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Cómo cambiará la Inteligencia Artificial nuestras ciudades

De acuerdo a expertos, esta tecnología podría impactar positivamente el apoyo a las comunidades más pobres, pero al mismo tiempo es una amenaza a la privacidad y a los derechos civiles.
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6 Jun 2017 – 6:04 PM EDT

Cuando pensamos en la ciudad del futuro, podríamos pensar en autos voladores y escenas de Star Trek o Los Supersónicos. Pero las nuevas tecnologías están definiendo cambios más profundos y fundamentales en nuestras ciudades.

Estos cambios ya están en marcha. Los lectores de CityLab ya saben cómo las compañías de viajes compartidos están transformando la naturaleza de la movilidad y la propiedad de coches. Las ciudades han superado a los suburbios para convertirse en un importante centro de empresas de alta tecnología y el talento que las impulsa. Iniciativas como el Sidewalk Labs de Google están intentando ampliar la conexión entre la tecnología y el urbanismo y transformar la ciudad en una plataforma para la innovación y las nuevas tecnologías.

Un informe elaborado por un panel de expertos en tecnología, negocios y ciudades analiza profundamente los cambios que se vienen como resultado de una nueva tecnología clave: la inteligencia artificial.

El grupo fue presidido por Peter Stone de la Universidad de Texas en Austin, junto con investigadores de Rethink Robotics, el Instituto Allen para la Inteligencia Artificial, Microsoft y académicos de Harvard, MIT, Columbia, Johns Hopkins, UC Berkeley y otras universidades de todo el mundo. Su estudio, La Inteligencia Artificial y la Vida en 2030 , describe el impacto dramático que la inteligencia artificial (IA) está teniendo y seguirá teniendo sobre nuestras ciudades y nuestra forma de vivir y trabajar en ellas durante las próximas dos décadas. Esboza las consecuencias de varias dimensiones clave de la IA, incluyendo:


  • Aprendizaje a gran escala o los algoritmos que procesan conjuntos de datos cada vez más grandes.
  • Procedimientos de aprendizaje profundo que reconocen imágenes, video, audio, el habla y el lenguaje.
  • Aprendizaje de refuerzo que cambia del reconocimiento de patrones a la toma de decisiones impulsada por la experiencia
  • Dispositivos robóticos que físicamente pueden interactuar con entornos y personas.
  • Visión por computadora que les permite a las computadoras ver y realizar tareas mejor que las personas.
  • Procesamiento de lenguaje natural que hace más que reaccionar a las solicitudes—se comunica a través del habla.
  • Sistemas colaborativos, crowdsourcing, y cálculo humano
  • Algoritmos y herramientas computacionales que pueden aplicar datos económicos y sociales para realinear los incentivos para las personas y las empresas.
  • La "Internet de las Cosas". que une electrodomésticos, vehículos, edificios y cámaras.
  • Ingeniería neuromórfica que imita las redes neuronales biológicas para mejorar la eficiencia y la solidez de los sistemas informáticos.

El informe esboza lo que significan estas tecnologías para las ciudades y suscita profundas (y honestas) preguntas políticas acerca de su impacto en varios aspectos de la vida urbana. He aquí algunos pensamientos que reflexionan sobre lo que esta nueva tecnología podría prometer para las ciudades.

Transporte: algo más que autos sin conductor

Todos están hablando de vehículos autónomos (VA) que ya se están probando en las calles de varias ciudades, incluyendo Pittsburgh. El posible alivio de la congestión del tráfico y la tragedia del error humano en las carreteras hacen de ésta una prioridad máxima para el sueño del transporte personal. Pero abundan las dudas y preguntas técnicas, económicas y éticas acerca de nuestro futuro, desde el posible (gran) problema de las muertes de peatones hasta las posibles pérdidas de empleos a causa de la automatización y la posible erosión fatal del transporte público. Debemos estar preparados para la próxima vez que el coche transforme la ciudad.

La inteligencia artificial también podría ayudar a los sistemas a ser más dinámicos. La información en tiempo real, el aprendizaje automático y los algoritmos podrían convertir el transporte público en un bien público mucho más dinámico, eliminando muchas de las frustraciones y fricciones que genera ahora. La IA nos podría permitir asignar mejor los recursos para hacer el transporte más fiable y equitativo.

Seguridad pública: el desafío de la privacidad y las libertades civiles

Las ciudades ya han comenzado a desplegar una amplia variedad de tecnologías de IA con fines de seguridad. Debemos esperar que esas tendencias continúen hasta 2030. El análisis de datos ha ayudado a combatir el delito de cuello blanco, como el fraude con tarjetas de crédito, y también podría resultar útil en la prevención de los delitos cibernéticos en el futuro. Estas tecnologías no sólo podrían ayudar a los departamentos de policía a resolver crímenes con menos esfuerzo, sino que también podrían contribuir a la prevención del delito y el enjuiciamiento mediante un mejor mantenimiento de registros y el procesamiento automático de videos en busca de anomalías (incluidas las pruebas de abusos policiales).

Pero como hemos visto con este tipo de tecnología utilizada para la vigilancia y la predicción policial en las calles, la cuestión central de las ciudades es fomentar la confianza y eliminar la focalización discriminatoria. El estudio argumenta que, con la debida investigación y recursos, las herramientas de predicción de IA podrían ayudar a eliminar o reducir la parcialidad humana en lugar de reforzar los actuales problemas sistémicos. Pero estas mismas herramientas poderosas tienen forma de replicar la parcialidad de los humanos que crean la tecnología en primer lugar. Y las técnicas, como el análisis de redes que puede utilizarse para desbaratar conspiraciones delictivas o terroristas, también tienen el potencial de extralimitarse, amenazar las libertades civiles, y violar la privacidad de los residentes de la ciudad.

¿Podría la inteligencia artificial ayudar a las comunidades pobres?

La inteligencia artificial también presagia cambios importantes en la atención a la salud, la educación, la atención en el hogar y los servicios relacionados. La IA puede hacer más eficiente el desarrollo económico de las comunidades de bajos recursos, que tienen mayores índices de pobreza, desempleo y, por lo tanto, cuentan con fondos limitados para los programas públicos y de infraestructura. Con la minería de datos impulsando los incentivos y las prioridades, es prometedora la idea de que la IA podría liberar los sistemas con recursos limitados y asignar mejor los recursos. Los algoritmos podrían conectar restaurantes a bancos de alimentos para convertir el exceso en recursos o conectar a los desempleados a los empleos, por ejemplo. El aprovechamiento de las redes sociales también podría ayudar a distribuir información relacionada con la salud y abordar la falta de vivienda.

Los modelos predictivos podrían no sólo ayudar a las agencias de gobierno a utilizar mejor los presupuestos limitados, sino que podrían generar pensamientos más complejos para anticiparse a futuros problemas en lugar de reaccionar ante una crisis como la de la intoxicación por plomo en Flint. Después de que surge una crisis, la IA podría ayudar en la asignación de recursos, por ejemplo, identificando a los niños en riesgo de exposición o encontrando a mujeres embarazadas que pueden necesitar cuidados prenatales para mitigar los desenlaces adversos del embarazo.

Una advertencia clave sería asegurarse de que estas herramientas actúan como protección contra el comportamiento discriminatorio: identificar a las personas que necesitan los servicios sin integrar indicadores o factores raciales en el aprendizaje automático de estos sistemas.

El contradictorio camino hacia adelante

La IA trae un futuro contradictorio para nuestras ciudades. Por una parte, los optimistas de la tecnología consideran que la tecnología como vehículos autónomos, la atención móvil a la salud y los robots docentes nos liberan de tareas mundanas como desplazarnos y esperar en el consultorio del doctor y hacen que nuestras ciudades sean mejores, más inclusivas y sostenibles. Por otra parte, los pesimistas de la tecnología ven un futuro distópico donde la IA y los robots eliminan empleos y vivimos en un estado de vigilancia perpetua.

El informe adopta un enfoque más comedido. "La IA probablemente reemplazará tareas en lugar de empleos a corto plazo, y también creará nuevos tipos de empleo", afirman los autores. "Pero los nuevos empleos que surgirán son más difíciles de imaginar por adelantado que los trabajos existentes que probablemente se perderán".

El estudio destaca la necesidad de un nuevo conjunto de estrategias y políticas para orientar el uso de la IA en las ciudades, abarcando la legalidad y la responsabilidad, las certificaciones, el control de los organismos, la innovación y la privacidad, la fuerza laboral y los impuestos. También exige más investigación, capacitación y financiación para que las ciudades y los gobiernos locales comprendan mejor y se preparen para esta revolución en ciernes.

La IA presenta un complejo conjunto de consideraciones para las ciudades. Como con cualquier nueva tecnología importante, las posibilidades son emocionantes—pero alcaldes, legisladores y urbanistas deben mantenerse vigilantes para garantizar que establezcamos las normas e instituciones necesarias para sacar el máximo provecho de estas nuevas tecnologías, al tiempo que se minimizan sus desventajas.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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