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Asesinatos

Cómo unos calcetines amarillos ayudaron a que la Policía resolviera el asesinato de una mujer en 1991

Tecnología de ampliación de imágenes fue usada por los detectives para confirmar que el calcetín hallado sobre el cuerpo de la víctima hace 28 años era la otra parte del que tenía su expareja. Ahora éste ha sido acusado de homicidio, manipulación de evidencia y otros delitos.
6 Sep 2019 – 8:37 PM EDT

Tuvieron que pasar casi 30 años para que las autoridades confirmaran que unos calcetines amarillos eran “una pieza clave de la evidencia” en el brutal asesinato de una mujer en Filadelfia. Uno fue hallado sobre su cadáver putrefacto, que fue encontrado en una zona boscosa en las afueras de esa ciudad el 12 de noviembre de 1991; y el otro lo tenía su entonces novio, quien recién fue arrestado.

Además, los investigadores descubrieron que el acusado, Theodore Dill Donahue, de 52 años, dio versiones distintas a los detectives a lo largo de los años. Al comparar lo que dijo a sus conocidos se dieron cuenta que fue contando detalles que solo sabrían el asesino o un testigo del crimen.

Donahue fue detenido este martes por las autoridades, aunque su defensor legal alega que se está cometiendo una injusticia. “No es culpable. Niega los cargos y lo disputaremos en la corte”, dijo el abogado R. Emmett Madden a un medio local.

Los fiscales lo acusan de asesinato, abuso de un cadáver, manipulación de evidencia, obstrucción de la justicia y por dar declaraciones falsas a la policía.

La víctima es Denise Sharon Kulb, quien tenía 27 años. Ella y el sospechoso compartieron unos días un apartamento en el otoño de 1991 hasta que, por una razón que aún se desconoce, la mujer decidió salirse de la vivienda. Poco después observaron a la pareja enfrascada en una fuerte discusión afuera de un bar donde trabajaba la hermana de ella. Fue la última vez que la vieron con vida.

Pasó casi un mes hasta que alguien llamó al 911 para reportar que había visto un cadáver en estado de descomposición bajo ramas, en una zona boscosa ubicada a unas 30 millas al suroeste de Filadelfia. Al servicio médico forense le tomó varios días para determinar su identidad y contactar a su familia. La joven murió por estrangulamiento.


En el inicio de la investigación, Donahue, quien trabajaba como repartidor de pizzas, estuvo en la lista de sospechosos porque actuaba de “manera nerviosa” frente a los detectives, llamó varias veces a la Policía tratando de saber los resultados de la autopsia e hizo comentarios que despertaron sospechas.

Pero no lo pusieron bajo custodia porque no tenían evidencia suficiente para acusarlo por este crimen.

En 1991 les dijo a las autoridades que había estado con su novia por última vez el 18 de octubre de ese año, un día antes de que los vieron peleando afuera de la cantina. Pero en 2015 reconoció que sí había discutido con ella en ese lugar y fecha. Confesó su mentira, pero negó estar involucrado en el homicidio.


Ese año, mientras los detectives hacían un recuento de sus contradicciones, el departamento de fotografía de la Universidad Temple usó tecnología de ampliación de imágenes para comparar el calcetín que estaba con el del cadáver de Kulb y el que se encontraba en el departamento de su exnovio durante un registro que la policía realizó en su vivienda. El resultado fue que ambos calcetines pertenecían al mismo par.

Tanto la Fiscalía del condado de Filadelfia, como la Policía estatal de Pensilvania, dijeron que dichos calcetines amarillos son “una pieza clave de evidencia” en este caso. “Decidió quedarse con éste por alguna razón”, dijo Anthony Voci, supervisor de la unidad de homicidios de la Fiscal de Filadelfia, sobre la pieza que estaba en poder del acusado.

Se desconoce si olvidó entregarla a la madre de la víctima o se la quedó intencionalmente.

Voci dijo en una conferencia de prensa el martes que en esta investigación el tiempo solo ayudó a confirmar que el presunto homicida trató de engañar a las autoridades.

“A veces los casos mejoran con el tiempo, al igual que el vino", dijo Voci. “Por ejemplo, en 1991 no teníamos varias versiones de sus últimas interacciones con la víctima. Ese es un ejemplo de cómo los casos pueden mejorar”, agregó el funcionario.

Las imágenes con las que la Policía busca resolver el misterio de la mujer desconocida de Huntington Beach

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