null: nullpx
Dreamers

Esta es la historia del dreamer que en su graduación contó que de niño había limpiado los baños de esa prestigiosa universidad

Javier Juarez capturó esta semana las noticias, por su sentido discurso en la graduación de la clase 2018 de la universidad de Brown. En el recordó su paso por la frontera, los días de trabajo con su padre y como en 2012, DACA le cambió la vida.
17 Jun 2018 – 11:14 AM EDT
Comparte
Cargando Video...

Pocos de los compañeros de clase que estaban sentados con él en ese día especial en el que cumplía el sueño de graduarse de maestría de una universidad tan prestigiosa como Brown sabían su historia.

Él, Javier Juarez, el elegido para dar el discurso de graduación de la clase del 2018, había cruzado la frontera por Texas para entrar a Estados Unidos de manera ilegal a los 11 años junto a su padre. Su último cumpleaños en Perú, el de la torta de chocolate con la vela en forma de número 10, todavía está en sus recuerdos, todavía ocupa una página especial en el álbum de fotos que abrazan un lejano pasado.


Pero más que recoger los recuerdos de esa infancia, Javier decidió que para su discurso de graduación - uno que se haría viral en redes y que haría que toda su audiencia se parara entre llantos y aplausos- esos primeros recuerdos que había colectado cuando había llegado a Estados Unidos eran más valiosos.

“Yo fui un niño que, para poder pasar más tiempo con su padre se puso a trabajar con él, acompañándolo tardes enteras a limpiar los baños de edificios gigantes”, cuenta Juarez detrás de la bocina del teléfono, abrumado por la difusión que ha tenido su pequeño pero valiente acto.

Así se lo contó a sus compañeros graduandos: “Aún recuerdo mi primer día en ese trabajo. Mi padre me mostró cómo entrar al edificio firmando nuestros nombres en la entrada. Luego recogíamos los productos de limpieza y subíamos al ascensor. Íbamos de piso en piso para limpiar el baño de los hombres y tocábamos para limpiar los baños de las mujeres. Usábamos Windrex para limpiar los espejos y productos industriales para limpiar los inodoros, los urinales, los lavamanos”.

Javier quería hablar de ese pasado delante de su educada audiencia. Quería llevarlos a esas tardes de aprender a refregar una y otra vez los inodoros, llevarlos a esas tardes de trabajo a pesar de su edad porque en casa no había quién lo cuidara. Su madre y su hermanita se habían quedado en Perú. Quería llevarlos ahí para hacer notar que sí, que un inmigrante llamado por el gobierno actual como “animal”, “violador”, “criminal”, era capaz de sobrevivir al sistema y graduarse de una universidad prestigiosa.

Quería hacerlo, además, para hablar por todos aquellos que a diferencia de su destino nunca han podido salir de las sombras de la ilegalidad. “Más que nunca tenemos que hablar, contar lo que hemos vivido. Yo incluso he ido a hablar en Ted Talks y en escuelas, nuestra historia tiene que saberse, solo así va a dejar de ser la historia de unos extraños”, explica Juarez quien añade: “la historia que leí en mi graduación no es la mía, es la de todos esos 800,000 jóvenes indocumentados que con DACA pudimos cambiar nuestro destino”.

Por años, su estatus de indocumentado lo había confinado a un destino muy difícil y restrictivo y conforme fue creciendo fue adentrándose en el mundo de los trabajos informales que pagaban en efectivo. “La única forma de ganar un poco de dinero para ayudar a la familia era trabajar en camiones de comida o en construcción, aunque lo único que soñaba era con poder seguir mis estudios que sabía, era la única manera en la que las cosas iban a cambiar para mi”.


Su vida efectivamente cambió cuando en 2012 el gobierno de Barack Obama aprobó el acto legislativo que permitió regularizar a miles de jóvenes que, a pesar de hablar inglés, haber estudiado su highschool aquí y sentir este como su país, estaban excluidos por su estatus de indocumentados.

Juarez recuerda con especial aprecio el día cuando se presentó a la entrevista en Brown. Ese día había llegado después de dos años de trabajos duro para ahorrar dinero y de estudiar fuertemente para pasar esos exámenes estandarizados que tan difíciles resultan para los estudiantes inmigrantes. “Cuando vieron mi hoja de vida me preguntaron qué había hecho antes del 2012, que por qué no ponía ninguna información. Ahí tuve que explicarles a ellos que era una persona con DACA y que antes era como si no hubiera existido”.

Años después, con la voz quebrada delante de cientos de jóvenes vestidos con toga y birrete, convirtiéndose en el primero en su árbol genealógico en graduarse en una universidad, Juarez recreó ese día increíble cuando en uno de los edificios del campus universitario a los que fue a tomar su primera clase de la maestría de ‘American Studies’ entró a un baño y de inmediato identificó aquel escenario. “Exactamente esos baños del edificio Spencer Hemmingway los había limpiado con mi padre y ahora yo me veía en ese espejo y era imposible no pensar en ese hombre que había creído en un mejor futuro mejor para mi”.


Juarez está seguro de que la cancelación de DACA va a ser catastrófica, porque no solo va a afectar directamente a los jóvenes, sino a sus familias que cuentan con los ingresos de esos jóvenes para sostener los gastos de toda la unidad familiar. Pero no está asustado, “seguiremos luchando, seguiremos haciendo que más conozcan nuestra historia y la entiendan. al fin y al cabo, eso es lo que somos, unos dreamers que heredamos el sueño de nuestros padres de tener una mejor vida y nadie podrá apartarnos de eso”.

Loading
Cargando galería
Comparte
RELACIONADOS:DreamersAcción Ejecutiva

Más contenido de tu interés