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Guantánamo

Yihad Diyab, el expreso de Guantánamo desaparecido que genera alarma en Brasil

A menos de un mes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, una aerolínea brasileña emitió un comunicado por el posible cruce de la frontera de uno de los exdetenidos de Guantánamo refugiados en Uruguay. ¿Es una amenaza real para la seguridad del país?
7 Jul 2016 – 9:00 AM EDT

La aerolínea Avianca Brasil hizo saltar las alarmas: "Con base en informaciones recibidas por la división de Antiterrorismo se solicita a todos que en caso de que detecten la presencia de JIHAD AHMAD DEYAB (también escrito Yihad Diyab) en territorio brasileño, se comuniquen inmediatamente con la Policía Federal".

El boletín de seguridad distribuido por la aerolínea entre sus empleados, que se filtró a la prensa local, se refería a uno de los seis expresos de Guantánamo que acogió el gobierno de Uruguay y que, desde hace días, está en paradero desconocido.

En su comunicado, Avianca no descarta que el ciudadano sirio con documentos expedidos por Uruguay "esté usando un pasaporte falso de origen marroquí, jordano o sirio".

"Deyab tiene dificultades de movimiento por lo que usa muletas y no se comunica en lengua portuguesa", añade el boletín al que acompaña una foto del hombre con barba negra tupida y pelo corto, una imagen bastante diferente de la que lucía en suelo uruguayo: más avejentado, canoso, con el cabello largo y la mirada perdida, tras pasar casi 13 años detenido en el centro de detención de Guantánamo.


Diyab fue uno de los seis presos - cuatro sirios, un tunecino y un palestino- que llegaron a Uruguay a finales de 2014 como parte del compromiso del expresidente José Mujica de colaborar con su entonces par estadounidense Barack Obama, en un plan de cierre del penal de Guantánamo que aún no se ha llevado a cabo.

Según una ficha del Departamento de Defensa filtrada por WikiLeaks, el hombre de 44 años, que asegura ser hijo de un sirio y una argentina, estaba acusado de haber formado parte de distintas organizaciones terroristas en Medio Oriente como falsificador de documentos. Washington lo consideraba, según ese documento, una "gran amenaza" para EEUU, sus intereses y aliados, pero en octubre de 2014 fue liberado sin cargos antes de ser trasladado a Uruguay.

"Seguimos presos en la cárcel de los norteamericanos"

Pero salir de la cárcel no significó el fin de las penas para Diyab: "Humanitaria, lógicamente y legalmente lo que está pasando no está bien. No hay estabilidad en tu vida, no hay esperanza de vivir una vida normal. Yo y cada uno que salió de Guantánamo, hasta ahora sentimos que seguimos presos en la cárcel de los norteamericanos. Hoy fuera de la cárcel, existe un programa norteamericano y seguimos guíados por él", afirma el exprisionero en el documental ' La Vida después de Guantánamo' recién presentado en la Revista Anfibia.



Según recuerda el director del documental, Esteban Cuevas, cuando su equipo entrevistó a Diyab, éste llevaba seis meses en Uruguay y mostraba muchas secuelas del tiempo que estuvo en Guantánamo.

"La tortura no solamente la podías notar en su mirada, en el gesto de su cuerpo, como el de todos los exdetenidos que están en Uruguay. Se notaba principalmente en la forma que él tenía de relacionarse con la gente. Él estaba muy desconfiado de todo el mundo, pensaba que todo el mundo podía ser enemigo y eso pasó también con nosotros. Cualquier persona que se le acerca, piensa que le va a hacer mal", recuerda Cuevas en entrevista telefónica con Univision Noticias.

Diyab se apoya en muletas por un problema en la espalda que se le agravó en la prisión estadounidense, donde protagonizó una larga huelga de hambre en protesta por su detención.

Dos hipótesis

Ahora que el expreso se encuentra en paradero desconocido, se barajan dos teorías: la primera, que está en Brasil, a donde, según el ministro del Interior uruguayo, Eduardo Bonomi, cruzó el 16 de junio.

La segunda hipótesis sitúa a Diyab en Chuy, una localidad uruguaya fronteriza con Brasil con una amplia población palestina y una mezquita, a donde algunas fuentes apuntan que habría ido a celebrar el Ramadán. Según el diario local El País, el ciudadano sirio es monitoreado por la policía de esa ciudad y "hasta el momento no ha realizado ninguna actividad sospechosa en la frontera".



Aunque el gobierno uruguayo recuerda que los exdetenidos pueden desplazarse sin inconvenientes por la región, ese es un aspecto que no se acordó con EEUU - que quería que los expresos permanecieran al menos dos años sin salir del país de acogida- . Y eso pone a los seis hombres en un limbo legal: los documentos uruguayos con los que cuentan les permiten viajar pero no son bien recibidos en otros lugares.

De ello dio fe el propio Diyab cuando en febrero de este año cruzó el Río de la Plata hasta Buenos Aires supuestamente para solicitar que Argentina dé refugio a otros presos de Guantánamo y fue enviado de vuelta a Uruguay por las autoridades argentinas.

Y pese a la alerta emitida por la aerolínea de la posible presencia del exreo de Guantánamo en Brasil y que las autoridades de ese país han advertido del crecimiento de la amenaza de ataques de "lobos solitarios", quienes lo conocen y los expertos en seguridad no creen que signifique una amenaza a la seguridad cuando falta menos de un mes para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

"Él (Diyab) es una persona muy conocida", apunta el cineasta Cuevas, al señalar que Diyab llama la atención por su aspecto físico y sus muletas."No estaría atendido a los medios si su intención es pasar desapercibido para ser un lobo solitario que realiza algún tipo de atentado", añade.

Para él, sería más probable que Diyab dejara Uruguay "con la ayuda de alguien" por la necesidad que tenía de tratar de reunirse con su familia: "Tal vez se fue solo a la deriva, desesperado, porque en Uruguay no podía hacer nada, tampoco podía salir legalmente del país y está tratando de salir por otro país", apunta.



“No hay nada ilegal en que haya cruzado la frontera con la visa que tiene, pero el hecho de que no haya registros de si ha cruzado la frontera es sorprendente y habla de las carencias del sistema de migración brasileño”, apunta por su parte el especialista en seguridad y director del Instituto brasileño Igarapé, Robert Muggah.

El experto coincide en que es "poco probable" que alguien tan vigilado esté involucrado en algún tipo de amenaza terrorista: "Esto no quiere decir que no se deba investigar, pero creo que es importante que las agencias de inteligencia brasileña sean muy conscientes de este tipo de amenazas", le dice a Univision Noticias.

En ese sentido, Muggah señala que tanto la población como las autoridades brasileñas están cada vez más en alerta por posibles ataques terroristas durante las Olimpiadas, especialmente tras varios mensajes recibidos de parte de supuestos militantes y sitios web del autodenominado Estado Islámico (EI) como las que emiten desde hace unas semanas a través de un grupo de Telegram “Nashir Portugues” que está en el punto de mira de los servicios de inteligencia brasileños.

Tras conocerse la existencia de ese grupo divulgando mensajes de EI en portugués, el ministro de Justicia, Alexandre Moraes admitió que en hay una preocupación con la posibilidad de atentados terroristas durante los Olímpicos por la propia "realidad mundial".

Esta semana fue su colega el ministro de la Presidencia, Eliseu Padilha, quien confirmó, sin ofrecer más detalles, que las autoridades brasileñas buscan al exprisionero de Guantánamo Yihad Diyab.


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