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Estos son los muralistas mexicanos que están cambiando el rostro de sus comunidades

La periodista Cynthia Arvide está preparando un libro mostrando el trabajo de los 20 artistas urbanos más destacados del país y cómo ellos están afectando los espacios públicos.
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10 May 2017 – 2:43 PM EDT

Estos son los muralistas del siglo XXI en México

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Se trata de un verdadero arco iris abstracto de colores vibrantes, que cubre decenas y decenas de hogares en Pachuca, México. El proyecto macromural titulado ‘ Pachuca se Pinta’, del colectivo artístico Germen Crew, ha transformado completamente el rostro de la comunidad. Germen Crew pintó las fachadas y techos de más de 200 casas, cubriendo 32 kilómetros cuadrados y usando más de 20,000 litros de pintura. De acuerdo a sus creadores, el mural más grande de México también ha tenido un efecto positivo en reducir la delincuencia en la zona.

Esta es una expresión del movimiento global del arte urbano, el que, para la periodista mexicana Cynthia Arvide es el movimiento de arte “más importante de nuestra época”. “Esto por la cantidad y calidad de artistas y el fenómeno impresionante de consumir o compartir este arte. Puede ser visto y apreciado por todos”, dice Arvide. Aunque ahora con más frecuencia se pueden encontrar fotos o reproducciones de arte urbano en galerías y espacios de arte privados, este vive en las calles y los espacios públicos, utilizando los muros como lienzo y alterando el paisaje urbano.

Arvide ha reunido a veinte de los artistas urbanos más destacados del país en un libro, 'Muros Somos', el primero de este tipo. Pero no se publicará hasta que Arvide reúna el financiamiento necesario en Kickstarter, un sitio que recauda fondos del público para proyectos creados por usuarios. El proyecto de Arvide surgió de un reportaje titulado “ Los nuevos muralistas mexicanos”, que la periodista publicó en el periódico El Universal. A través de este se dio cuenta de que existen pocas publicaciones que exploran el arte urbano en México y ninguna que se enfoca en los artistas. Ella quiso hacer un libro que mostrara la vida de los artistas: dónde nacieron, lo que los influenció y qué era lo que buscaban crear. Para su producción, el fotógrafo Federico Gama colaboró con ella en el proceso creativo, tomando las imágenes de cada muralista. Seleccionaron artistas mexicanos que estaban desarrollando su arte a través de la pintura y que tomaron las calles como el vehículo para expresar sus mensajes, buscando estilos únicos que los separaba de otros artistas urbanos.

Arvide se enfocó en el arte urbano —en vez de grafiti— porque dice que este es un tipo de “expresión más abierto” y que “no solamente es apreciado por los que lo practican”. Según ella, el arte urbano tiene el poder de realmente transformar un entorno “cambiado la noción de ese espacio, como lo consideran la gente que pasa por el área”.

En particular, el proyecto ‘ Pachuca se Pinta’, del colectivo artístico Germen Crew, tuvo como objetivo no solamente crear objeto artístico sino también incluir la comunidad misma en la planeación y el trabajo. “Es una de las obras más grandes del mundo y el trabajo se hizo con la misma comunidad, platicando e intercambiando ideas”, dice Arvide. Esto es algo que la autora del libro quiso enfatizar: el arte urbano no solo es estético, sino también es el proceso, lo cual ella describe como “más comunitario”.

Por eso, tal vez, los proyectos han tenido respaldo de gobiernos urbanos o institutos y organizaciones no gubernamentales. Muchos de los artistas incluidos en su libro colaboran en iniciativas comunitarias, como ‘ Pintemos México’ donde participó Alfredo ‘Libre’ Gutiérrez y Alegría del Prado entre otros, en Baja California. Este tipo de colaboración se asemeja a la época dorada de muralismo mexicano, cuando el gobierno, iniciado por el entonces secretario de Educación José Vasconcelos, se aliaba con los artistas, como Siqueiros, Orozco y Rivera, también conocidos como ‘Los Tres Grandes,’ para crear proyectos públicos. Y, aunque el muralismo mexicano se inició en 1921 como un proyecto gubernamental de arte público masivo, el vínculo inquebrantable que tiene México con el muralismo comenzó mucho antes, con la tradición de arte público de las civilizaciones prehispánicas.

Arvide dice que en esta generación de artistas a muchos no les gusta el ser etiquetados como ‘artistas mexicanos’ o ‘artistas urbanos’ porque “están mezclando todo lo que han visto y forman parte de un movimiento global”. Agrega que, cuando los entrevistaron, algunos, al hablar de sus infancias, señalaron una “herencia visual”. Algunos se identifican más profundamente y quieren expresar una identidad mexicana a través de su arte, retomando símbolos prehispánicos o detalles de la naturaleza. Por otra parte, internet ha conectado artistas con tradiciones de diferentes lugares y tendencias internacionales —como la televisión, los cómics, los videojuegos— han influido en sus estilos, provocando que estos murales no porten la misma identidad nacional que los muralistas de hace cien años.

El libro tiene como motivo el explorar cómo los artistas han puesto sus marcas en los espacios públicos, mostrando su trabajo como obra y la manera en que transforman el espacio y sus alrededores. Arvide cree que hay algo magico al encontrar una obra de arte en la calle de manera espontánea y por casualidad. “Un mural callejero despierta tu imaginación”, dice. Si piensas igual, ahora puedes apoyar su proyecto en su página de Kickstarter.


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