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Elecciones 2018

Los electores más jóvenes y más diversos podrían determinar el resultado de las elecciones de Florida

Las elecciones en Florida son célebremente cerradas, y la contienda de este mes de noviembre no será la excepción. Podría ser clave un segmento creciente de la generación de votantes jóvenes que no están afiliados a ninguno de los dos grandes partidos.
27 Oct 2018 – 5:16 PM EDT

Es Florida, así que los electores están acostumbrados a las elecciones cerradas, desde el famoso margen de 537 votos que le dio la victoria a George W. Bush en 2000. Parece que el próximo 6 de noviembre no será diferente.

¿Qué está en juego?: la gubernatura estatal y un escaño en el senado estadounidense, con el potencial de una trascendental reforma política en el estado pendular más grande de la nación. Los republicanos han ocupado la mansión del gobernador por dos décadas, así como prácticamente todos los cargos electos en todo el estado y la legislatura estatal.

Mientras tanto, el escaño en que está en juego en el senado lo ha ocupado durante 18 años el demócrata titular, Bill Nelson.

Las últimas cuatro elecciones presidenciales y para gobernador de Florida se han decidido por márgenes muy estrechos, pues Trump ganó por 113,000 votos del total de 9.5 millones, lo cual representa aproximadamente el 1.2%.

El actual gobernador, el republicano Rick Scott, quien se enfrenta a Nelson en la contienda por el senado ganó sus elecciones en 2010 y 2014 por aproximadamente 60,000 votos.

"Éste es un estado púrpura", dijo Al Cárdenas, ex presidente del Partido Republicano del estado, que pendula entre el rojo republicano y el azul democrata. "Mi intuición es que las contiendas estarán prácticamente empatadas", agregó.

La contienda para la gubernatura involucra a dos figuras menos conocidas, un ex congresista republicano, Ron DeSantis, y el alcalde de Tallahassee, Andrew Gillum, quien compite por convertirse en el primer afroestadounidense en dirigir el estado.

Según Susan MacManus, politóloga de la Universidad del Sur de la Florida en Tampa, en una contienda tan cerrada, una de las claves para la victoria podría ser la gran participación de los electores más jóvenes.

"Las generaciones más jóvenes están sustituyendo a los Baby Boomers", dijo MacManus. "Están dándoles la espalda a los dos partidos. Están buscando a alguien nuevo, con un historial convincente, y también valoran la diversidad", agregó.

Un electrorado mas joven


Ella fue coautora de un estudio reciente que reveló que las tres generaciones más jóvenes (Generación X, Millennials y Generación Z), con edades entre 18 y 50 años, ahora representan más de la mitad (52%) de los electores registrados de Florida.

Según los autores, los Millennials (edad entre 22 y 37 años) y los de la Generación Z (edad entre 18 y 21 años) conforman el 28% de todos los electores registrados y son considerablemente menos blancos y más étnicamente diversos que las generaciones anteriores.

El tiroteo en la escuela Parkland en febrero creó un gran movimiento de registro de votantes estudiantiles, así como un mayor debate sobre el control de armas, aunque no está claro qué impacto tendrá en la participación de noviembre.




"Esta diversidad afecta la forma en que perciben la política y, a su vez, por quién votan y por qué. Para llegar a estos electores los candidatos deben crear narrativas y propuestas de políticas que reflejen las diversas experiencias de estos grupos", escribieron. "De esta generación han surgido los movimientos progresistas y en favor del medio ambiente ... Las encuestas muestran que son más abiertos al socialismo que las generaciones anteriores", agregaron.


El progresista


Eso podría favorecer a Gillum, el carismático alcalde de Tallahassee, un político progresista que pertenecer a la izquierda de su partido, de 39 años de edad, y que era prácticamente desconocido hasta que ganó sus elecciones primarias de agosto tras una sorprendente victoria que instantáneamente le valió ser el foco de la atención política nacional.

Grandes donantes han dado dinero a su campaña, entre ellos se incluye el multimillonario de Nueva York Michael Bloomberg y el inversionista George Soros.

El conservador


En el extremo opuesto del espectro político, DeSantis, de 40 años de edad, es el favorito de la derecha republicana. Educado en Yale y Harvard, se desempeñó como abogado militar en Irak y en la Bahía de Guantánamo, Cuba, y saltó a la fama en el Capitolio como crítico de la investigación de la presunta complicidad con Rusia por parte de la administración Trump.

Como muchos saben, Trump apoyó a DeSantis desde muy temprano, pues tuiteó en diciembre que "sería un GRAN gobernador de Florida".



Con un empate virtual en el número de republicanos y demócratas registrados, parece que la victoria se la llevará el partido que motive a más de sus electores a votar. Eso es algo en lo que tradicionalmente los republicanos han sido mucho mejores, lo cual le da potencialmente a DeSantis la ventaja en una contienda cerrada.


La participación en las elecciones de mitad de período es típicamente menor que en los años de elecciones presidenciales, aunque el entusiasmo este año es mayor, dicen los expertos, principalmente por la polarización política que ha ocurrido durante los primeros dos años de mandato de Trump.

La participación fue un 9% mayor en las elecciones primarias estatales de agosto. Aun así, es probable que la participación en estas elecciones solo alcance aproximadamente el 54%, apenas mayor que las últimas elecciones primarias de 2014 (51%), según Steve Schale, un veterano consultor político del Partido Demócrata.

Mas votantes independientes


Los demócratas depositan sus esperanzas en el número cada vez mayor de electores jóvenes que están registrados como no afiliados a partidos (NPA), y ahora constituyen un gran segmento del electorado — casi el 27% — en comparación con el 23% en 2016.

Gillum ha sorprendido a los expertos al encabezar constantemente las encuestas ante DeSantis, lo cual sugiere que puede tener la ventaja con estos electores menos predecibles. Dado que ya se han enviado más de dos millones de boletas electorales por correo y en los precintos de votación temprana, hay algunas señales iniciales de una mayor participación hasta ahora entre los demócratas registrados en comparación con 2014, dijo Daniel Smith, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Florida.

Lo más notable fue la participación más alta de lo habitual entre los primeros votantes negros. "Algo está pasando. Hay una sensación diferente y eso se debe a Andrew Gillum", dijo Smith. Por otro lado, señaló que el 55% de todos los votos iniciales emitidos hasta la mañana del viernes fueron de electores de 65 años o más, y solo el 4.4% de todos los votos fueron emitidos por electores de 29 años o menos.

Aunque los electores afroestadounidenses conforman solo el 13.2% del electorado, votan abrumadoramente por los demócratas. Los hispanos, que conforman el 16.5% de los electores registrados, están más divididos, pues los cubanoamericanos se inclinan por los republicanos y los puertorriqueños de Florida Central se inclinan por los demócratas.

Trump llega al rescate


La Casa Blanca parece sentir que el estado se le está escapando y, según se informa, está planeando varios mítines de Trump de último minuto en el estado para tratar de darles un impulso a sus candidatos. El vicepresidente Mike Pence y la consejera principal de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, visitaron el estado el jueves para presentarse en un mitin en favor de DeSantis.

A los republicanos también les preocupa que el huracán Michael también afecte la votación en la península de Florida, tradicionalmente un bastión republicano.

"Honestamente, DeSantis está en el punto en que necesita algo que cambie su suerte", escribió Schale en su blog sobre las elecciones. "No es que esta contienda ya esté decidida — para nada — aún queda muchísimo trabajo por hacer. Pero la trayectoria favorece claramente a Gillum".

La aparición de Trump podría no resultar de mucha ayuda. Algunos republicanos moderados no están contentos con Trump y expresan en privado su consternación por el hecho de que Scott y DeSantis se hayan apegado a su retórica divisionista.

"Me taparé la nariz", dijo un republicano de Miami que dijo que planeaba votar por DeSantis a pesar de su profunda aversión por Trump. "Él no es para nada como Trump. Es muy bueno en persona", dijo, describiendo un par de reuniones que sostuvo con DeSantis. "Pero en cuanto la cámara lo capta, cambia", agregó.

Socialista peligroso?


Sus raíces cubanas le facilitaron votar por DeSantis, explicó, y dijo que muchas personas en la gran población cubanoamericana de Miami consideran a Gillum un socialista peligroso y un feo recordatorio de los izquierdistas hermanos Castro en Cuba. "No puedo apoyar a nadie que represente a estos progresistas psicóticos. Son socialistas y todos sabemos que eso lleva al comunismo", dijo.

Otros líderes republicanos, como el ex gobernador Jeb Bush, quien chocó con Trump siendo candidato presidencial en 2016, también apoya a Scott y DeSantis. Bush publicó una foto de sí mismo en el autobús de la campaña de Scott en septiembre y dijo: "Me alegro de estar en el autobús Let's Get to Work con Rick Scott".



No todos los cubanoamericanos están de acuerdo en esto. Mike Fernández, un multimillonario empresario de la salud y ex donante republicano, anunció a principios de este mes que votaría por Gillum.

"Conozco muy bien el socialismo", escribió en una columna de opinión para The Miami Herald, describiendo cómo su familia abandonó Cuba en 1964. Continuó; "Andrew Gillum no es un socialista. Explotar nuestro sufrimiento es un insulto para las innumerables personas en Florida que huyeron de regímenes socialistas y dictaduras brutales".

"Si a DeSantis le preocupan las dictaduras socialistas, entonces debería preocuparle Donald Trump, el hombre que lo impulsó a la victoria en las elecciones primarias, un líder que ataca a la prensa, amenaza con encarcelar a los críticos y admira a dictadores como Vladimir Putin", añadió.

Curiosamente, la contienda por el senado ha pasado a un segundo plano en estas elecciones, en gran parte debido a la falta de carisma de ambos candidatos, Scott y Nelson. Aun así, dado que los republicanos solo tienen una mayoría por un escaño en el senado estadounidense, los demócratas saben que Nelson debe ganar si quieren tener alguna posibilidad de balancear el equilibrio de poder.

Nelson, quien tiene 76 años de edad y ha estado en el congreso desde 1978, se ha apoyado en un desgastado anuncio de televisión que proclama su historial como un ex astronauta del transbordador espacial y su sólido historial en materia de medio ambiente.

Scott es despreciado por los demócratas por recortar el gasto estatal en educación y su rechazo a la Ley de Cuidado de la Salud Asequible, más conocida como Obamacare. Su negación del cambio climático — prohibió las palabras "calentamiento global" en su administración — también ha molestado a los ambientalistas que consideran la Florida como uno de los estados más vulnerables al aumento del nivel del mar.

"El senado nunca ha sido el motivo de interés en estas elecciones", dijo MacManus.

"Los otros candidatos son más jóvenes o con mayor diversidad racial. Y eso quieren los jóvenes, nuevos rostros en las altas esferas".


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