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En Chicago, desaparece un ícono de los latinos: pintaron un famoso mural y transformarán el lugar en un edificio de lujo

La Casa Aztlán fue un centro comunitario donde los hispanos recibían todo tipo de servicios. Hoy se está transformando en un nuevo ejemplo de la gentrificación y el desplazamiento.
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21 Jun 2017 – 2:54 PM EDT

Eran imágenes icónicas: Frida Kahlo, Emiliano Zapata, el Comandante Marcos y César Chávez, pero ya no están. Los colores y rostros representativos de la cultura hispana que adornaban un histórico edificio en el vecindario de Pilsen, en Chicago, fueron pintados de blanco y azul este lunes.


La construcción fue por mucho tiempo la antigua sede de la Casa Aztlán, grupo comunitario de este barrio latino en la Ciudad de los Vientos. Pero ahora será convertida en un edificio de departamentos de lujo, en lo que es visto como un símbolo de los cambios que ha vivido este vecindario en los últimos años. El edificio de la Casa Aztlán –domiciliado en el 1831 de la calle South Racine– fue comprado por solo 293,000 dólares en 2013, por un grupo de inversionistas. Luego, en 2015, habría sido revendido en 737,500 dólares. Para tener un punto de comparación, hoy, de acuerdo a estimaciones del sitio Trulia, una vivienda promedio (no un edificio) cuesta alrededor de 260,000 dólares en Pilsen. Estas cifras hablan del problema que ya están viviendo los latinos en esta zona: el aumento de la renta y la gentrificación, es decir, el proceso de revitalización urbana que atrae a nuevos residentes, pero a su vez resulta muchas veces en el desplazamiento de gente de bajos ingresos.

Sin embargo, lo que aquí también le duele a la comunidad es la pérdida de estos murales: los residentes dicen que no se enteraron de esta modificación hasta que finalmente vieron trabajadores empezando a pintar.


La organización comunitaria la Alianza de Pilsen, que tuvo como hogar por unos años el mismo edificio, organizó una vigilia el martes por la tarde en la cual lamentaron la pérdida de esta pieza de arte urbano. “Los dueños nos dijeron que el otoño próximo iban a contratar a artistas para crear otras obras, pero no entienden el significado de las que ya han cubierto”, dijo a CityLab Byron Sigcho, director de esta organización.

En décadas anteriores, la Casa Aztlán proporcionaba servicios para inmigrantes latinos y era un pilar en el norte del movimiento Chicano que había empezado en el suroeste de los Estados Unidos. Aztlán se refiere al lugar legendario de los aztecas y es el concepto de nacionalismo chicano creado por los fundadores del movimiento, para crear orgullo por la identidad chicana.

Los murales eran centrales para la identidad de Pilsen, según Sigcho, y fueron pintados en por el Chicago Mural Group (hoy conocidos como the Chicago Public Art Group), bajo la supervisión de artista Ray Patlán. Además de los íconos de la comunidad chicana, las pinturas mezclaron estilos precolombinos con retratos de gente común de la comunidad.


Las obras se repintaron varias veces bajo la supervisión de diferentes artistas, el último esfuerzo siendo en 2007. Según Sigcho, la Alianza de Pilsen y la comunidad intentó conversar con los nuevos dueños para remover las imágenes de los muros y salvarlas, pero estos esfuerzos fueron vanos.

A la polémica se sumó una publicación en Facebook del contratista responsable de pintar el edificio, como explicó el sitio Chicagoist. "Comenzando un nuevo proyecto hoy. #MakeChicagoGreatAgain", escribió en la red social Morris Gershengorin, CEO de Real Restoration Group, haciendo referencia al lema de campaña de Donald Trump. El empresario después se disculpó por esta publicación y dijo no haber votado por el candidato republicano.

Sin embargo, los residentes locales respondieron iracundos. " Quieren borrarnos, reemplazarnos y la apropiación de el eslogan racista de Trump es un insulto", dijo el usuario de Facebook Ricardo Gamboa. "Es importante que canalicemos nuestro enojo apoyando a organizaciones que han estado batallando por este tema, como la Alianza de Pilsen".

Para muchos en Pilsen, la pérdida de esta herencia sigue décadas de desafíos para Pilsen, el cual es uno de los vecindarios más emblemáticos de los retos que enfrentan comunidades latinas en Chicago. A partir de la década de 1950, el barrio se convirtió en un imán para los inmigrantes mexicanos en Chicago y la zona ha conservado una presencia predominantemente mexicana desde finales de los años sesenta.

Sin embargo, a finales los años 90 empezó a perder su población latina. El cambio se ha debido a diferentes procesos: está cerca de la universidades de Illinois y Chicago, polos de desarrollo en la ciudad, lo cual ha atraído nuevos residentes A su vez, esto ha contribuído a altos costos de vivienda e impuestos, los que han creado una pérdida de población en general, pasando de 44,031 a 35,353 personas entre 2000 y 2013 (un disminución de un 19.7%). Según explica Rob Paral, demógrafo local, el tercer proceso que ha generado los cambios en Pilsen es que ha habido una disminución de inmigración mexicana a Chicago. Paral tiene años documentando esto y ha creado mapas que lo demuestran. La comunidad hispana ha disminuido dramáticamente de 32,963 a 24,362 personas entre 2000 y 2010, ha habido un crecimiento en la comunidad blanca transformando la cultura del vecindario.

Chicago ciudad sigue teniendo la segunda población mexicana más numerosa, pero la cara de Pilsen se ve muy diferente ahora que un tercio de la población es blanca y ya no es el puerto de entrada para inmigrantes mexicanos que era antes. Por esto, el menosprecio de los murales representa transformaciones graves para la comunidad. “Dentro de las imágenes había mensajes de desplazamiento, como un corazón roto. Había símbolos de la lucha de clases sociales, de los valores del vecindario. Pero esto también muestra que ya tenemos tiempo viviendo este problema”, dice Sigcho.

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