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La película que denuncia el calvario de los peatones en México

El documental Pequeño Peatón Imprudente explora la falta de consideración para los que caminan por las ciudades de este país.
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10 Ago 2016 – 1:03 PM EDT

“Peatón imprudente debería subir en factor ofensivo en el ranking de insultos”, dice un comentario en Facebook.

“¿Por qué hay tanto peatón imprudente? No entiendo en qué país vivo”, lee otro. “Después están llorando cuando les ocurre un accidente”.

Y esos son los comentarios agradables. Por todas las redes sociales, dice el director de un nuevo documental sobre la cultura peatonal en México, puedes encontrar un gran número de personas quejándose de los peatones de esta manera. “Empezé a recaudar estos comentarios de cómo los peatones son imprudentes”, dice Enrique López Oropeza. “Y pensé en cómo la sociedad opina que un peatón es insignificante, cómo lo minimiza”.

De ahí nació el nombre de su documental, Pequeño Peatón Imprudente, el que se estrenará en el Festival Internacional de Cine de Monterrey, a realizarse entre el 22 y el 28 de Agosto. La cinta trata de la pésima condición de las aceras en las ciudades mexicanas (o banquetas, como se dice en ese país), especialmente en Monterrey, donde López creció. Más allá de este problema, López describe una cultura que desprecia al peatón en general. Con este documental, espera contribuir a cambiar una situación problemática que él ha vivido toda su vida en esta ciudad.

La película presenta un montaje de entrevistas con personas que estudian, enseñan, trabajan y viven en México, la mayoría en Monterrey. Muchos de ellos son profesores de urbanismo o activistas ciudadanos, pero también hay personas comunes y corrientes, jóvenes y mayores de edad que tienen quejas sobre el estado de las banquetas y el tratamiento de los peatones.


“El estado de las banquetas es muy malo, y están muy mal hechas”, dice un hombre sentado en el centro limpiando zapatos. “Están muy descuidadas, todas rotas”, dice una joven caminando con una amiga. Y sigue: que son muy altas, que están llenas de basura. Las frases no pintan una imagen muy bonita. Y se puede ver por qué. La película nos enseña la situación típica de un peatón en Monterrey. Las banquetas son tan angostas que casi no se puede caminar, especialmente porque hay demasiados vendedores ambulantes. Todas están rotas y tienen diferentes alturas. A veces simplemente no existe ninguna acera, y la gente está forzada a caminar en la calle con los automóviles.

Todo esto causa aún más problemas para la gente con discapacidades, quienes también fueron entrevistados en el documental. Para ellos, es casi imposible moverse por la ciudad, dice López.

¿A qué se deben todos estos problemas para los peatones en México? Según López, a una obsesión cultural con el automóvil, lo cual empezó en Norteamérica hace décadas y ha completamente determinado la planificación y desarrollo de las ciudades en este parte del mundo.

“Las ciudades [de Estados Unidos] son las que comenzaron con este modelo, en el cual tienes todos estos highways, todas estas carreteras, solo para los autos”, dice López. “Poco a poco, México fue teniendo ese ideal”.

Eso, argumenta López, ha creado una cultura que privilegia los automóviles y que desprecia a las ciclistas y los peatones. “Las ciudades adoptaron un sistema de diseño urbano en el cual el peatón termina a pasar al segundo plano. El auto y las calles para el auto es lo que domina. Si no tienes automóvil, no cuentas”, explica él.

Eso se puede ver claramente en un clip de radio presentado en el documental, donde tres personas están discutiendo sobre el nuevo programa de bicicletas públicas en la Ciudad de México. “Lánzenles el vehículo y aplástenlos”, dice uno de los auditores. “Son unos abusivos”.

Pero el documental también muestra que puede haber otro camino. Otras ciudades, especialmente en Europa y América Latina, no tienen una cultura tan fuertemente enfocada en el automóvil. Como ejemplos, la película menciona a Berlín, Bilbao, Barcelona, Londres, Copenhague y Medellín. En estas ciudades puedes contar con avenidas amplias, plazas en el centro de la ciudad donde todo el mundo camina en vez de conducir, y varias formas de transporte público junto con ciclovías para las bicicletas.

Para Alejandra Álvaro Vásquez, una mujer ciega de Monterrey, caminar en una de estas ciudades en Alemania era como vivir una vida totalmente diferente. En México, casi no puede caminar desacompañada en las banquetas, dice ella. Cuando toma transporte público, tiene que preguntarle al conductor que le diga cuando llegan a su parada, porque no lo anuncian y ella no puede ver. “A veces, aunque yo les recuerde tres o cuatro veces, se olvidan. Y eso representa un gran problema para mí”, dice ella.

“[Pero en Berlín] las banquetas son lo suficientemente amplias, no hay nada obstruyéndolas”, explica Alejandra Álvaro. “Incluso hay unas líneas táctiles que podías seguir con bastón, así que te das cuenta cuando vas a pasar de la banqueta a la calle. Y en el transporte colectivo, anunciaban todas las paradas”. En una ciudad completamente desconocida, ella podía moverse de una manera más libre que en la ciudad donde vive.

El documental concluye con una pregunta: ¿Qué están haciendo los ciudadanos para rectificar este problema? ¿Qué está haciendo el gobierno? La respuesta: al parecer, nada. En una visita al Instituto Municipal de Planeación Urbana de Monterrey, un funcionario público lo admite. “Al que tenemos que beneficiar siempre en todos los proyectos es al conductor, al vehículo”, dice la persona, sin ser identificada.

Pero hay esperanza todavía, peatones. Los grupos activistas y los ciudadanos, sugiere el documental, pueden exigir una cultura diferente, y demandar que los gobiernos municipales cambien la situación. El trabajo de grupos activistas como La Banqueta se Respeta y la Federación de Universitarios con Discapacidad en Acción es destacado entre estos primeros intentos.

“Yo siempre llego a lo mismo, que es una cuestión cultural”, dice López. “Los grupos y los ciudadanos necesitamos hacer ruido para que esto cambie eventualmente”.

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