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Juicios

¿Por qué dejaron en libertad bajo fianza a los dos hombres que custodiaban a los 11 niños moribundos de Nuevo México?

Siraj Wahhaj y Lucas Morten fueron detenidos durante el allanamiento al "tráiler asqueroso" hallado en el desierto con menores desnutridos y en condiciones deplorables. Pero el martes fueron puestos en libertad después de pagar una fianza de 20,000 dólares en un caso que parece detonar una verdadera discusión sobre hasta dónde puede llegar la libertad religiosa.
14 Ago 2018 – 3:16 PM EDT

Después de oír varios testimonios y de recoger las pruebas presentadas por el ente acusador, la jueza Sarah Backus decidió que “no hay elementos suficientes” que muestren que Siraj Wahhaj y Lucas Morten –los dos hombres apresados durante el allanamiento al campamento de Nuevo México donde se encontraron 11 niños en deplorables condiciones y tres mujeres que vivían con ellos– representen un peligro para la sociedad.

La semana pasada se hicieron varias revelaciones sobre el caso que e mpezó con la búsqueda del pequeño de 3 años Abdul-ghani Wahhaj, reportado desaparecido por su madre en diciembre de 2017. El menor habría sido llevado por su padre al desierto para realizarle un supuesto ritual de sanación alternativo islámico conocido como ‘ruqya’, una forma de meditación devota que dentro de ciertas comunidades se usa para reparar el daño causado por la brujería, ya que el niño sufría de convulsiones y problemas de salud.

Mientras se adelantaban las primeras pesquisas, quedaron registrados en los archivos de los investigadores que, según el testimonio de uno de los niños encontrados en el trailer que había sido puesto al cuidado de un padre sustituto, en el campamento lo habrían entrenado para “manipular fusiles y perpetuar tiroteos masivos en escuelas”.


Estas declaraciones hicieron que el caso, que en principio era sobre la desaparición del menor y abuso infantil, escalara a otros niveles. Sin embargo, la jueza ha desestimado que este episodio esté relacionado con ningún tipo de plan terrorista o plan de perpetuar un ataque.

"Lo que he escuchado hoy aquí es inquietante, definitivamente. Datos preocupantes sobre numerosos niños lejos de las circunstancias ideales e individuos que viven de una manera muy poco convencional, aunque si ustedes han vivido en el norte de Nuevo México durante un período de tiempo serán conscientes de que muchas personas aquí viven de maneras no convencionales", dijo la jueza Sarah Backus quien añadió: "El estado alega que había un gran plan en marcha, pero no me ha mostrado una evidencia clara y convincente de lo que en realidad era ese plan".

En concordancia con las apreciaciones de la jueza, la semana pasada cuando se supo por primera vez de este señalamiento consignado en los documentos de los investigadores, un vocero de la mezquita a la que pertenece el padre de acusado Siraj Wahhaj dejó claro que relacionar ese episodio con un ‘posible campamento de entrenamiento militar para menores’ era “pretender tergiversar los hechos valiéndose de que el caso involucra a personas de origen árabe”.


Efectivamente pareciera que este caso va más allá de un posible episodio de abuso infantil, y que más bien empieza a convertirse en una verdadera prueba sobre las fronteras entre las libertades religiosas y el sistema de justicia de este país.


“Si se tratara de gente blanca de fe cristiana que poseía armas de fuego, eso no sería un gran problema porque existe un derecho de la Segunda Enmienda para poseer armas de fuego en este país. Si se tratara de cristianos blancos, la curación por la fe tampoco tendría ninguna consecuencia porque en Estados Unidos tenemos libertad de religión. Pero aquí el problema pareciera que es porque ellos se ven diferentes y tienen cultos diferentes al resto de nosotros", dijo frente a la corte Thomas Clark, abogado del acusado Siraj Wahhaj.

El abogado además puso en evidencia que durante el allanamiento ellos no abrieron fuego ni dispararon ningún arma: " Si estaban armando un ejército, ¿por qué no hubo ninguna bala ni ningún enfrentamiento con la policía?".

El ente acusador, sin embargo, ha querido insistir en que este campamento no solo estaba lejos de ser un lugar para pasar el verano, sino que en él se han encontrado los restos de un menor, que aún los investigadores no confirman que se trate del pequeño Abdul-ghani Wahhaj. "Este no fue un viaje para ir acampar y no estamos hablando de un simple hogar en el desierto, del tipo que muchas personas hacen en Nuevo México", dijo por su parte el fiscal Timothy Hasson. "La evidencia en su conjunto sugiere que esta familia estaba en una misión. Y esta era violenta y peligrosa".

Aunque en un principio los cinco adultos encontrados en el campamento durante el allanamiento permanecieron detenidos, la jueza los dejó en libertad bajo una fianza de 20,000 dólares y ordenó que usen monitores de tobillo y tengan contacto semanal con sus abogados.

Aquí recopilamos los detalles de este complejo caso que las autoridades no terminan de desentrañar:

Dentro del "asqueroso tráiler" en el que la policía halló a 11 menores en Nuevo México en condiciones infrahumanas

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