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CityLab Vida Urbana

El gobierno federal debe terminar el financiamiento de estadios deportivos privados

Un nuevo reporte dice que hay un mejor uso para los 3.700 millones de dólares que se gastan en estas construcciones.
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16 Sep 2016 – 12:00 PM EDT

He aquí lo que ganaron los fanáticos de los Yankees cuando las puertas de su nuevo estadio abrieron en 2009: asientos que eran 2 pulgadas más anchas, un incremento de un 0.5% en la cantidad de baños por fanático y un Hard Rock Café para divertirse durante los momentos aburridos del partido.

Pero nada de esto fue gratuito y, según un nuevo reporte del Brookings Institution, el gobierno federal pagó una gran parte de la cuenta. Del total de 2,500 millones de dólares en costos de construcción para la renovación del estado, alrededor de 1,700 millones fueron financiados por bonos municipales exentos de impuestos que fueron emitidos por la ciudad de Nueva York. Si dichos bonos hubieran sido imponibles, el gobierno habría conseguido 431 millones de dólares. En cambio, el dinero fue directamente al estadio. Para mayor dolor de los contribuyentes, e l gobierno perdió unos 61 millones de dólares adicionales en ingresos gracias a las exenciones tributarias otorgadas a los dueños de bonos de altos ingresos.

El financiamiento público de estados deportivos privados es una fuente bien documentada de frustración. Richard Florida de CityLab previamente escribió que “la conclusión apabullante de décadas de investigaciones económicas al respecto es que utilizar fondos públicos para subvencionar franquicias deportivas ricas no tiene sentido económico en lo absoluto y es un gran desperdicio del dinero de los contribuyentes”.

Se calcula que unos 12,000 millones de dólares en dinero público se han utilizado para financiar estadios a lo largo de los últimos 15 años y el reporte de Brookings indica que hubo una pérdida de 3,700 millones en ingresos tributarios federales debido a estos proyectos.

De los 45 estadios construidos o renovados desde 2000, 36 fueron financiados usando bonos exentos de impuestos. El reporte de Brookings cuantifica las subvenciones federales que se asignan a cada proyecto y las pérdidas resultantes en ingresos tributarios.

Si bien Yankee Stadium fácilmente fue el proyecto más caro de todos, 12 de los 36 estadios recibieron subvenciones de seis dígitos que dieron por resultado pérdidas de ingresos tributarios que eran igualmente asombrosas. Con un total de 1,590 millones de dólares en pérdidas de ingresos tributarios, las Grandes Ligas de Béisbol fue el provocador principal de pérdidas, seguida por la Liga Nacional de Fútbol, la Asociación Nacional de Baloncesto y la Liga Nacional de Hockey ( mira el gráfico interactivo aquí).

Financiamiento federal a estadios por equipos
Pérdidas totales para el estado por estadio construido (equipos sin pérdidas no se mencionan; algunos estadios se usan para más de un equipo).
EquipoLigaPérdida en millones de dólares
New York YankeesMLB$492
New York MetsMLB$214
Cincinnati RedsMLB$142
Miami MarlinsMLB$132
Milwaukee BrewersMLB$117
Washington NationalsMLB$107
Minnesota TwinsMLB$91
Houston AstrosMLB$78
Philadelphia PhilliesMLB$68
San Diego PadresMLB$68
Pittsburgh PiratesMLB$44
Detroit TigersMLB$41
Indianapolis ColtsNFL$214
Chicago BearsNFL$205
Cincinnati BengalsNFL$182
Houston TexansNFL$147
Seattle SeahawksNFL$101
Arizona CardinalsNFL$94
Dallas CowboysNFL$88
Philadelphia EaglesNFL$68
Minnesota VikingsNFL$65
Denver BroncosNFL$54
Pittsburgh SteelersNFL$44
Green Bay PackersNFL$35
Detroit LionsNFL$7
Brooklyn NetsNBA$161
Houston RocketsNBA$112
Orlando MagicNBA$93
Memphis GrizzliesNBA$87
Charlotte HornetsNBA$65
Dallas MavericksNBA$44
San Antonio SpursNBA$44
New York IslandersNHL$161
Pittsburgh PenguinsNHL$65
New Jersey DevilsNHL$60
Detroit Red WingsNHL$50
Dallas StarsNHL$44
Arizona CoyotesNHL$23
FUENTE: Brookings | UNIVISION


Dinero perdido por liga deportiva
Total de dinero que el estado dejó de percibir por liga deportiva en concepto de subsidios y beneficios tributarios.
FUENTE: Brookings | UNIVISION

Esta es una gran cantidad de dinero con la que se está jugando, dice Ted Gayer, autor principal del reporte.

Según afirma Gayer, un puente interestatal o un proyecto de infraestructura debe recibir fondos federales. En contraste, los estadios —los cuales tienen beneficios colaterales para una localidad mucho más pequeña— deberían ser subvencionados por las personas que sirven. “Hasta se puede hablar de parques públicos, por ejemplo, teniendo una especie de valor intrínseco a nivel nacional”, dice Gayer. “Quizás yo no vaya a un parque público en Alaska, pero a lo mejor tiene importancia para mí que se mantenga prístino”. A la inversa, “no hay duda de que un estadio no tiene beneficios públicos interestatales”, dice.

Aparte de avivar el intenso fanatismo local, los estadios ofrecen pocos beneficios incluso al nivel de la ciudad. “Los proponentes de subvenciones gubernamentales para estadios deportivos normalmente las justifican basados en que los estadios ofrecen beneficios colaterales para la economía local”, escribió Gayer en el reporte de Brookings. “[Pero] estudios académicos consistentemente encuentran que no hay ninguna relación positiva discernible entre la construcción de instalaciones deportivas y el desarrollo económico local, ni tampoco aumento de ingresos ni creación de empleos”. Incluso si alguien persiste en creer que los estadios ofrecen beneficios económicos colaterales, escribió Gayer, no hay justificación para seguir dándoles dinero federal.

Los estadios son las casitas de muñeca de las ligas deportivas profesionales, las cuales son fundamentalmente negocios muy rentables. Por lo tanto, según dice Gayer, la solución a lo que CityLab ha llamado “ el despilfarro de estadios que nunca se acaba” es tratarlos como propiedades corporativas, no como bienes públicos. “Los estadios no deben tener el derecho de recibir bonos exentos de impuestos”, dice Gayer. Si bien ligas deportivas profesionales aún tienen vínculos con fondos federales, la idea de que algún día se les separe de estos no es inconcebible; en sus presupuestos de 2015 y 2016 el presidente Obama propuso la revocación de la exención de impuestos para los estadios.

Fundamentalmente, los estadios son empresas privadas que sólo benefician grupos selectos de personas. “Residentes de, por ejemplo, Wyoming, Maine o Alaska no tienen nada que ganar de la decisión del equipo de fútbol en el área de Washington DC a cambiar su sede a Virginia, Maryland o al Distrito de Columbia", dijo Gayer en el reporte. "¿Entonces por qué el gobierno federal sigue subvencionando su construcción?".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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