España se para: las mujeres hacen huelga masiva en el 'Día Internacional de la Mujer'

Según los sindicatos, 5,3 millones de personas secundaron la huelga convocada hoy en España y que se dejó ver en paros y concentraciones, grandes manifestaciones en todas las ciudades de España y hasta en la suspensión de varios programas de televisión y radio presentados por mujeres.

El lema lo deja claro: "Si paramos nosotras, se para el mundo" y eso ha sucedido hoy en España, donde se ha convocado una huelga en el Día Internacional de la Mujer para exigir el fin de la violencia machista, de las agresiones y humillaciones a las mujeres por el hecho de serlo, el fin de la exclusión y de la marginación, el fin de la brecha salarial, de la precariedad, del techo de cristal. Para exigir, en definitiva, igualdad real con los hombres.

Todo esto se puede leer en uno de los manifiestos de la huelga del 8 de Marzo convocada en España y que ha sido seguida, según los sindicatos, por 5,3 millones de personas. Después del día de huelga y paros, se celebraron en las plazas de muchas ciudades del país manifestaciones de cientos de miles de personas.


En las concentraciones que se celebraron entre las 11:30 am y la 13:30 pm y las 4:00 pm y las 6:00 pm se leyeron los manifiestos de los colectivos organizadores. Uno muy destacado fue el que firmaron 7,700 periodistas para llamar a la huelga. Hoy las redacciones amanecían vacías. Enfermeras, maestras, actrices, abogadas, deportistas, mujeres del libro, trabajadoras de ONG, estudiantes, investigadoras y académicas también se sumaron al paro.

Varias de las presentadoras más célebres del país, Ana Rosa Quintana, Susana Griso, María Casado, Pepa Bueno y Anne Igartiburu han secundado la huelga suspendido algunos de sus programas de la mañana. Se han hecho programas de radio sin sus presentadoras ni equipo de mujeres, se han visto oficinas llenas de huecos, se han cerrado tiendas, se han vaciado las universidades y las mujeres han salido a la calle. Era una movilización que llevaba semanas cocinándose que ha ido ganando fuerza a medida que pasaban los días y se acía un movimiento masivo e incontestable. De hecho, personas como la presentadora Ana Rosa Quintana, que finalmente secundó la huelga, dijeron en un principio que no lo harían.

No hay ningún detonador para este seguimiento masivo sino una sensación de hartazgo generalizado. "Igual que sucedió con el movimiento #MeToo en Estados Unidos la sensación es de momento transformador, de que a partir de ahora la forma de percibirlo va a ser distinta", informa desde Madrid María Sánchez Díez.

Desde hace semanas las mujeres se están organizando para mandar un mensaje consensuado: solo el grupo de Telegram de mujeres periodistas, unas de las más activas en esta huelga por la repercusión que tienen sobre la información, cuenta con más de 2,500 participantes. Su misión durante los días previos era hacer ruido en Twitter mostrando los datos que dejan clara la situación desfavorecida en que se encuentran las mujeres. Así se han visto gráficos que aterrizaban los datos del techo de cristal, o de la brecha salarial. En otras profesiones la dinámica era la misma: demandas concretas que a la vez fueran transversales para todas las mujeres, independientemente de su trabajo.

Una huelga con polémica

Por supuesto, la huelga ha contado con detractores e incluso detractoras. Un grupo de 26 mujeres firmó un manifiesto negando las razones que las mujeres esgrimen para hacer huelga. Como bien explicó la periodista Noelia Ramírez en SModa, los argumentos de ese manifiesto no se corresponden con las cifras reales. Solo en 2017, 46 mujeres murieron en España a manos de sus parejas. Y respecto a la brecha salarial las mujeres trabajan entre 40 y 50 días más que los hombres para lograr ganar el mismo salario. Y los datos siguen: el número de mujeres que trabajan a tiempo parcial para poder ocuparse de personas a su cargo es 31 veces más que el número de hombres. Y esto son solo algunos ejemplos de las razones de las mujeres para secundar la huelga.

Una de las que también se ha enfrentado a las demandas de las mujeres ha sido la ministra de Igualdad Dolors Montserrat que se negó a etiquetarse como feminista, obviando que la única demanda del feminismo es la igualdad y que su trabajo es, precisamente, borrar las brechas que aún permiten que las mujeres sufran violencia y discriminación. Su propuesta para reventar la huelga, al igual que la de otras políticas del Partido Popular, era hacer justo lo contrario, trabajar a destajo, lo que en España se denomina "huelga a la japonesa".


Pero la fuerza de la reivindicación es tan grande que ni el presidente del país y de su propio partido, el conservador Mariano Rajoy, se ha mostrado de acuerdo con la "huelga a la japonesa". E incluso el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha apoyado a las activistas diciendo que la Virgen haría lo mismo.

"Aparecen aliados inesperados como Rajoy o el Arzobispo de Madrid. Hay una sensación de que las cosas están cambiando. En los paros había muchas chicas jóvenes, la calle estaba llena, han salido mujeres de las tiendas de la calle Preciados (la calle más comercial de la ciudad), hay delantales en los balcones", informa María Sánchez Díez.

A la huelga se suman mujeres de todas las edades y profesiones y por lo tanto, los símbolos son plurales. El del delantal, muy discutido, representa la invisibilidad del trabajo doméstico y de los cuidados que recaen en su mayor parte en la mujer.


Hombres, ¿sí o no?

También ha sido muy discutido por las organizadoras si los hombres podían y debían apuntarse a la huelga. La mayoría era contraria a que los hombres se unieran, pues el fin último era mostrar el impacto que tiene el trabajo de las mujeres. Además se pidió a los hombres que se limitaran a facilitar que sus empleadas, amigas, compañeras y familiares pudieran participar en la huelga apoyando activamente su asistencia en el centro de trabajo y apoyándoles en el cuidado de dependientes para que pudieran acudir a las marchas.

No obstante algunos hombres sí han hecho huelga en consonancia con lo que defendían algunas mujeres que consideraban que no dejarles participar dividía al feminismo, pues los hombres deben contribuir en el camino a la igualdad. Esto, sin embargo, desvirtúa el impacto real de cuántas mujeres participaron en la huelga aunque la sensación de las mujeres participantes sigue siendo de momento histórico.