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Elecciones 2018

Estos hispanos sí votaron en uno de los barrios latinos con menos participación de Nueva York

Sunset Park, donde más de un 40% de la población es hispana, es una muestra de una tendencia a nivel nacional: aunque se incrementa cada año la cantidad de latinos que están habilitados para votar la participación ha caído. Esta nota es parte de un proyecto con la escuela de Periodismo de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).
7 Nov 2018 – 9:29 PM EST

Oscar Carro, el ingeniero que madruga cada elección para votar a primera hora, y Luz Beato, la abuela de 80 años que va al centro electoral aunque caiga un temporal, son algunos de los cientos de latinos que hicieron un esfuerzo extra para llenar la papeleta en Sunset Park, Brooklyn, uno de los barrios hispanos con menor participación electoral de todo Nueva York.

En la histórica elección presidencial de 2016, sólo un 42% del electorado de este barrio votó, convirtiéndose en el segundo con menor participación en toda Nueva York (que registró un 60%), de acuerdo a un informe de la Alcaldía. En tanto que en las últimas elecciones gubernamentales, el distrito de Sunset Park sacó una F en su calificación por participación electoral, otorgada por el sitio Gothamist.

Sunset Park, donde más de un 40% de la población es hispana, es una muestra de una tendencia a nivel nacional: aunque se incrementa cada año la cantidad de latinos que están habilitados para votar (este año ya son más de 29 millones), estudios muestran que la participación ha caído en las últimas elecciones de mitad de mandato.

El primero en votar

A las 6.01 am, cuando apenas el sol empezaba a iluminar la fría mañana, Oscar Carro ponía un pie adentro del aula de votación de Sunset Park High School. Así se convertía en el primero en pedir una boleta y cumplía con su ritual en cada elección. “Siempre vengo temprano, y soy el primero o el segundo. Lo hago desde que me convertí en un ciudadano estadounidense, como buen ciudadano”, cuenta Carro, quien tiene 77 años, pero aclara que luce como de 25. Llegó desde Uruguay en 1969 y dedicó su vida a la Armada como ingeniero.

“Votar es importante porque es la única manera en la que ellos escuchan a gente como yo”, explica. Y en estas elecciones de medio término, siente que la necesidad es aún mayor ya que algo en el país cambió desde 2016. “Y cambió para mal”.

“Estados Unidos es hermoso, amo Estados Unidos, pero algo no anda bien aquí. […] Mire lo que está pasando: la gente está matando a los judíos, matando a la gente de color, matando a los hispanos. Este no es el Estados Unidos al que vine. Ese Estados Unidos era amigable y acogedor".

Votar allí y acá

La primera vez que Estela Gómez votó fue hace cuatro décadas en las calles de Ecuador. Había unas mesas con boletas encima y sólo escogió una y la puso en un sobre. “Así de simple era en aquellos años”, cuenta. Y lo siguió haciendo cada vez que pudo. La última fue este martes usando un escáner electoral en Marien-Heim Senior Center en Brooklyn. Gómez, de 62 años, cree que participar es importante, incluso aunque el tiempo no acompañe.

Gómez tiene muchos motivos esta vez para caminar bajo la lluvia hasta el centro de votación. No sólo no le agrada cómo el presidente Donald Trump “ataca a los hispanos”, y su “racismo”, dice, sino que también se preocupa por el acceso a la salud y a oportunidades laborales para ella y su familia. “A uno ya no le dan trabajo cuando es mayor”, lamenta.

Esto tiene que parar

Nilca Mojica, una puertorriqueña de 54 años, se emociona hasta las lágrimas cuando habla del problema de la inmigración en Estados Unidos. Para ella, es un tema que afecta a todos, incluso a los que son ciudadanos, como su hija, especialmente luego de que el presidente Donald Trump anunciara su intención de eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento.


“Mi hija escucha las noticias y ella se despertó un día a las 3 de la mañana porque tuvo una pesadilla: que ellos venían a la casa y se la llevaban”, contó Mojica, quién llegó a Estados Unidos en 1974. “Esto tiene que parar. Alguien tiene que poner un límite”.

Mojica, empleada del Gobierno nacional, se levantó entonces temprano para poder votar junto con su familia antes de ir a trabajar. “Espero que esto [la elección] haga una diferencia hoy”, dice.

Por mis nietos

“Yo no vengo a votar por mí, sino por mis nietos”, dice Luz Beato, una abuela de 80 años, mientras se prepara su paraguas y ajusta su saco para salir del centro electoral. Afuera, cae un aguacero.

Tanto ella como su hermano, Ángel Beato de 68 años, nacieron en República Dominicana, y llevan 50 años en el país. Ellos creen que votar sí vale la pena. “Me gustaría que los muchachos aprendan que votar es una obligación, por ellos mismos, por el futuro”, dice ella.


Esta nota fue escrita por la estudiante Pamela Subizar y es parte de un proyecto con la escuela de Periodismo de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).

En fotos: "En las últimas elecciones no voté, así que de alguna manera me siento responsable por lo que pasó"

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