Este preso condenado desde hace diez años quiere morir, así sea con dolor, pero no lo ejecutan

La ejecución de Scott Dozier estaba planificada para el pasado miércoles, pero la farmacéutica fabricante de uno de los componentes que se quería usar en la inyección letal objetó en una corte la forma como se obtuvo el medicamento. Doizer, que se había despedido de su familia y dos amigos, regresó decepcionado al corredor de la muerte.

“Ha pasado mucho tiempo, su señoría. Estoy listo” , le dijo Scott Dozier a la jueza Jennifer Togliatti cuando hace más de diez años le anunció la fecha en la que sería ejecutado en la prisión estatal de Ely, en Nevada. El miércoles 11 de julio de 2018.

El deseo de Dozier, condenado dos veces por asesinato, sin embargo, se vio frustrado cuando la Justicia de EEUU suspendió su ejecución de forma indefinida después de que una farmacéutica interpusiera un recurso para que el estado no utilice sus productos en la inyección letal, porque podrían causarle una muerte dolorosa.

Pero el dolor ni siquiera es una razón válida para el propio reo. Hace diez años escribió de su propio puño y letra una carta que hizo llegar a la jueza del tribunal estatal: “He sido muy claro sobre mi deseo de ser ejecutado…incluso si el sufrimiento es inevitable”.

Dozier, de 47 años, regresó decepcionado al corredor de la muerte, según dijo su abogado Thomas Ericson. El mismo sentimiento fue compartido por su familia y dos amigos cercanos con los que se reunió creyendo que sería la última vez en una prisión en la remota ciudad del Ely, en el noreste de Nevada. Se enteraron de la cancelación unas seis horas antes de su hora prevista de inicio.

El estado de Nevada intentaba ejecutar a su primer reo en 12 años empleando una combinación de medicamentos no probada: sustituiría partidas caducadas de diazepam, conocido comúnmente como Valium, con el sedante midazolam.

La farmacéutica Alvogen, fabricante del midazolam, presentó una demanda en una corte estatal alegando que el gobierno de Nevada obtuvo ilegalmente el medicamento para fines no autorizados.

Según Alvogen, el Departamento Correccional de Nevada (encargado de la política carcelaria) hizo el pedido de midazolam a través de una farmacia en Las Vegas, lo que le permitió esquivar el veto de la empresa.

Esto hizo que expertos en pena de muerte mostrasen su preocupación por si Dozier estaría lo suficientemente inconsciente como para no reaccionar al dolor cuando se le administrase el fentanyl.

La demora hace que Nevada se replantee sus opciones y reaviva un debate sobre la forma en la que los 31 estados con pena capital aplicarán la condena en una era en la que las fabricantes pueden prohibir que sus fármacos se empleen con ese uso.

Dozier fue condenado a muerte en 2007 por el asesinato cinco años antes en un motel de Las Vegas de Jeremiah Miller, un fabricante de metanfetamina al que robó 12,000 dólares con los que la víctima pretendía adquirir materiales para la droga.

Las autoridades hallaron días después el torso mutilado de Miller dentro de una maleta en las basuras de un complejo de apartamentos, pero sus brazos, piernas y cabeza nunca se recuperaron.

Dozier ya había sido condenado a 22 años de cárcel en Arizona por por un asesinato en 2001 de un hombre cuyo cuerpo metió en un contenedor de plástico que arrojó al desierto.

Desde que el Tribunal Supremo de EE.UU. restituyó la pena de muerte en 1976, Nevada ha ejecutado a 12 presos, el último de ellos en 2006.

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