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Concept Car

Así imaginan los expertos el Apple Car

La revista Motor Trend compiló y le dio forma a las especulaciones de varios expertos para mostrarnos antes que Apple cómo será el Apple Car.
14 Abr 2016 – 08:10 PM EDT
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Si hay algo que ha identificado a los productos de Apple desde el lanzamiento de la primera iMac en 1998 es su diseño exquisito y sobre todo innovador y si hay algo que caracteriza el proceso de desarrollo de esos productos es el secreto estricto bajo el que inexorablemente siempre tiene lugar.

Ambas características son parte importante del ADN que Steve Jobs dejó en la compañía tras su desaparición física y del que su sucesor Tim Cook parece no tener la menor intención de deshacerse. Para la enorme comunidad que conforman los aficionados al automóvil y los seguidores de Apple la primera de ellas es hoy motivo de intriga y anticipación ante la eventual llegada del producto que dentro de la compañía se conoce como Proyecto Titán y que el público y la prensa han dado por llamar el Apple Car. Mientras que la segunda es el motivo por el cual Motor Trend, la veterana revista especializada en el mundo del automóvil, publicó en su número de junio de 2016 una extensa y ambiciosa reseña donde compilan y le dan forma a las especulaciones de varios expertos del diseño automotor, para mostrarnos antes que Apple como será el Apple Car.

Para lograr un objetivo de semejante envergadura, Kim Reynolds el periodista que encabezó el esfuerzo por parte de Motor Trend, reclutó la ayuda de un equipo multidisciplinario del campus Hillside del ArtCenter College of Design en Pasadena, California, la que desde la década de los 30 es una de las escuelas de diseño automotriz más importantes en todo el mundo. Reynolds y su equipo se dieron a la tarea de imaginar el producto que resultará del Proyecto Titán, si es que el mismo alguna vez rinde un automóvil como fruto de sus esfuerzos, algo que aún no está 100% claro pero que de ocurrir podría llegar alrededor del año 2019. Para ello imaginaron que Apple era su cliente uno que por cierto, para los efectos del ejercicio, fue mucho más silente de lo que Apple probablemente sería en la realidad.

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Respecto al tema del diseño del Apple Car, Reynolds y el equipo del ArtCenter partieron de una premisa que puede ser cuestionable; la de que el automóvil actual es el equivalente a las insípidas computadoras beige del pasado. 130 años de avance en diseño automotriz aplastan inmisericordemente a esa conclusión, que nos suena más al discurso motivador de un profesor de diseño que a una realidad que haya realmente que enfrentar. Sin embargo el resultado al que llegaron, sin redefinir de ninguna manera el automóvil como lo conocemos hoy en día, es muy interesante sobre todo cuando lo consideramos desde un punto de vista más práctico que estético.

El equipo consiguió como resultado de consenso un monovolumen en el que el pragmatismo parece haber sido el inquebrantable norte el cual fue concebido de adentro hacia fuera pensando siempre en la usabilidad. Detalles estéticos futuristas como tolerancias mínimas de los espacios entre los paneles de la carrocería, atrevidas formas de cristales de policarbonatos de recubrimiento rígido que permiten superficies de cristal expansivas para proyecciones de realidad aumentada o, ‘realidad fusionada’ y dos puertas “ala de gaviota”, o puertas "halcón” como las llama la iconoclasta Tesla, que dan acceso directo y cómodo a ambas filas de asientos.


Para llegar a este diseño el equipo del ArtCenter cuestionó la mayoría de los aspectos del automóvil tradicional con excepción de su mecánica, tal y como corresponde a una fase de diseño puramente especulativa; el Apple Car será eléctrico y tendrá capacidades de conducción autónoma y los ingenieros que se las arreglen para hacer funcionar la visión del equipo. Pero aún así no llegó a conclusiones muy diferentes a las tradicionales. Curiosamente los bocetos muestran al Apple Car con un volante algo de lo que algunas visiones del auto del futuro como el concepto “ Futuro del Lujo” de Bentley ya prescinden. Aquí el ejercicio importante fue repensar la función del automóvil del futuro y el futuro mismo de la movilidad personal y de la propiedad de un automóvil. El auto compartido fue un de las soluciones que más discutió el equipo, lo que no debería sorprender a nadie ya que es una de las conclusiones de las los fabricantes de autos y el público en general hablan cada vez más. Si no preguntenle a Uber, Zipcar, Lyft o Car2go.

Dos de las conclusiones más interesantes del equipo fueron la de que el Apple Car podría resultar siendo una especie de viejo chofer familiar, realmente genial, que conoce a la familia y sus itinerarios y la de que debería constituirse en una máquina que en vez de hacernos perder tiempo en el tráfico nos ayude a recuperarlo, tomando en cuenta el hecho de que históricamente la gente ha viajado por intervalos de media hora; ya sea a pie, a caballo o en auto.

El ejercicio especulativo de Motor Trend incluye un interesante artículo suplementario escrito por Alisa Priddle que cuestiona la conveniencia para Apple de adentrarse en el difícil y competido mundo de la manufactura automotriz; una disciplina industrial que por más de un siglo ha funcionado gracias a inversiones mil millonarias rindiendo márgenes de ganancia microscópicos, ciertamente muchos menores a los que Apple ha estado históricamente acostumbrada con sus MacBooks y iPhones. Priddle plantea la posibles ventajas de un asociación con un fabricante de vehículos ya establecido, algo como lo que se rumora está ocurriendo entre Google y Ford. Una cita del prolífico Sergio Marchionne, CEO de Fiat Chrysler Automobiles y de Ferrari lo dice todo: “Le he aconsejado [a Apple] que si realmente sienten la necesidad de fabricar un auto lo mejor es que se esperen a que se les pase. Enfermedades como ésta van y vienen y es posible recuperarse de ellas, no son letales”.


Agradecemos a Motor Trend, en especial a Miguel Cortina Tamayo, por habernos dado acceso anticipado a su reportaje sobre el Proyecto Titán de Apple.


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