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CityLab Vida Urbana

El Museo de la Ciudad de Nueva York busca que sus visitantes piensen la ciudad del futuro

Mediante una nueva exposición interactiva, el público puede examinar y proponer cambios en temas como el cambio climático y la falta de vivienda.
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22 Nov 2016 – 1:16 PM EST

En sus formas más tradicionales, los museos sintetizan el pasado. La recién estrenada primera instalación permanente del Museo de la Ciudad de Nueva York cumple con esa expectativa. Los visitantes a New York at its Core son deleitados con objetos que evocan 400 años de la historia de la ciudad: la cafetera de una familia del siglo XVIII que estaba enojada con el impuesto sobre el té; las mancuernillas del célebre político neoyorquino Boss Tweed; una lista de invitados de 1978 de club nocturno Studio 54; y una pelota firmada por los Brooklyn Dodgers de 1955, entre otros de los más o menos 400 artefactos.

Pero la exposición no termina con el pasado o el presente. Después de dos galerías históricas, la exhibición termina en un salón llamado el Future City Lab, donde las visualizaciones de datos y exposiciones interactivas ocupan el lugar de artefactos. Filas de mesas elegantes —decoradas con gráficos y con pantallas empotradas tipo tablet invitan a los visitantes a contemplar preguntas abiertas que miran hacia el futuro: ¿cómo podemos fomentar una ciudad más inclusiva? ¿Cómo podemos cumplir con las necesidades de vivienda de los neoyorquinos? ¿Cómo puede Nueva York mejorar su ambiente natural y lidiar con el cambio climático? ¿Qué podemos hacer para proveer oportunidades económicas a la próxima generación? ¿Cómo podemos hacer que sea más fácil entrar a y desplazarse por la ciudad?

El salto del pasado a un futuro especulativo es inusual en una exhibición y aún es un concepto bastante nuevo. La exposición permanente del Museo de Londres se estrenó en 2010 y contempla 350 años de la historia de la ciudad e incluye un salón llamado Capital Concerns (Preocupaciones capitalinas), en que los visitantes pueden opinar sobre los retos actuales que Londres enfrenta, entre ellos debates sobre la altura de edificios y la densidad. Si bien Sarah Henry —subdirectora y curadora principal del Museo de la Ciudad de Nueva York— se inspiró en el Museo de Londres, dice que New York at its Core es tanto mayor en escala como más orientado hacia el futuro que la exposición inglesa. “Estamos retando el papel tradicional de un museo”, dice Kubi Ackerman, director de proyecto de Future City Lab. “Cuando se trata del futuro, no podemos afirmar que tenemos ninguna presciencia ni tomar una postura curatorial, pero esperamos que esto le dará a la gente una forma de participar en una conversación”, agrega.



New York at its Core tomó mucho tiempo para realizar: el proyecto se desarrolló a lo largo de cinco años y es el toque final de una renovación de 100 millones de dólars del edificio del Museo que a su vez tomó diez años. En comparación con monstruos como el cercano Museo Metropolitano de Arte —el cual recibe más de seis millones de visitantes al año— con sus 245,000 visitantes al año, el Museo de la Ciudad de Nueva York ocupa un rinconcito del mercado. Pero es uno en que Henry ve gran potencial. “Nos vemos como una organización cívica… un lugar que promueve ciudadanía y participación en la vida de la ciudad”, dice Henry.

A lo largo de la cronología histórica, figuras como Walt Whitman y Wong Chin Foo cuentan sus historias personales en pantallas interactivas. Estas muestran el paisaje urbano e imágenes en movimiento por las paredes evocan un sentido de ubicación. En la galería del futuro, el lugar es Nueva York contemporáneo y los visitantes mismos son las piezas clave. “Realmente queremos que la gente entienda que si bien acabas de conocer a Alexander Hamilton o Jay-Z, como persona en Nueva York, tienes la misma capacidad de efectuar el cambio”, dice Henry.


Crear ese sentido de posibilidades implicó la incorporación de la receptividad en el diseño de la exposición, dice Jake Barton, fundador de Local Projects, una empresa de diseño que desarrolló los elementos interactivos de New York at Its Core. “Existe una comprensión de que internet ya se ha ganado la tarea de difundir la información”, dice Barton. Según expresa el diseñador, las exposiciones del museo como New York at Its Core son críticos porque les presenta a los visitantes la oportunidad de “aprender al hacer”. En el Future City Lab, los visitantes se enfrentan la crisis de vivienda mediante un juego en que desempeñan el papel del constructor, seleccionando materiales de construcción y la cantidad de departamentos. Consideran la oportunidad económica al seguir virtualmente a los neoyorquinos —desde trabajadores de bodegas a mensajeros en bicicleta— a medida que trabajan. En el fondo, el gran mapa de Nueva York continuamente cambia para reflejar las diferentes tendencias demográficas, las cuales serán actualizadas a medida que los últimos datos se vuelven disponibles, dice Barton. Antes de irse, los visitantes se topan con una mesa con montones de papeles en que pueden escribir respuestas sobre preguntas acerca de la vida cívica, las cuales se incorporarán al Future City Lab a medida que evoluciona. “Sólo se trata de papel y conversación, pero es una tecnología en el sentido de que promueve la interacción”, dice Barton.

Según explica Barton, con frecuencia las exposiciones en los museos de la ciudad se visitan una sola vez. Sin embargo, los organizadores de New York at Its Core tienen el propósito de volverlo un recurso que evoluciona, uno que refleja los aportes de los visitantes y las circunstancias y demografía cambiantes de la ciudad que es la sede de esta exposición. Es un experimento —dice Henry— pero uno que podría allanarle el camino a una nueva forma de pensar sobre el papel de instituciones culturales en ciudades. “Hay un sentido de maleabilidad acerca de Nueva York y de la exposición”, dice Henry. “El cambio es la única constante en esta ciudad y las manos que lo moldearán son las manos de personas que están vivas hoy”.

New York at its Core está en exhibición en el Museum of the City of New York.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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