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Embarazo

Serena Williams sufrió severas complicaciones después del parto: su experiencia es similar a la de otras madres en EEUU

En entrevista con Vogue, la tenista explicó que tuvo que convencer al equipo médico de que estaba sufriendo una embolia pulmonar. Por suerte, le hicieron caso. Más de 700 mujeres mueren cada año por complicaciones antes, durante y después del parto y las afroamericanas están en clara desventaja: para ellas la probabilidad de morir por esta causa es cuatro veces mayor que las blancas.
12 Ene 2018 – 06:10 PM EST
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Ni con todos los privilegios que implica el ser una renombrada campeona mundial, la tenista Serena Williams pudo escapar ilesa de las adversidades y complicaciones que experimentan miles de mujeres cada año en EEUU antes, durante y después del parto. En una entrevista publicada por la revista Vogue, Williams relata en detalle las complicaciones de salud que debió superar con el nacimiento de su hija, Alexis Olympia, que ya tiene cuatro meses de vida.

Al principio, la enfermera no tomó en serio a la atleta cuando esta le advirtió que estaba sufriendo una embolia pulmonar, algo que ya había padecido antes y que formaba parte de sus antecedentes médicos: una sensación de impotencia y vulnerabilidad con la que muchas madres estadounidenses que enfrentan complicaciones tras el parto se sienten identificadas. No por casualidad en 2012 se creó la iniciativa Stop, Look, Listen que busca empoderar a las pacientes para reportar sus síntomas y hacerse escuchar por enfermeras y médicos si sienten que algo va mal.

En Estados Unidos más de 50,000 sufren mujeres complicaciones relacionadas con el embarazo y 700 mueren por esta causa según los Centros para el Control de Enfermedades.

Allí, sobre la camilla en una habitación de hospital, Williams se sintió como una simple mortal, tal vulnerable como cualquier otra. Tuvo un embarazo envidiable, pero un descenso en los latidos del corazón de la bebé durante el trabajo de parto hizo que la sometieran a una cesárea de emergencia. La cirugía transcurrió sin mayores problemas y pronto la bebé estaba sobre su regazo. “Fue una sensación maravillosa”, recuerda.

Después todo se vino abajo.

"Doctora Williams"

Al día siguiente, mientras se recuperaba en el hospital sintió súbitamente que no podía respirar bien. Como ya tenía una historia previa de coágulos de sangre y suspendió los anticoagulantes debido a la cesárea, supo de inmediato que estaba sufriendo una embolia pulmonar, según cuenta en el artículo de Vogue.

Para no alarmar a su madre, se puso de pie y ya con esfuerzo le dijo a la enfermera que necesitaba un tomografía computarizada y que le suministraran heparina (un medicamento que licúa la sangre) de inmediato.


La enfermera creyó que eran fantasías producto de los analgésicos que le dieron a Serena. Pero ella insistió y en poco tiempo le hicieron un ultrasonido de las piernas.

No reveló nada. “Te lo dije, necesito un CT y que me pongan heparina en la vía intravenosa”, reclamó Williams al equipo médico.

Conocer su cuerpo y su historial médico en detalle sin duda jugó a su favor, un privilegio que no gozan otras mujeres que no son deportistas y que además cuentan con menos recursos. Las cifras indican que las afroamericanas son cuatro veces más propensas a morir que las blancas por complicaciones con el embarazo o el parto en EEUU. Los expertos aseguran que las razones están relacionadas con el racismo estructural: aunque este no sea el caso de Serena, las mujeres de color tienen más posibilidad de vivir en una comunidad pobre, con menos servicios y recursos y también con un acceso reducido a la comida sana y al ejercicio, factores críticos para una vida saludable. Propublica ha realizado una serie de reportajes de investigación en torno al tema, que Univision Salud ha traducido al español.

Cuando los médicos finalmente le hicieron a Serena Williams la tomografía computarizada se dieron cuenta de que había varios coágulos de sangre en su pulmón. Minutos después le dieron la heparina: “Les dije: escuchen a la doctora Williams”, contó a Vogue.

No sería el fin de la historia que se prolongó durante seis días más. Su herida de la cesárea se abrió debido a los intensos episodios de tos que le causó la embolia y, cuando la llevaron a la sala de cirugías de nuevo para cerrarla, se dieron cuenta de que había un gran hematoma en su abdomen: el anticoagulante que le salvó la vida durante la embolia ahora había causado una inmensa hemorragia.

Regresó de nuevo a la sala de operaciones para que le pusieran un filtro a una gran vena para evitar que se formaran más coágulos y viajaran a sus pulmones. Una semana después, finalmente, regresó a casa donde se enteró que la enfermera nocturna que habían contratado se había retirado.

Tuvo que estar en reposo total durante las seis primeras semanas. “Yo estaba feliz de cambiar los pañales pero además de todo lo que Serena atravesó, la impotencia de no poder ayudar hizo todo más duro para ella”, contó su esposo Alexis a Vogue.

La campeona mundial encontró uno de los retos más grandes de su vida en esos primeros meses de la maternidad. “A veces me deprimo y siento que no puedo hacerlo. Y es la misma actitud negativa que a veces tengo en la cancha. Supongo que forma parte de lo que soy”, admite.

Ni todos los trofeos del mundo impidieron que sufriera ese maremágnum de emociones que caracteriza al posparto. “Nadie te habla de esos malos momentos la presión que sientes, la gran decepción cada vez que el bebé llora. He colapsado no sé ya cuántas veces. O me molesto por el llanto del bebé y luego me siento triste por haberme molestado y después me siento culpable por sentirme triste si en verdad tengo un bello bebé. Las emociones son una locura”.

Ya ahora, más adaptada, está lista para retomar su carrera y asumir nuevos retos. No descarta tener más hijos. Un final feliz que no todas las madres tienen.

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