CityLab Vida Urbana

No, los jóvenes no están huyendo de las ciudades

Respecto a las generaciones anteriores, los millennials cuentan con mayores tasas de permanencia en los centros urbanos.
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Un reciente artículo en Time, basado en gran medida en la investigación del demógrafo Dowell Myers de UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), sostiene que las ciudades de Estados Unidos están alcanzando su ‘apogeo millennial’. La esencia del razonamiento de Myers es que ya hemos sido testigos del valor máximo del efecto de este grupo poblacional sobre el crecimiento urbano y que, al igual que las generaciones anteriores, los millennials irán, eventualmente, replegándose hacia las áreas periféricas urbanas, por lo que todo este movimiento ‘de retorno a los centros urbanos’ culminará.

Las hipótesis clave en el artículo de Time son las observaciones de que el número de millennials en tres ciudades – Boston, Chicago y Los Ángeles– ha decrecido entre 2015 y 2016, según los cómputos más recientes de la Encuesta Comunitaria Estadounidense (ACS, por sus siglas en inglés). Desde el mismo titular se hace evidente que los jóvenes estarían abandonando las ciudades. “Estas urbes ya alcanzaron su 'apogeo Millennial', pues los jóvenes comienzan a salir”, dice el texto.

Pero leamos directamente parte del artículo:


Lo que esta afirmación parece indicar es que los jóvenes se han desencantado, de algún modo, de las ciudades.

Ahora bien, como he señalado con anterioridad, hay un problema en asumir a los ‘millennials’ como ‘jóvenes’. Durante la última década, quienes tenían veintitantos años en Estados Unidos eran considerados millennials y la mayoría era justamente veinteañera, de modo que no era desatinado usar ambos términos indistintamente. Pero, conforme pasa el tiempo, los millennials se alejan de la categoría de ‘jóvenes’. Y es eso precisamente lo que estas cifras ponen de manifiesto: los millennials de mayor edad (según la definición de Myers) tienen ahora 36 años; pero en 2007 eran los de 27. Nunca ha habido dudas del efecto del ciclo de vida: quienes tienen 36 años de edad tienden a residir, mucho más que los de 27 años, en zonas urbanas periféricas.

¿Quién es realmente un millennial?

Times cita datos recopilados por Myers utilizando la definición de millennial como nacido entre 1980 y 1996, una taxonomía que él atribuye a Gallup. Pero esa es una definición distinta de la que el propio Myers usó en su informe el pasado año, acerca del apogeo millennial, y en el cual dio a entender que estos últimos eran los que habían nacido durante un período completo de dos décadas:


Esto es, probablemente, incoherente con el análisis, pero es un indicador de cuán arbitrario es el uso que se ha dado al concepto, al punto que un mismo autor emplea diferentes fechas para definir el inicio y el fin de una generación.


Por otro lado, enfocarnos en una sola generación (o cohorte de nacimiento, técnicamente hablando), definida de diferentes formas, provoca una confusión intrínseca sobre los cambios asociados al ciclo de vida y los cambios generacionales. Mi enfoque preferido es el análisis por grupos etarios, teniendo en cuenta siempre que las sucesivas cohortes de nacimiento van entrando y saliendo en (y de) distintos grupos. Este enfoque nos dice si los adultos jóvenes de hoy día están actuando de modo distinto a cómo lo hicieron las generaciones previas. Una comparación de la ubicación prevaleciente de una cohorte de nacimiento, en dos años diferentes, es solo una recapitulación de lo que ya sabemos acerca de las tendencias del ciclo de vida, antes que una conclusión sobre un verdadero cambio generacional.

Para evitar confusiones sobre los efectos del ciclo de vida, tiene más lógica observar las estadísticas poblacionales de Estados Unidos por edades y cómo el número de personas de cada grupo cambiará durante un período determinado. La Oficina del Censo predice estas cifras basándose en las tasas de natalidad y mortalidad, y en los estimados de la migración internacional neta. Abstrayéndonos de los efectos relativamente menores de la migración internacional y la mortalidad en este grupo etario, todos los que sean y serán adultos jóvenes están registrados aquí (en Estados Unidos) y podemos estar seguros de cuántos habrá en cada grupo de edad en los años venideros.

Centrándonos en los adultos más jóvenes –aquellos entre 25 y 34 años– podemos esperar un incremento continuo de su cantidad hasta la próxima década. No obstante, para mediados de la década de 2020, estos estimados muestran un estancamiento en el número de quienes tienen entre 25 y 34 años, aunque no un declive.

Gráfico que evidencia ese estancamiento en la cantidad de personas entre 25 y 34 años durante la próxima década.

El número de millennials aún crece en muchas ciudades

El artículo de Time se aprovecha bastante del hecho que hay ligeramente menos millennials en Boston, Chicago y Los Ángeles en 2016 que en 2015. Pero esa es una pequeña muestra. ¿Es típica? Myers acota que durante el último año, Boston registró un leve declive en su población de millennials tras una década de sólidos incrementos. Sin embargo, hay una razón muy obvia detrás de porqué sucedió así: el perfil demográfico de Boston está significativamente marcado por su población de estudiantes. No sorprende entonces que esta ciudad tuviera más millennials en 2014, cuando estos oscilaban entre 18 y 34 años, que en 2016, cuando lo hacían entre 20 y 36 años: cuando se excluye la población de 18 y 19 años de tu muestra en una ciudad con un gran porcentaje de estudiantes, se obtiene un valor total menor.

Yo elegí otras tres urbes (San Francisco, Seattle y Portland) para ver si el mismo patrón tipificaba a estos lugares: ciudades las tres que han venido atrayendo millennials con mucha fuerza. Sin haber tenido acceso inmediato a la versión de IPUMS de la ACS aplicada en 2016, pude obtener datos similares sobre el grupo etario –de 20 a 36 años– gracias a la aplicación de American Fact Finder, adscrita a la Oficina del Censo. Allí se tabulan los datos en grupos de edad de 5 años; por lo que interpolamos valores para personas de 35 y 36 años. Este análisis arroja que la población millennial (definida, de nuevo, como aquella nacida entre 1980 y 1996) estaba aún creciendo en esas tres ciudades, después de una década en la cual este grupo demográfico se había duplicado en esas mismas ciudades:

Gráfico que muestra esa duplicación del número de millennials. En azul San Francisco, en rojo Portland, y en verde Seattle.

¿Qué implicaciones políticas tiene esto?

El subtexto en los “millennials se están yendo” es que, de alguna manera, la revitalización urbana está llegando a su fin. Esos millennials, una vez enamorados de las ciudades, madurarán, tomarán decisiones racionales que los llevarán a las zonas suburbanas conforme hicieron las generaciones precedentes, dando el tiro de gracia al florecimiento urbano. Pero como hemos apuntado ya, a cualquier edad, las personas de esta generación son más proclives a habitar las ciudades de lo que lo eran sus antecesores. Por ejemplo, en 1980, quienes tenían entre 25 y 34 años eran en un 10%, respecto a los demás adultos, más propensos a residir en barrios cercanos a las ciudades; en 2010, en cambio, lo eran en un 50%. Este resultado ha sido confirmado por varios estudios académicos ( Diamond, Edlund, Sviatchi & Machado, Couture y Handbury).

En todo caso, la “fuga” de las ciudades por parte de los adultos menos jóvenes es indicativa de una carencia de las propias urbes, de nuestra incapacidad de satisfacer la demanda de residir en áreas urbanas. La producción de viviendas, en mercados como Los Ángeles y Boston, está limitada, y la gran demanda de adultos jóvenes de vivir en estas ciudades está haciendo disparar las rentas. El ligero declive, en ciertas urbes, del número de los cada vez más envejecidos millennials es menos un síntoma de desencanto generacional con la vida urbana que un fallo de nuestras políticas para construir más viviendas en los tipos de vecindarios que, cada vez más, aprecian los norteamericanos. La cifra de personas entre 25 y 34 años en Estados Unidos continuará creciendo durante la mitad de la próxima década, para luego permanecer estable: ¿Podremos nosotros satisfacer sus necesidades de vivienda?

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com .