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La vida de Malala Yousafzai y su lucha por la educación llegan al cine

La vida de Malala Yousafzai y su lucha por la educación llegan al cine

Dirigido por Davis Guggenheim, el documental "He Named Me Malala", que sigue a la premio Nobel de la Paz, se estrena el viernes en Estados Unidos. 

Por Carmen Graciela Díaz @carmen7graciela

A sus 18 años, con esa convicción que tiene por la educación y el poder de un libro y un lápiz, Malala Yousafzai es una maestra. 

La joven pakistaní, quien recibió un disparo en la cabeza del Talibán en el 2012 por defender la educación de las niñas en Pakistán, tiene un relato personal que rebasa ese suceso y la convierte en un sujeto que atrae a millones por su madurez y su compromiso por la educación y las niñas alrededor del mundo. Tras convertirse en una figura de referencia de la educación, ahora su historia tiene una versión fílmica. 

El documental "He Named Me Malala" ("Él me nombró Malala"), que se estrena el viernes en Estados Unidos, sigue la historia de la persona más joven en recibir el premio Nobel de la Paz por su destacado activismo por los derechos de las niñas en su país y examina, a su vez, la relación de la joven con su padre Ziauddin Yousafzai, profesor y orador que ha defendido la educación y la libertad frente al extremismo religioso.

"No quiero que hablen de mí como la niña que recibió un disparo por el Talibán sino como la niña que luchó por la educación. Esta es la causa a la que quiero dedicar mi vida", ha dicho Malala, ejemplo de tantas declaraciones que inspiran por el contenido pero también por la pasión con que las pronuncia. Valentía y coraje tras aquel intento de asesinato en el valle de Swat, en Pakistán. 

  

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 El documental bien que trae frases memorables como esa, tal como prueba el tráiler. Dirigido por Davis Guggenheim, que entre sus créditos están documentales esenciales como “An Inconvenient Truth” y “Waiting for ‘Superman’ ", filme esencial en torno a la educación en Estados Unidos, "He Named Me Malala" brinda un retrato íntimo de la cotidianidad de ella y su familia así como su rol como líder internacional que aboga por la educación y el derecho de las niñas a educarse pese a todo. 

Como informa The Associated Press, Guggenheim siguió a Malala y a su padre mientras viajaban a Kenia, Nigeria y Jordania para apoyar los derechos de los niños pero también la filmó en su casa ocupándose de sus tareas o sonrojándose viendo fotos en Internet del tenista Roger Federer.

Esta defensora de la educación universal, que en distintas instancias denuncia el que millones de niñas no tengan acceso a educarse por factores sociales, políticos, económicos y legales, tiene además el Fondo Malala a través del que canaliza muchos de sus esfuerzos por la educación de calidad para las niñas alrededor del mundo.

No es de extrañar que Malala y su cruzada por la educación hayan tenido un impacto a través de un distintos salones de clase alrededor del mundo.

Desde que ocurrió el atentado contra la vida de Malala, Anahí González, maestra de inglés en Saint Francis School, una escuela privada en Puerto Rico, ha procurado que sus estudiantes conozcan de ella.

“Enseñarle a los estudiantes acerca de Malala sirve para poner en perspectiva varias situaciones: la opresión de la que son víctimas miles de niñas en el mundo, la importancia de que la educación sea accesible de manera igualitaria y sobre todo, el poder y resonancia que puede alcanzar a tener la voz de una niña”, explica González.

La maestra de educación especial en la escuela P. S. 87 William Sherman de Nueva York, Elizabeth Lynch, comparte el impacto que tuvieron niños de cuarto y quinto grado al aprender de Malala cuando unos maestros la convirtieron en centro de una lección. “Creo que cuando los estudiantes aprendieron de Malala y su familia se sintieron inspirados a aprender más sobre ella y otras personas como ella que no tienen las mismas libertades que muchos estudiantes tienen en los Estados Unidos. Me parece que desarrollaron una mayor apreciación por sus libertades y por lo que esta joven está haciendo por las mujeres y los niños que quieren ir a la escuela a aprender y a pensar por ellos mismos”,  sostiene Lynch. 

Víctor Alvarado, maestro de historia en Saint Francis School en Puerto Rico, enfatiza en la importancia que tiene el que Malala sea enseñada en las escuelas y recordada en los foros que abogan por la instrucción sin fronteras. “Que los niños y niñas conozcan que el tedio de asistir a la escuela se cuela en algún lugar de este mundo paralelamente en un deseo incandescente a recibir la enseñanza aun si esto significara arriesgar la vida. Por eso Malala es importante, porque su talante, su temple y su afrenta al terror de la guerra en pos de la educación es la bandera que necesita parte del mundo para valorar lo que por sentado piensa que tiene”, sostiene Alvarado.

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Como reflexiona González, entre los jóvenes en edad escolar, sobre todo los adolescentes, es común que ellos crean que su voz no les importa a los adultos o que nadie los oye. “Saber que alguien de su edad, como Malala, ha alcanzado el nivel de importancia y reconocimiento que tiene, les recuerda que su voz y sus ideas sí importan”.

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