El Departamento de Salud de Estados Unidos informó el domingo 10 de mayo que uno de los 17 estadounidenses que están siendo repatriados de un crucero dio positivo a hantavirus; mientras que un segundo presenta síntomas leves.
Un estadounidense da positivo a hantavirus y otro tiene síntomas leves: Esto es lo que sabemos hasta el momento
Uno de los 17 pasajeros estadounidenses que desendieron del crucero de lujo dio positivo a hantavirus, mientras que uno segundo tiene síntomas leves.
El grupo de estadounidenses fue trasladado en transporte aéreo hacia Estados Unidos, en donde los dos pasajeros positivos a una prueba PCR para el "virus andino", viajaron en las unidades de biocontención del avión por precaución con rumbo a Nebraska el 11 de mayo; ashí serán monitoreados en unidades de aislamiento de alta seguridad.
Los pasajeros llegaron el lunes al Centro Regional de Tratamiento de Patógenos Especiales Emergentes ( RESPTC) de ASPR en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha, antes de llevar al pasajero con síntomas leves a un segundo RESPTC en su destino final.
Hantavirus llegó a EEUU
En imágenes que parecen sacadas del diario de los recuerdos, los pasajeros estadounidenses fueron evacuados vistiendo batas y gorros esterilizados, cubrebocas de alta cobertura, algunos con guantes de látex.
La escena parecía salida de una película de emergencia sanitaria.
El operativo ocurrió después de que el crucero permaneciera semanas navegando entre incertidumbre y temor, tras registrarse varias infecciones y al menos tres muertes relacionadas con el brote a bordo del MV Hondius.
La Organización Mundial de la Salud ( OMS) ha seguido de cerca la situación, debido a una razón particularmente delicada: la cepa detectada corresponde al virus Andes, una de las pocas variantes de hantavirus capaces de transmitirse entre humanos, aunque de forma limitada y poco frecuente.
Punto de partida
El barco había partido desde Ushuaia, Argentina, para una travesía polar. Sin embargo, conforme avanzaban los días, algunos pasajeros comenzaron a presentar fiebre, agotamiento extremo y problemas respiratorios. ¿Estaban viajando con un enemigo silencioso?
Lo que inicialmente parecía un cuadro aislado terminó transformándose en una alerta internacional que involucró a más de 20 países y obligó a desplegar complejos protocolos de rastreo y cuarentena.
Todas las alarmas se encendieron cuando se confirmó el fallecimiento de tres personas, incluyendo una mujer alemana y dos personas neerlandesas, una de las cuales falleció tras ser trasladada a Sudáfrica. Las alarmas se encendieron
Estados Unidos reaccionó con rapidez. Los 17 ciudadanos evacuados fueron trasladados desde Tenerife hasta la Base Aérea Offutt, en Omaha, Nebraska, donde las autoridades sanitarias prepararon instalaciones especiales para observación médica.
Según los CDC, los pasajeros asintomáticos no serán sometidos a cuarentenas obligatorias, aunque sí permanecerán bajo monitoreo durante varias semanas debido al periodo de incubación del virus. El director de la OMS, Tedros Adhanom Gherbreyesus, aseguró que la medida estadounidense conllevaría “ riegos”.
Ahora, tras el resultado positivo de un estadounidense y uno más con síntomas, podrían recular.
Países europeos, Canadá y Australia también organizaron operaciones de repatriación para sus ciudadanos. España tomó un papel activo en la mitigación. Mientras hubo países que no los dejaron acercarse a sus puertos, el Gobierno español puso la isla de Tenerife en Canarias como el lugar de desembarque.
Las autoridades sanitarias insisten en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo y descartan cualquier escenario comparable al COVID-19. La imagen de pasajeros descendiendo uno por uno del MV Hondius, escoltados por equipos médicos y aislados del mundo exterior, deja una postal inquietante.
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