro, ya sea caminando por el campus, sentado en un aula o dentro de su propia habitación en la residencia estudiantil".









