La melancolía es inevitable en las hermanas Flores, de 16, 13 y cuatro años. Durante los últimos ocho años habitaron en Birmingham, Alabama, pero ahora todo está a punto de cambiar.
El amor de una familia vence la pesadilla migratoria: dos hermanas se autodeportan a Honduras para reencontrarse con su madre
Las hermanas Flores viven un nuevo capítulo hoy al reencontrarse con su madre, quien fue deportada a Honduras. Esto ocurrió luego de que el pasado 30 de junio, cuando se quedaron solas tras el arresto de su madre durante un operativo federal. Temían que el gobierno tomara su custodia y buscaban ayuda legal para reencontrarse con su mamá
Dos meses atrás, Iris Flores, su madre, fue detenida y deportada a Honduras. La expulsión llevó a las tres hermanas a enfrentar una vida solas, sin el apoyo de una persona para continuar adelante.
La pesadilla para la familia comenzó el pasado 30 de junio. Ellas se quedaron solas tras el arresto de su madre, durante un operativo federal relacionado con un caso de fraude de identidad. Iris, madre de las niñas, vendía comida y se encontraba entregando un pedido cuando los oficiales irrumpieron en los edificios. Ella fue detenida.
La madre tuvo que decidir entre enfrentar el proceso con los riesgos que conllevaba o deportarse. La segunda opción fue la que tomó. Con el corazón roto llegó a una casa vacía donde su única esperanza de vida era volver a reencontrarse con sus hijas.
La esperanza de tres hermanas para reencontrarse con su madre
Separadas de su madre, las tres hermanas buscaron ayuda por todas partes para reunirse con ella. La opción más adecuada fue la autodeportación. La decisión no fue fácil. Atrás tenían que dejar a sus amigos, la escuela, el sueño americano y comenzar de nuevo.
Hace unos meses N+ Univisión platicó con ellas para saber cómo estaban enfrentando la situación. Una de ellas mencionó que su padre fue deportado hace siete meses, lo que dificultaba las cosas.
Al quedarse solas, su abuela se hizo cargo de las dos jóvenes y la menor para poderlas ayudar a salir adelante. Uno de sus mayores temores era que el gobierno las tomara en custodia y las separara para siempre.
Hoy, todo está a punto de terminar. Las tres se levantaron temprano para alistarse y poder visitar a las personas con las que compartieron una vida en la comunidad. Dejar atrás todo no es fácil, reconocen las dos hermanas de mayor edad, ya que más de la mitad de su vida.
“Yo sí quería terminar la carrera para ayudarle a mi mami a trabajar, como ella es madre sola”, comentó Nahomi Flores.
El reencuentro de una madre con sus tres hijas
Con una pequeña maleta, cada una de las tres hermanas subió a una camioneta que las trasladó al aeropuerto para tomar un vuelo a la terminal Ramón Villeda Morales en Honduras. Con ellas viajaba Karla Pineda, su abuela.
Momentos antes del reencuentro, su madre Iris ya las esperaba en el aeropuerto. La ansiedad fue inminente al saber que pronto podría volver a verlas y abrazarlas de nuevo tras estar separadas por las políticas migratorias del gobierno de Estados Unidos.
“¡Estoy muy ansiosa de abrazarlas y verlas nuevamente!”, comentó.
Reunidas de nuevo, saben que en familia todo puede ser mejor, aunque reconocen que el camino no será fácil, pero el objetivo es el mismo: salir adelante y que las menores regresen a la escuela para continuar con su preparación.
Su regreso a Estados Unidos dependerá de los trámites que se realicen en el consulado. Por lo pronto, la familia ya se encuentra unida.






