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Inmigrante refugiada en una iglesia desde hace cinco meses para evitar deportación sale a defender su caso ante un tribunal

Ingrid Encalada logró una primera victoria después de que un juez admitiera su petición para que se estudie en una audiencia si puede modificar su declaración de culpabilidad en un caso de robo de identidad.
4 May 2017 – 2:41 AM EDT

Desafiando el temor de ser arrestada por agentes federales de inmigración, la peruana Ingrid Encalada Latorre, salió por primera vez de la iglesia en la que vive desde hace cinco meses para evitar la deportación y acudió a una corte de Denver (Colorado) para defender su caso.

Encalada, de 33 años, dejó el sótano de la congregación cuáquera Mountain View Friends Meeting, donde habita desde el pasado 28 de noviembre para luchar por permanecer en el país con sus hijos Bryant de 8 años y Aníbal de 2, en el que vive desde hace diecisiete años.

“Tenía miedo”, reconoció Encalada, “fue una audiencia muy larga y todo el tiempo estaba nerviosa por si me detenía”, dijo en declaraciones a la prensa recogidas por al diario The Denver Post.

La inmigrante intenta que le reduzcan a un delito menor una declaración de culpabilidad de robo de identidad por la compra de documentos migratorios, emitida en 2010, argumentando que sus abogados no la representaron adecuadamente.


Pero pese a su inquietud, la audiencia dio sus frutos y el juez Dennis Hall accedió a la petición de Encalada e indicó que convocará a otra audiencia para analizar si puede modificar su declaración ante la corte.

Un resultado que en palabras de su abogado Jeff Joseph: “Ha sido una gran victoria”.

Las autoridades abrieron un proceso de deportación en contra de Encalada cuando descubrieron en 2010 que estaba utilizando documentación falsa para trabajar en un centro de cuidado de ancianos.

Actualmente pesa sobre ella un cargo criminal acusada de haber robado un número de Seguro Social, que se usó para los trámites de su contratación, aunque afirma que no sabía que los documentos migratorios que adquirió en ese momento eran robados.

La inmigrante asegura que su primer abogado en el caso en 2010 no le advirtió en ese momento que si se declaraba culpable podría tener repercusiones en su estatus migratorio y su segundo abogado, que tenía que haberla representado en la apelación en la corte el pasado año, no se presentó.

Originaria de Cuzco, Encalada llegó a Colorado en el 2000 siguiendo los pasos de la tía que la crió en la sierra de su natal Perú.

En declaraciones a Univision en marzo pasado aseguró que no cometió ningún delito con la identificación que utilizó para trabajar y le gustaría quedarse en Estados Unidos, donde ha pasado media vida.

“No le robé a esa persona sus cuentas del banco ni tarjetas. (El número de Seguro Social) lo utilicé únicamente para trabajar. Yo no maté a nadie, no vendí drogas, no soy una delincuente”, señaló.

Por eso pidió a ICE que le conceda el recurso para poder reabrir sus casos, el criminal y el migratorio, sin ser detenida y deportada, para poder resolver su situación.

“Mi miedo más grande es que ingrese ICE y me deporte a mi país, y no poderle dar a mis hijos un buen hogar y educación. No tengo qué ofrecerles allá”, lamentó.


Los días de Ingrid Encalada dentro de una congregación

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