CityLab Vida Urbana

Colombia a través de una Polaroid

En un nuevo libro, Matthew O'Brien captura en película instantánea aspectos de este país que a menudo se pasan por alto.
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24 Jun 2016 – 9:23 AM EDT

Cuando el fotógrafo estadounidense Matthew O’Brien viajó por primera vez a Colombia en el año 2003, sabía que el país tenía la reputación de ser un lugar violento. Las historias de guerra, secuestros y tráfico de drogas abundaban en los medios de comunicación. O'Brien llegó a Colombia para documentar algo muy diferente: sus concursos nacionales de belleza. Pero también encontró momentos inesperados de paz y tranquilidad en sus ciudades y paisajes.

O'Brien dice que usualmente las fotografías de Colombia tomadas por extranjeros se enfocan en el aspecto trágico. "Es tan común que en Colombia hay un término para ese tipo de fotografía: pornomiseria", añade. "Pero como ser humano y como fotógrafo, no me atraen la violencia y la miseria", dice O'Brien. "Me atrae la belleza, y encuentro la belleza en todo tipo de situaciones."


Después de publicar sus imágenes de los concursos colombianos de belleza, O'Brien sintió el deseo de regresar al país para captarlo a través de su lente a su manera. Hizo varios viajes de regreso, y en el año 2010 se le otorgó una beca Fullbright para que continuara su trabajo. Esas imágenes se recogen en su libro No Dar Papaya (50 dólares, Placer Press), que será lanzado el 20 de julio para conmemorar el Día de la Independencia de Colombia.

Todas las imágenes incluidas en No Dar Papaya fueron tomadas con una cámara Polaroid. En contraste con la fotografía digital, las escenas capturadas en película instantánea transmiten un sentimiento más íntimo e impresionista. "(Hay) menos énfasis en lo descriptivo y más en el contenido emocional", dice O'Brien. Para gran parte del resto de su trabajo, O'Brien usa películas de 35 milímetros, y posee un intenso enfoque documental sobre temas que van desde los concursos colombianos de belleza hasta el sistema de enseñanza pública en Oakland, California. En Colombia en general quiso ofrecer algo serio y reflexivo, algo que se relacionara con la conexión que sentía con el país.

En sus viajes, a O'Brien le gustaba compartir su proceso artístico con las personas que eran objeto de sus fotografías. Cuando fotografiaba a una persona, la invitaba a ver cómo aparecía la imagen en el papel. Incluso cuando estaba fotografiando un paisaje, esperaba a que la foto se revelara antes de decidir si debía tomar otra. "Es un enfoque mucho más cuidadoso", dice O'Brien.


Colombia ha cambiado desde que O'Brien llegó por primera vez a tomar fotos. Ciudades como Cartagena y Medellín, donde una vez O'Brien fue atacado por un hombre con un cuchillo, se incluyen ahora en el circuito sudamericano de los mochileros. Sin embargo, todavía cierto velo de violencia cubre el país (que acaba de firmar un cese del fuego con la guerrilla de las FARC). Pero las fotografías de O'Brien no son crónicas de la condición o la seguridad del país; no son una evaluación, sino una recopilación de momentos e impresiones.


En la introducción del libro, Juan Alberto Gaviria Vélez, un curador de Medellín, escribió que la frase no dar papaya podría traducirse a grosso modo como "no exponerse a las desgracias." Como representación de un país "injustamente manipulado como referencia [a la violencia] en la imaginación mundial", agregó Vélez, las fotografías de O'Brien no resistirían el análisis. Pero sí logran algo profundo. Esta investigación visual, escribió Vélez, "se enfoca en intentar revelar la humanidad de los colombianos y sus habilidades para lograr lo que todos desean."




Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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