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Política

Larry Flynt, magnate de la pornografía e inesperado defensor de la libertad de expresión, muere a los 78 años

Flynt, rival de políticos conservadores, criticado por grupos feministas y un inesperado defensor de la Primera Enmienda, murió este miércoles en Los Ángeles a los 78 años.
10 Feb 2021 – 11:28 PM EST
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La Primera Enmienda de Estados Unidos ha tenido muchos defensores a lo largo de sus 230 años de historia, pero pocos como Larry Flynt. El fundador de la polémica revista Hustler, que le ganó numerosos enemigos políticos e incluso un atentado que lo dejó paralítico, tuvo un sinfín de problemas legales que lo llevaron a la Corte Suprema con tal de defender la libertad de expresión. Murió el 10 de febrero de 2021 víctima de un ataque al corazón, en Los Ángeles, California, según dijo un familiar a Associated Press. Tenía 78 años.

Su trayectoria inspiró una premiada cinta dirigida por Milos Forman: The people vs. Larry Flynt, coproducida por Oliver Stone en 1996. El actor encargado de interpretar al empresario, Woody Harrelson, recibió una nominación al Oscar como mejor actor a una ceremonia a la que asistió el propio Flynt. Un destino inesperado para el hijo de un campesino de Lakeville, Kentucky, nacido en 1942. A lo largo de su vida, Flynt fue acompañado por pleitos legales que le ganaron admiradores, críticos y enemigos hasta el final de su vida y nunca dejó de ser un activista político a su muy particular estilo. Hace cuatro años ofreció 10 millones de dólares por una cinta que demostrara encuentros sexuales de Donald Trump con prostitutas rusas.

La pobreza marcó los primeros años de su vida. En su autobiografía, titulada Sexo, mentiras y política (2004) relató que el condado donde había nacido, Magoffin, era uno de los más pobres del país. A los 18 años se enlistó en la Marina, y sirvió en el USS Enterprise en 1960 y 1964. Él estaba a cargo de la operación del radar del portaaviones el día en que regresó del espacio el primer astronauta estadounidense, John Glenn, en 1962.

Tras su paso en las Fuerzas Armadas, compró con 1,800 dólares que había ahorrado el bar de su madre, en Dayton (Ohio) y decidió convertirlo en un sitio que atendían mujeres semidesnudas, el primero en su área. Pocos años después, se convirtió en una cadena con sucursales en otras cinco ciudades. Pero también ahí comenzó su batalla contra las drogas: tomaba anfetaminas para aguantar jornadas de 20 horas diarias de trabajo. Así se sentaron las bases de lo que después se convertiría en un imperio pornográfico, cuya piedra fundamental fue la revista que llevaba el mismo nombre que la cadena de bares que regentaba: Hustler, creada en 1972.

Hustler era la respuesta sin censura y sin recatos a Playboy, la publicación fundada por Hugh Hefner veinte años antes, en 1952. Si Hefner llevaba a sus lectores al mundo de un dandy rodeado de bellezas vestidas de “conejitas”, Flynt llevaba a los suyos al stripclub. Hustler se repartía en sus bares y tenía un modesto tiraje hasta compró imágenes topless de Jacqueline Kennedy Onassis por 18,000 dólares. La edición, publicada en 1975, vendió un millón de copias en dos días.


De ahí se sucedieron los escándalos y los problemas con la ley. Una sucesión de demandas a las que respondió con todo tipo de irreverencias (una vez usó la bandera de Estados Unidos como pañal, por lo que pasó seis meses en la cárcel) y culminaron con una disputa en la Corte Suprema, después de que el reverendo Jerry Fallwell le demandara por daños emocionales tras publicar en la revista una caricatura suya. El tribunal decidió en su favor citando la Primera Enmienda y el pleito tuvo un final inesperado, según Flynt: el director de la revista pornográfica y el reverendo se hicieron amigos.

Flynt llegó al punto de no guardarse insultos contra legisladores, lo que le ganó simpatías entre algunos y las críticas de otros tantos. Feministas como Gloria Steinem, quien era crítica con que se le calificara como un “campeón de la libertad de expresión” y grupos en defensa de la igualdad de género hicieron hincapié en que su revista promocionaba la objetificación de la mujer. Incluso el día de su muerte, feministas recordaron que las múltiples polémicas de Flynt por sus expresiones hacia las mujeres.

En 1978, un atentado a tiros cambió su vida. Una bala atravesó su espina dorsal y lo dejó paralítico de por vida al salir de un tribunal en Georgia en 1978. El crimen no fue resuelto. Un supremacista blanco y asesino en serie, Joseph Paul Franklin, se atribuyó el ataque cuando esperaba la pena capital y explicó que lo había hecho por haberse sentido ofendido por una de las fotografías de Hustler, que mostraba sexo interracial. Franklin murió por inyección letal en 2013 y aunque nunca fue investigada su versión, Flynt dijo hasta su muerte que creía que decía la verdad.

Tras el atentado, se convirtió al cristianismo durante poco tiempo, antes de declararse ateo. Nunca dejó de involucrarse en la política. De Bill Clinton, dijo que el demócrata “había ayudado a que las personas se interesaran en políticos con un pasado no necesariamente perfecto” y llegó a ofrecer una recompensa de un millón de dólares por la cinta que supuestamente mostraba a Donald Trump en un encuentro sexual en Rusia semanas antes de las elecciones presidenciales de 2016. Mantuvo la oferta hasta el primer juicio político de Donald Trump, para quien proveera información que pudiera llevar a la destitución del entonces presidente.

En 2014, Flynt reconoció que Hustler experimentaba una caída en ingresos que la llevarían eventualmente a su desaparición. “No sé cuánto tiempo más la revista seguirá”, afirmó a Los Angeles Times.

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