Un niño desaparecido, un ritual de sanación y el mensaje 'estamos muriendo de hambre': Así se desmanteló el campamento de Nuevo México donde vivían 11 niños moribundos

La búsqueda de un menor reportado como desaparecido en diciembre de 2017 fue lo que terminó llevando a la policía y al FBI a allanar un tráiler en el desierto. Allí vivían dos hombres, 11 niños y dos mujeres sin comida ni agua y en condiciones deplorables. Aunque no se ha confirmado el hallazgo del menor que buscaban, el operativo le salvó la vida a los otros niños que confesaron haber sido entrenados para disparar con fusiles.
12 Ago 2018 – 10:56 AM EDT

Las piezas del caso de los 11 niños desnutridos encontrados en un tráiler enterrado en el desierto de Nuevo México con dos hombres fuertemente armados y atrincherados que los custodiaban son tan complejas que las autoridades han tardado en armar el rompecabezas.

Durante esta semana se conocieron detalles sueltos de cómo había ocurrido este operativo que, durante meses, mantuvo en vilo a la policía y el FBI. Este es un recuento cronológico de cómo ocurrieron los hechos, de lo que se sabe hasta ahora de este caso y de lo que hay detrás del pavoroso campamento.



¿Cómo empezó todo?

El 1 de diciembre de 2017, Hakima Ramzi, una madre de origen marroquí radicada en el condado de Clayton, en Georgia, denunció que su pequeño hijo de tres años, Abdul-ghani Wahhaj, había desaparecido después de que su padre se lo llevara bajo la excusa de ir a un parque en Jonesboro, en Georgia.

Tras la denuncia de la madre, las autoridades empezaron las investigaciones para dar con el paradero de Siraj Wahhaj, de 39 años, y recuperar al niño que sufría convulsiones y que requería de atención médica constante.

Hakima Ramzi firmó los papeles de divorcio de Siraj Wahhaj ese mismo mes de diciembre después de 14 años casados.



¿Por qué el padre se llevó al pequeño?

La madre alertó a la policía de las múltiples amenazas que le había hecho Siraj Wahhaj de querer practicarle un exorcismo al pequeño, porque aseguraba que la razón de su enfermedad era que “estaba poseído”.

En detalles entregados al diario The New York Times, Ramzi explicó que su esposo le había arrebatado el niño para practicarle específicamente un ritual de sanación alternativo islámico conocido como ‘ruqya’, una forma de meditación devota que dentro de ciertas comunidades se usa para reparar el daño causado por la brujería.


Las primeras pistas

Los investigadores del caso tuvieron conocimiento de que el 13 de diciembre de 2017, el policía estatal J.W. Earnhardt había tenido contacto con Siraj Wahhaj, que había estado involucrado en un accidente automovilístico: su camioneta Ford Explorer se había volcado en la Interestatal 65, en Alabama.

Sin saber que había una orden de búsqueda del padre y del menor, en esos primeros días de diciembre, en los reportes del agente quedaron registrados no solo el nombre de Wahhaj sino el del pequeño Abdul-ghani. Según quedó consignado también en los documentos del incidente, padre e hijo viajaban con otros cinco niños más y dos adultos.

El policía aseguró que la familia dijo, en principio, estar de camino a Nuevo México de camping y que Siraj Wahhaj había identificado a la mujer que viajaba en el coche como su esposa, aunque ella luego lo desmintió.

En el accidente el policía también registró que Wahhaj estaba fuertemente armado. Llevaba dos rifles y tres pistolas. Tenía una pistola Kimber de 9 mm en su cadera y otras armas que estaban en sus cajas de fábrica, pero contaba con los permisos requeridos para portarlas.

El hallazgo de un campamento sospechoso

En abril de este año, con casi cinco meses sin noticias del pequeño desaparecido, una pareja local de Amalia, Nuevo México, le dijo al alguacil del condado que había visto en enero y febrero a un niño que parecía coincidir con la descripción de Abdul-ghani-Wahhaj, para entonces ya ampliamente reportado como desaparecido en el país.

Siguiendo las señas de la pareja, el FBI emprendió una serie de investigaciones secretas en torno a un campamento que estaba en la mitad del desierto. Durante días se realizaron fotos del lugar y de sus habitantes, pero a pesar de que las imágenes fueron enseñadas a Hakima Ramzi, la madre del niño, ella nunca pudo identificar a su pequeño ni a su ex esposo, con lo que las autoridades se quedaron sin pruebas para realizar un allanamiento.


El mensaje que cambió la historia

El abuelo del pequeño desaparecido y padre del prófugo Siraj Wahhaj es un reputado clérigo que vive en Nueva York e imán de la mezquita Masjid at-Taqwa. El hombre mayor, que había estado a la búsqueda de su nieto, recibió un mensaje de una de sus hijas, Subhana Wahhaj, que al parecer se había ausentado con su hijo del que desde diciembre no había vuelto a tener noticias.

El mensaje era aterrador: “Estamos muriendo de hambre y necesitamos agua y comida”. El abuelo de inmediato informó a las autoridades de Georgia, que a su vez se pusieron en contacto con el alguacil de Taos, Nuevo México, Jerry Hogrefe.

Con ese mensaje en las manos, el alguacil Hogrefe, que se había involucrado en las investigaciones porque el campamento sospechoso estaba en su jurisdicción, de inmediato emprendió una operación de allanamiento. En una publicación en la página oficial de Facebook de la policía del condado contó así los hechos: "Sabía absolutamente que no podíamos esperar a que otra agencia interviniera y tuvimos que verificar esto lo antes posible, así que comencé a trabajar en una orden de búsqueda justo después de recibir el mensaje".


“El asqueroso tráiler” donde encontraron 11 niños

El poblado de Amalia está ubicado a 145 millas al noroeste de Albuquerque y queda en la mitad de una aislada zona desértica, cerca de la frontera de Nuevo México y Colorado.

Cuando los oficiales allanaron el campamento que venían vigilando por días, se encontraron con un lugar inundado de basura, lleno de trincheras hechas de llantas de autos y con un tráiler enterrado en la arena cubierto con plásticos en el que no había agua ni electricidad. Además, había un túnel de 100 pies con áreas que contenían ropa de cama, de acuerdo con una declaración jurada presentada por el alguacil Jerry Hogrefe.

Dentro del tráiler encontraron a 11 niños en condiciones deplorables, a dos mujeres, una de las cuales estaba embarazada y al perseguido Siraj Wahhaj, que estaba con un hombre identificado como Lucas Morten. Ambos de inmediato fueron puestos bajo arresto. Las dos mujeres, en principio, fueron arrestadas, pero luego fueron puestas en libertad condicional.

“No había comida en ese lugar, lo único que vimos fue unas pocas papas y una caja de arroz”, detalló el alguacil que describió a los 11 niños sin zapatos, sin ningún tipo de higiene personal y con rasgos evidentes de mal nutrición. “Les dimos toda el agua y la comida que teníamos con nosotros, estaban en las condiciones más deplorables que jamás vi”.

A pesar de la escasez de alimentos y de las mínimas condiciones vitales, los hombres estaban bien abastecidos de armas y municiones y tenían dispuestas decenas de llantas a manera de barricadas.


En el campamento hallan los restos de un menor

A pesar de que toda la operación había sido creada con la intención de encontrar al pequeño Abdul-ghani, este no se encontraba entre los 11 niños que fueron puesto bajo la custodia de unos hogares provisionales.

Sin embargo, en una conferencia de prensa realizada el pasado martes 7 de agosto, el alguacil del condado indicó que en el campamento habían encontrado los restos de un niño, aunque no confirmó que se trataran de los del hijo de Wahhaj.

Los restos del menor están siendo sometidos a una autopsia. Sin embargo, el doctor jefe del ente investigador, Kurt Nolte, dijo que el cadáver estaba en tal estado de descomposición y deterioro que el trabajo de identificación era un verdadero reto.

A pesar de toda la información aportada por las autoridades médicas, el abuelo del pequeño Abdul-ghani dijo sin tener pruebas que el cadáver hallado era de su nieto.

¿Cuál era el objetivo de ese campamento?

El miércoles de esta semana, en los documentos de la corte, según publicó AP, las autoridades indicaron que un padre de acogida de uno de los menores rescatados reveló que el niño había sido entrenado para utilizar un rifle de asalto como parte de “un plan conspirativo para cometer tiroteos escolares”. Sin embargo, las autoridades no han aportado suficientes pruebas que sustenten esta declaración que está siendo investigada.

Por su parte, y ante la noticia que se expandió por los medios sobre este campamento como centro de entrenamiento militar para cometer tiroteos masivos, un representante de la mezquita a la que pertenece el abuelo de Abdul-ghani y padre del detenido, le ha dicho al medio local Albuquerque Journal que frente a esta afirmación no se ha presentado ninguna prueba. Han asegurado que las afirmaciones pretenden tergiversar los hechos valiéndose de que involucra a personas de origen árabe.

Justamente, esta mezquita a la que pertenece el abuelo ha capturado la atención a lo largo de los años, incluido el caso de un hombre que pertenecía a ella y que más tarde ayudó a bombardear el World Trade Center en 1993. En ese momento, el propio abuelo Siraj Wahhaj fue incluido por un fiscal federal en una lista de 170 "personas no acusadas que pueden ser acusadas como co-conspiradores del bombardeo”.

“Esto me suena descabellado, pero no sé, no puedo hacer ningún juicio aún porque no sabemos nada”, fueron las palabras del abuelo. Lo que sí confirmó el alto clérigo fue que los 11 niños de entre uno y 15 años eran o sus nietos biológicos o parte de su familia. También dijo no entender qué había alentado a su hijo a cometer semejante acto aunque apeló a un desorden mental. “Mi hijo podría ser quizás un poco radical, pero nunca imaginé que fuera lo suficientemente radical como para matar a alguien”, explicó.


Pero entonces ¿dónde está el pequeño Abdul?

En las más recientes informaciones conocidas, el periódico local Albuquerque Journal tuvo acceso a documentos en los que se detallan conversaciones privadas de los investigadores del caso con algunos de los 11 menores encontrados.

Según confirma este medio, al menos dos niños habrían afirmado que el niño de tres años, Abdul-Ghani, estaba en el campamento en condiciones de salud deplorables hasta que murió. Uno de los niños dijo que 'el tío Lucas' –haciendo posible referencia a Lucas Morten, el otro detenido– bañó el cuerpo del pequeño dos veces y lo enterró en un túnel del campamento.

Con muchas piezas aún por resolver de este caso, se espera que todos los detenidos aparezcan en corte el próximo miércoles.

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