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Corrupción

El presidente brasileño se libra de juicio penal y logra salvar su mandato

Michel Temer se libró del juicio penal que amenazaba su mandato con la fuerza que conserva su menguada base política, que se impuso en la Cámara baja para archivar los cargos de corrupción que formuló la Fiscalía.
3 Ago 2017 – 8:08 AM EDT

SAO PAOLO, Brasil.- En menos de un año de gobierno el presidente Michel Temer (PMDB) ha visto cómo podía perder su cargo en el Ejecutivo.

El líder brasileño se ha convertido en el primer mandatario del país en ser denunciado por la Procuraduría General de la República (PGR) por un delito de corrupción pasiva supuestamente cometido durante el ejercicio de su mandato.

Este miércoles la Cámara de los Diputados tenía que votar a favor o en contra de que el Tribunal Supremo investigara al presidente por la acusación del PGR de haber recibido 150,000 euros de la empresa cárnica JBS a través del diputado Rodrigo Rocha Loures (PMDB), mano derecha de Temer el Legislativo.

El resultado era un secreto a voces, la clave era saber con qué margen de ventaja conseguiría el presidente brasileño salvar su pellejo. Michel Temer consiguió frenar la investigación con 263 votos a favor de archivar la denuncia del PGR, 227 en contra, dos abstenciones y 19 ausencias.

En un ritual muy parecido al que pasó la expresidenta Dilma Rousseff en su impeachment, se necesitaba un mínimo de 342 votos (dos tercios del plenario) para que el mandatario fuera destituido 180 días e investigado por el Tribunal Supremo. Esta vez la oposición liderada por el Partido de los Trabajadores (PT) no consiguió su cometido y de nada le sirvió atrasar la votación durante unas horas.

El presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, —quien podría haberse convertido en presidente si Temer hubiera sido destituido— se puso a mandar mensajes por el móvil nada más comenzar la sesión.

En el Plenario los diputados se dividían entre los que gritaban “Fuera Temer” con carteles con el mismo eslogan y lanzaban billetes falsos al aire. Luego estaban los que aplaudían y vitoreaban su apoyo al mandatario. Todo al más puro estilo de final de campeonato futbolera, que es en lo que parece haberse convertido la política brasileña de los dos últimos años.


En esta ocasión los diputados evitaron el espectáculo que hicieron durante el impeachment al dedicar su voto a “Dios y a su familia” y esta vez lo dieron en nombre del “futuro del país” y fueron más comedidos.

El discurso de los parlamentarios que optaron por la permanencia de Temer se centró en la idea de “no parar de nuevo el país” con otro presidente: “No es una cuestión de nombres ni de partidos, nuestro compromiso es con Brasil y con sacar adelante la agenda de reformas”, decían los líderes del PMDB. D

esde la oposición recordaron que el 88% de los brasileños está a favor de investigar al mandatario: “Votamos por la dignidad y el deseo del pueblo. En este país nadie puede estar por encima de la Ley por eso Michel Temer debe ser investigado”, dijo Luana Costa, diputada del Partido Socialista Brasileño (PSB).

La oposición también recordó que la expresidenta Rousseff fue apartada por maquillaje de las cuentas presupuestarias, un delito administrativo y no criminal como el que pesa sobre Temer. Los afines al presidente reconocieron “la gravedad” de la acusación de corrupción pasiva pero alegaron “falta de pruebas” para continuar con la investigación de la denuncia.

Los millones para mantenerse en el cargo

El presidente pasó las últimas tres semanas en una romería de reuniones con diputados aliados y de la oposición, para conseguir los votos que le salvaran.

La gravedad de la acusación de corrupción pasiva unida a los índices récords de rechazo que tiene el mandatario entre la población hicieron que tuviera que sacar la maquinaria federal más pesada para conseguir los apoyos necesarios para mantenerse en su puesto.

Según el diario Folha de Sao Paulo el presidente habría prometido invertir alrededor de 5,5 billones de euros tan solo en enmiendas parlamentarias y proyectos en municipios. En el día de la votación un periodista del mismo periódico escuchó como el líder del partido DEM, Efraim Filho le preguntaba al líder en la Cámara del PP, Aguinaldo Ribeiro que le confirmara lo pactado con el Ejecutivo: “Oye, el proyecto de Paraíba está garantizado ¿no?”, ante la afirmativa, se dieron un abrazo.

La expresidenta Dilma Rousseff también fue acusada de compra de votos a cambio de “favores” a los parlamentarios. Pero el gasto millonario de esta votación se contradice con el discurso de “recorte presupuestario” y de “sacrificio de las arcas públicas” que defiende Temer desde que llegó al gobierno.

El presidente también decidió exonerar a diez ministros de su cargo para que pudieran votar como diputados a su favor. Lo mismo hizo con media docena de parlamentarios que tenían baja médica y que fueron obligados a votar para beneficiar al mandatario.

Indiferencia en las calles

El diario de humor brasileño Sensacionalista abría su página con el siguiente titular: “El Congreso decide hoy si los brasileños harán el papel de tontos o de otarios”, describiendo a la perfección la sensación que se vivía en las calles. A pesar de que Temer se haya convertido en el presidente más rechazado desde la redemocratización del país –las últimas encuestas señalaban un 96% de rechazo de la ciudadanía- los brasileños no prestaron atención a una votación que podía acabar con la carrera política de su mandatario.

El hastío y el cansancio de ver un país cada vez más frágil económicamente, todavía tocado por un polémico impeachment, y con más de la mitad de su Legislativo y buena parte del Ejecutivo acusado de corrupción, ha terminado por provocar un clima no tanto indignación sino de indiferencia.

“No sirve de nada que salgamos a la calle. Todo ese Congreso está corrupto y encima tenemos que aguantar que decidan nuestro futuro, prefiero no saber y seguir con mis cosas”, nos decía un Paulo Vieira dos Santos (63 años), un quiosquero del barrio de Vila Mariana en Sao Paulo.


Ya la administrativa Margarida da Silva (42 años) aseguraba que esta votación no iba a cambiar su vida: “Si se va Temer y entra el que le sigue, no me afecta nada. Los dos defienden acabar con los derechos de los trabajadores y con nuestras pensiones. Son todos iguales”, decía en relación a la reforma laboral implantada hace un mes que favorece a los empresarios y merma algunos derechos de los trabajadores.

La socióloga Esther Solano, especialista en manifestaciones y movilizaciones sociales, señalaba que además del hastío de la ciudadanía, ninguno de los movimientos sociales que han sacado a la gente a la calle en los último años ahora estarían interesados en la salida de Temer: “Los que estaban a favor del impeachment son más conservadores y prefieren que no salga el mandatario.

Por otro lado está el PT que aunque vote a favor de su salida, entre los bastidores aseguran que prefieren que el presidente se desgaste para poder llegar ellos con más fuerza en las elecciones de 2018”.

El senador del PT por Rio de Janeiro, Lindenberg Farias, le dijo la semana pasada a Univisión que para el PT la salida de Temer no cambiaría nada: “Rodrigo Maia es más de lo mismo y al menos Temer está más desgastado, con él en la presidencia hay más posibilidades de que las reformas que le quedan por sacar adelante no consigan los votos suficientes”. Sus deseos no se cumplieron y ahora muchos dudan si esta votación no deja más fuerte al mandatario.

El gobierno del desgaste

Temer ha superado otro bache en su desgastado gobierno. Pero su futuro todavía pende de un hilo. Algunos analistas opinan que sale de esta votación más reforzado, pero para otros la situación del mandatario es cada vez más frágil. Según Solano lo que estaba en juego en la Cámara este miércoles no era el presidente: “Lo que hemos visto era apenas un trámite porque el resultado lo sabíamos de antemano. Lo que se votaba hoy era la aceptación o no de las reformas de Temer y de las que están por aprobar como la del Sistema de Pensiones”. Esta última reforma tiene el rechazo del 98% de los brasileños por eso un apoyo sólido del Congreso es clave para que salga adelante antes de que acabe el año.


Los mercados internacionales y los resultados de la Bolsa de Sao Paulo han dejado claro su apoyo a las políticas económicas del líder brasileño. En el caso de que más adelante fuera destituido, su sucesor Rodrigo Maia, ya ha advertido que las reformas y las políticas a favor del mercado financiero serán su prioridad.

La Procuraduría General de la República tiene todavía otra baza para acusar al presidente de obstrucción a la Justicia y pertenencia a una organización criminal. Si se formalizaran esas dos denuncias, la Cámara de los Diputados tendría que volver a reunirse para votar al igual que este miércoles a favor o en contra de investigar al presidente. La incerteza en relación a esas nuevas denuncias deja a Temer más preocupado en mantenerse en su cargo que en gobernar al país. El futuro se mantiene incierto para Brasil.


En fotos: la historia de la trama que apartó a Dilma Rousseff del poder

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