Juicios

Por qué Sonia Sotomayor teme que EEUU se convierta en un estado policial

La única magistrada hispana en el Tribunal Supremo elaboró un ensayo para expresar su desacuerdo con una decisión que, según dice, abre las puertas a más detenciones ilegales y valida pruebas obtenidas de manera ilegítima.
21 Jun 2016 – 2:23 AM EDT

La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos dictaminó este lunes que los juzgados no tienen que descartar las pruebas de un delito cuando la policía haya usado tácticas ilegales para obtenerlas, una decisión que contradice la tradición judicial del país y que desató la preocupación de la única juez hispana del tribunal por el potencial efecto que dice que tendrá en las minorías.

La magistrada Sonia Sotomayor será recordada por su voto contrario a la sentencia, pues aunque el caso involucraba a un ciudadano blanco, en su opinión la decisión agravará las detenciones ilegales que afectan a negros, hispanos y otros grupos minoritarios.

Con cinco votos a favor y tres en contra, el Supremo acordó este lunes revertir una decisión del Tribunal Supremo de Utah referida a un caso de posesión de drogas incautados a Edward Strieff en 2006.

La mayoría de los magistrados convino en que Douglas Fackrell, oficial de policía de sur de Salt Lake, no tenía sospechas razonables para detener Strieff cuando éste salía de una casa que estaba siendo vigilada por actividades relacionadas con drogas, pero que su hallazgo posterior justificó la acción ilegal..

Fackrell se comunicó por radio y encontró que había una orden de detención pendiente contra Strieff por una violación de tráfico. Fue cuando lo detuvo y lo requisó. Los magistrados determinaron que fue legítimo que el policía descubriera al sospechoso en posesión de drogas.

El juez Clarence Thomas, que sumó su voto a la mayoría, escribió que “si bien el oficial de policía de equivocó para hacer la detención, a partir de entonces su conducta fue legal".

De manera sorpresiva e inusual, después de la muerte del magistrado conservador Antonin Scalia, el juez liberal Stephen G. Breyer se plegó a sus colegas conservadores en el voto mayoritario.

Los disensos correspondieron a Sonia Sotomayor y Elena Kagan, quienes se unieron parcialmente a la jueza Ruth Bader Ginsburg.

Kagan fue expresando punto por punto su desacuerdo con la que llamó "mayoritaria desaplicación" de precedentes de la Corte, que en su parecer ofrece a los oficiales de policía “incentivos para violar la Constitución”.

Un ensayo de 12 páginas

En su voto en contra, Sotomayor alude a conversaciones que padres de afroestadounidenses y personas mestizas tienen con sus hijos acerca de las interacciones con agentes de la policía, y también invoca las matanzas de Ferguson y Missouri e indirectamente hace referencia a los sentimientos expresados por el movimiento Black Lives Matter (La vida de los negros importa).

"El acusado blanco (el policía) muestra en este caso que la dignidad de cualquier persona puede ser violada de esta manera", escribió Sotomayor. "Pero no es ningún secreto que las personas de color son desproporcionadamente víctimas de este tipo de escrutinio", agregó.

Sotomayor hizo referencia a los escritores Michelle Alexander, Du Bois y Ta-Nehisi Coates, y escribió acerca de las conversaciones que “por generaciones” han tenido los padres de las minorías con sus hijos, "por miedo a cómo un oficial con un arma de fuego va a reaccionar contra ellos."

"Al legitimar la conducta que produce esta doble conciencia, este caso le dice a todos, blancos y negros, culpables e inocentes, que un oficial puede verificar su estado legal en cualquier momento", escribió Sotomayor.

La decisión, agrega la magistrada, "dice que tu cuerpo es sujeto de invasión, mientras que los tribunales excusan la violación de tus derechos. Esto implica que usted no es un ciudadano de una democracia, sino el sujeto de un estado carcelario, a la espera de ser catalogado".

Sotomayor enfocó su argumentación en la protección de la Cuarta Enmienda contra registros e incautaciones ilegales, y un estándar desarrollado por la corte se llama la regla de exclusión, que descarta las pruebas obtenidas por la policía de manera ilegal.

No es un caso aislado

El juez Clarence Thomas, quien redactó la sentencia, arguyó que el "descubrimiento de la orden de detención” contra el acusado por parte del policía, "atenúa la conexión entre la detención ilegal y la evidencia incautada a Strieff para arrestarlo".

Secundado por el presidente del Tribunal Supremo John G. Roberts Jr. y jueces Anthony M. Kennedy y Samuel A. Alito Jr. Thomas escribió que si bien el instito inicial del agente Fackrell era ilegal, no había ninguna razón para creer que se trataba de “cualquier mala conducta policial sistémica o recurrente”.

“Por el contrario, toda la evidencia sugiere que la detención fue un caso aislado en relación con una investigación de buena fe sobre una vivienda sospechosa de actividades con drogas”.

Pero Sotomayor refutó el argumento al señalar que "la Cuarta Enmienda no tolera las búsquedas y retenciones excesivas de un oficial, sólo porque él no conoce nada mejor".

Añadió: "Respetuosamente, nada sobre este caso es aislado".

Ella y Kagan destacaron que las órdenes judiciales pendientes son ahora una característica común en la vida americana. Un informe del Departamento de Justicia, a raíz de los disturbios de Ferguson, encontró que había 16,000 órdenes de arresto pendientes en la ciudad de 21,000 habitantes.

"Los estados y gobierno federal mantienen bases de datos con más de 7,8 millones de órdenes pendientes, la gran mayoría de los cuales parecen ser por delitos menores", escribió Sotomayor.

"No hay que creer que las innumerables personas que de forma rutinaria son objetivos de la policía son casos aislados".

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