Todo inició en febrero pasado con una infracción de tránsito. La falta de una luz en el vehículo y de una licencia llevaron al padre de Eliel José a ser entregado al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) dando inicio a su proceso de deportación.
El drama de la separación familiar: joven hispano se suicida tras la deportación de su padre a México
La deportación de un padre de familia llevó a un joven de 19 años a tomar la decisión más difícil de su vida, quitarse la vida por el dolor y sufrimiento al no poder estar con su padre
El papá de José defendió su estadía en el país que consideraba como su hogar al vivir y trabajar más de 20 años de su vida. Entre las alegrías que le obsequió habitar en Estados Unidos fue el nacimiento de algunos de sus cinco hijos.
Uno de ellos es Eliel José, el segundo de cinco hermanos, un adolescente que mantenía una estrecha relación con su progenitor. En mayo pasado, la defensa y argumentos que presentó el papá de José no fueron suficientes para evitar su deportación a México.
La separación de su padre
Su salida devastó a la familia, pero el más afectado fue Eliel José, ciudadano estadounidense. Su semblante y actitud cambiaron, de acuerdo con el testimonio de María Andrés, madre del joven.
“Es sintió mucha cara porque el que mantenía la casa era su papá y entró en la depresión y en la tristeza, pero él nunca contaba nada”, recuerda su mamá.
Con la deportación de su padre, José se preocupó por los gastos de la casa. Antes su papá se hacía cargo de ello, por lo que comenzó a buscar trabajo para apoyar a su madre.
"Ahora tú eres el hombre de la casa'”, explica María Andrés.
Estoy triste por mi papá
El 3 de junio de 2026, Eliel José llevó a su hermano a la alberca y lo regresó a su hogar. Esa noche habló mientras estaba parado en una esquina de la casa.
“Estoy triste por lo que está pasando mi papá”, fueron las palabras que expresó.
En las siguientes horas, el grito de una de sus hijas la despertó. Inmediatamente, ella se paró y vio el cuerpo tendido de su hijo en la cocina de la casa durante la madrugada del 4 de junio.
Aquí fue donde él se quitó la vida, se disparó y ahí cayó”, recuerda su mamá.
Siete días después, con un altar improvisado, María Andrés honra la memoria de su hijo. Una foto, flores y velas sirven para mantener vivo su recuerdo antes de despedirse de él.
El cuarto del joven sigue intacto; su familia no ha entrado, respetando su memoria. El próximo sábado será enterrado.


