Mientras la ira y la indignación se desbordaban el jueves en las calles de Minneapolis tras el tiroteo letal de una mujer en la víspera a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), un nuevo incidente protagonizado por agentes federales en Oregón dejó a dos heridos y aumentó el escrutinio de las operaciones de seguridad en todo Estados Unidos.
Indignación en el segundo día de protestas en Minneapolis tras muerte de una mujer baleada por ICE
La tensión siguió en aumento en la ciudad de Minnesota este jueves, con numerosas protestas por parte de una ciudadanía enojada por la actuación de ICE y la Guardia Nacional estatal preparada para actuar en caso de que fuera necesario.
Cientos de personas que salieron a protestar por la muerte de Renee Good marcharon bajo una lluvia helada por la noche por una de las principales arterias de Minneapolis, cantando “Fuera ICE ya” y con carteles que decían “ICE asesino, fuera de nuestras calles”. Los manifestantes habían expresado antes su indignación frente a una instalación federal que sirve como base de operaciones para la última campaña migratoria del gobierno federal en una ciudad importante.
El tiroteo en Portland ocurrió en el exterior de un hospital por la tarde. Un hombre y una mujer fueron baleados en el interior del vehículo, y se desconocía el alcance de sus lesiones. El FBI y el Departamento de Justicia de Oregón estaban investigando lo ocurrido. El alcalde de la ciudad, Keith Wilson, y el consejo de la ciudad pidieron a ICE que suspenda todas sus operaciones en la ciudad hasta que se complete la pesquisa.
Igual que después del tiroteo en Minneapolis, el Departamento de Seguridad Nacional defendió las acciones de los agentes en Portland alegando que el incidente ocurrió después de que un hombre venezolano con supuestos vínculos con pandillas y que estuvo involucrado en una balacera recientemente intentó usar su vehículo “como arma” para golpear a los oficiales. No estaba claro si el video de un testigo corrobora esa versión.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem; el presidente del país, Donald Trump, y otros miembros de su gobierno han calificado repetidamente el tiroteo en Minneapolis como un acto de autodefensa y han presentado a Good como una malhechora, sugiriendo que empleó su auto para atacar al agente que le disparó. El vicepresidente, JD Vance, afirmó que el tiroteo estaba justificado y que Good, una madre de tres hijos de 37 años, era “víctima de la ideología de izquierdas”.
Pero tanto las autoridades estatales y locales como los manifestantes rechazaron esa descripción, y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, señaló que las grabaciones de video muestran que el argumento de la legítima defensa es “una tontería”.
Nueva jornada de protestas en Minneapolis y tensión con las fuerzas del orden
Decenas de manifestantes se reunieron temprano este jueves frente a un edificio federal en las afueras de Minneapolis que sirve como base principal de las redadas migratorias.

Gritaron “No más ICE”, “Váyanse a casa ,nazis”, “Renuncien” y “¡Justicia ahora!”, mientras los agentes de la Patrulla Fronteriza los empujaban hacia atrás desde la puerta, los rociaban con gas pimienta y lanzaban gas lacrimógeno.
“Deberíamos estar horrorizados”, dijo la manifestante Shanta Hejmadi. “Deberíamos estar tristes de que nuestro gobierno esté librando una guerra contra nuestros ciudadanos. Deberíamos salir y decir 'no'. ¿Qué más podemos hacer?”.
Gregory Bovino, el comandante de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que ha sido el rostro visible de las redadas en otras ciudades, caminó a lo largo de la larga fila de agentes, mirando a la multitud mientras los manifestantes le gritaban.

Un hombre exclamó: “¡La Patrulla Fronteriza debería estar en la frontera!”. Muchos activistas intentaron conversar con los agentes y persuadirlos de que el trabajo que estaban haciendo era incorrecto.
Medios locales reportaron la existencia de humo o gas en el aire de la zona de las protestas. Los agentes rociaron algún tipo de agente químico contra manifestantes que se habían reunido frente al Edificio Federal Bishop Henry Whipple, lo que hizo que muchos de los protestantes huyeran.

Algunos de los manifestantes llevaban leche, anticipándose a la posibilidad de que fueran afectados por gases lacrimógenos lanzados por los agentes.
"Se siente como si te estuvieras ahogando en el pecho, como si estuvieras tratando de recuperar el aliento. Se te inflaman las fosas nasales. Es una sensación de ardor en el pecho. También es una sensación de ardor en las fosas nasales", describió una periodista de CNN desde el lugar de las protestas.

En la tarde, una multitud se concentró en el lugar donde fue baleada Good y donde se erigió un pequeño altar en su memoria para participar en una nueva protesta para participar en una nueva vigilia.
Las movilizaciones contra las redadas no se limitaron a Minneapolis, ya que también había convocatorias el jueves en Nueva York, Seattle, Detroit, Washington DC, Los Ángeles, Filadelfia, San Antonio, Nueva Orleans y Chicago. También se programaron protestas en ciudades más pequeñas más adelante esta semana en Arizona, Carolina del Norte y Nuevo Hampshire.

Identifican al oficial que mató a Renee Good
El agente federal que disparó fatalmente a Good es un veterano de la guerra de Irak que ha servido durante casi dos décadas en la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, según registros obtenidos por The Associated Press.
Noem no lo ha identificado, pero un vocero de Seguridad Nacional dijo que su descripción de las lesiones que sufrió el verano pasado se refería a un incidente en Bloomington, Minnesota, en el que documentos judiciales lo identifican como Jonathan Ross.
Ross quedó atrapado por el brazo en la ventanilla de un vehículo cuyo conductor huía de una detención por una infracción migratoria. Fue arrastrado unas 100 yardas antes de que lo soltaran, de acuerdo con el expediente.
Disparó su taser, pero las descargas no incapacitaron al conductor, de acuerdo con la fiscalía. Ross fue trasladado a un hospital.
Un jurado declaró al conductor culpable de agredir a un agente federal con un arma peligrosa.
Los intentos de contactar con Ross, de 43 años, en números de teléfono y direcciones de correo electrónico asociadas con él no tuvieron éxito.
La subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional, tampoco confirmó su identidad, pero dijo que el agente implicado en el tiroteo fue elegido para el equipo de respuesta especial de ICE, que incluye una prueba de 30 horas y entrenamiento adicional.
