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Más de 175.000 personas participaron de esta encuesta, la que muestra profundas diferencias entre clases y razas en distintos estados de EEUU.

Estos son los estados con más desesperanza en EEUU

Estos son los estados con más desesperanza en EEUU

Un nuevo estudio mapeó el dolor, la preocupación y el optimismo a través del país. Los lugares donde hispanos y blancos experimentan problemas son sumamente distintos.

Más de 175.000 personas participaron de esta encuesta, la que muestra pr...
Más de 175.000 personas participaron de esta encuesta, la que muestra profundas diferencias entre clases y razas en distintos estados de EEUU.

No es solo la brecha económica entre ricos y pobres lo que se ha ampliado: Estados Unidos ha sufrido una brecha sobrepuesta, y aún más preocupante, en el sentimiento de desesperación en todas las clases, diferencias que también se manifiestan en las líneas raciales y étnicas. Mucho se ha hablado sobre la profundización de la crisis de los opiáceos en Estados Unidos, especialmente entre los blancos de la clase obrera y zonas rurales. Un estudio reciente de la Institución Brookings señala dónde los estadounidenses pobres viven más desesperanza en todo el país en general.

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El estudio—desarrollado por la importante investigadora de la felicidad, Carol Graham, junto con Sergio Pinto y John Juneau II—utiliza datos detallados de la Organización Gallup para medir la incidencia de tres indicadores clave de la desesperanza: la preocupación, el dolor y el optimismo (o la falta de este último). Estos indicadores se monitorearon entre los blancos pobres y las minorías pobres en los 50 estados entre 2010 y 2015. Los datos provienen en gran parte del Índice de Bienestar Gallup-Sharecare, que encuestó a aproximadamente a 175,000 personas anualmente durante este período.

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La encuesta hizo preguntas sobre los tipos de preocupación, dolor y optimismo que las personas experimentan en su vida cotidiana, junto con una amplia gama de preguntas sobre su salud física y su bienestar o felicidad subjetivos. El estudio define c omo ‘pobre’ un ingreso anual de menos de 24,000 dólares para una familia de cuatro y ‘minorías’ como afroestadounidenses e hispanos. Los investigadores utilizaron regresión para controlar el efecto de la edad, la educación, el empleo, la religión, el sexo y el estado civil, entre otras variables, sobre los niveles de dolor, preocupación y optimismo reportados por cada uno de los grupos.

La geografía del dolor

El dolor es una clara fuente de desesperación y desesperanza. El estudio mide el dolor según los encuestados que dijeron haber experimentado dolor físico el día anterior. Los dos mapas siguientes (adaptados del estudio) muestran la geografía del dolor para los blancos de bajos ingresos y los grupos minoritarios de bajos ingresos, respectivamente. El color naranja más oscuro refleja una mayor incidencia de dolor.



Mapas cortesía de Carol Graham, Sergio Pinto y John Juneau II/Institución Brookings


Como muestra el mapa, hay tres áreas amplias con un alto nivel de dolor para los blancos pobres: la zona superior de Nueva Inglaterra; las Apalaches y el Cinturón del Óxido; y la zona superior del Noroeste. En términos de estados individuales, los blancos pobres reportan la mayor incidencia de dolor en Maine, Alabama, Arkansas, Oklahoma y los estados de las Apalaches. Éstos son estados con niveles de educación más bajos, ingresos más bajos y economías que dependen más de la manufactura. Los estados donde los blancos pobres reportan la incidencia más baja de dolor son Nueva York, Illinois, Wisconsin y Dakota del Sur. También hay un nivel relativamente bajo de dolor en Florida, Texas y California.


El patrón para los latinos y afroestadounidenses pobres es bastante diferente. Reportan la incidencia más alta de dolor en estados más aventajados y más educados como Nueva York, Massachusetts y Washington, así como en Michigan en el Cinturón del Óxido y Oklahoma y Arizona. De hecho, Nueva York es uno de los estados donde los blancos pobres reportan la menor incidencia de dolor. También hay una incidencia relativamente alta de dolor en los estados del Cinturón del Óxido de Ohio, Indiana y Wisconsin, así como en Oklahoma y Nuevo México. Las minorías pobres reportan la menor incidencia de dolor en Utah, Iowa, Georgia, Louisiana, Mississippi y las Carolinas. De hecho, hay poca sobreposición entre los estados con altas y bajas incidencia de dolor para los blancos y las minorías pobres.

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El mapa de la preocupación

La preocupación es otro indicador de la desesperación. Gallup mide la ‘preocupación’ según los encuestados que informaron haberse sentido preocupados el día anterior. Los siguientes mapas muestran la geografía de la preocupación para los blancos de bajos ingresos y las minorías. El color púrpura más oscuro en el mapa indica una mayor preocupación.


Hay dos amplias bandas de preocupación para la población blanca y pobre: a través de la costa este y hacia el Cinturón del Óxido, y en la costa oeste y en los estados montañosos. Ésta es una mezcla de estados ricos y altamente educados como Nueva Jersey, Massachusetts y Maryland; estados de las Apalaches como Kentucky y West Virginia; y Nevada y Utah en el oeste. Algunos de ellos caen dentro de áreas menos favorecidas como los Apalaches y el Cinturón del Óxido, donde la desindustrialización y la pérdida de empleos en la industria manufacturera han afectado mucho, y que también son epicentros de la epidemia de opiáceos. Pero otros son estados prósperos, donde los blancos pobres pueden enfrentar ansiedad por el empeoramiento de la asequibilidad de la vivienda y una brecha más amplia entre los que tienen y los que no tienen.

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Para los blancos pobres, hay un puñado de estados con niveles de preocupación más bajos, en las zonas montañosas del oeste y en el sur alrededor de Georgia y Florida. Los estados individuales donde los blancos pobres reportan la menor preocupación son Arizona, Nuevo México, Minnesota, Wyoming, Nebraska, Kansas, Colorado y Georgia. Estos estados son, en general, relativamente asequibles y tienen economías con rendimiento razonable basadas en una combinación de industrias de servicios y recursos.


Nuevamente, el patrón para los latinos y afroestadounidenses pobres es casi el inverso. Hay dos amplias bandas de estados que reportan altos niveles de preocupación para este grupo: el sur y particularmente Florida y la costa oeste, especialmente California y Washington. Todos estos estados tienen niveles de preocupación de relativamente bajos a moderados para los blancos pobres. Los estados individuales donde las minorías pobres experimentan el mayor nivel de preocupación son el estado de Washington, Utah, Nuevo México, Kansas (un estado de baja preocupación para los blancos), Florida (otro estado de baja preocupación para los blancos) y Massachusetts.

Puede haber un par de factores en juego aquí. Por un lado, California y Washington sufren de altos niveles de desigualdad e inasequibilidad de la vivienda, lo cual tiene un fuerte impacto en las minorías menos favorecidas. Por otro lado, estos dos estados, además de Florida y Nuevo México, tienen altos niveles de inmigrantes hispanos que pueden estar legítimamente preocupados por las estrictas medidas de Trump contra la inmigración. En general, las minorías pobres tienen un mayor rango de puntajes de preocupación que los blancos, lo que significa que el lugar donde viven tiene una influencia importante en su nivel de preocupación.

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La geografía del optimismo

El optimismo es la otra cara de la preocupación. Indica esperanzas para el futuro y niveles más bajos de desesperación. Gallup mide el optimismo en términos de ‘la mejor vida posible anticipada’, y la califica en una escala de 0 a 10. Los siguientes mapas muestran la geografía del optimismo para los blancos pobres y las minorías. En estos mapas, el verde más oscuro indica niveles más altos de optimismo, mientras que los colores más claros indican bajos niveles de optimismo.


Para los blancos de bajos ingresos, los niveles más bajos de optimismo se encuentran en una combinación de estados de las Apalaches como West Virginia, Missouri y Kentucky; y las Grandes Llanuras, Wyoming, Montana, las Dakotas y Idaho. Nuevamente, éstos son lugares que son centros de la epidemia de opiáceos y también corresponden al llamado ‘cinturón de suicidios’ de Estados Unidos. Por el contrario, los estados con los niveles más altos de optimismo reportado para blancos pobres incluyen California, Florida, Nevada, Texas, Maryland, Louisiana y Georgia. El grupo de estados del sur del que este grupo es el más optimista también es donde experimenta los niveles más bajos de preocupación.


El patrón para las minorías de bajos ingresos es nuevamente bastante diferente. Los latinos y afroestadounidenses reportan el nivel más bajo de optimismo en los estados más grandes, especialmente en el oeste. Los estados individuales donde este grupo es el menos optimista incluyen California, Oregón, Kansas, Nuevo México, Colorado y Washington. Las minorías pobres también reportan niveles relativamente bajos de optimismo en Florida, Texas y Nueva York.

En general, las minorías pobres reportaron optimismo en un apretado grupo de estados rodeados por una amplia gama de lugares que son mucho menos optimistas . Esto sugiere que, para las minorías de bajos recursos, el lugar donde viven es clave para determinar cuán optimistas son.

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Estados Unidos no solo está acosado por la creciente desigualdad espacial, sino que también sufre de una geografía cada vez más amplia de desesperanza. Para los blancos pobres, la desesperación es mayor en las Apalaches y en el Cinturón del Óxido, lugares duramente afectados por una transformación económica en curso. Las minorías pobres sufren más en estados relativamente prósperos y basados en el conocimiento en las costas. Curiosamente, hay una amplia banda de optimismo relativamente alto en el sur profundo, en particular Louisiana, Mississippi, Georgia, Alabama, Arkansas y Tennessee. Esto es desconcertante e intrigante: muchos, si no la mayoría, de estos estados tienen una larga historia de racismo y sentimiento antiinmigrante, y votaron abrumadoramente por Trump en noviembre pasado. Tal vez su optimismo refleja su propia resiliencia.

Independientemente de estos patrones y tendencias más específicos, Estados Unidos enfrenta una creciente brecha de desesperanza, que cada vez más se presenta en todo, desde patrones de salud mental y física y la delincuencia hasta la naturaleza cada vez más dividida de nuestra política y cultura.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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