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Bolardos: ¿podrían haber frenado el cruel ataque en el paseo peatonal de Barcelona?

El gobierno español había recomendado este tipo de dispositivos el año pasado. La alcaldía prefirió utilizar más vigilancia y barreras temporales antes que instalar estos sistemas.
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18 Ago 2017 – 6:01 PM EDT

En medio del luto que está viviendo Barcelona, luego de los ataques del jueves, la alcaldesa Ada Colau ha debido enfrentar críticas en redes sociales sobre las medidas de seguridad de La Rambla, el famoso paseo peatonal donde sucedió el incidente.

En diciembre de 2016, el Cuerpo Nacional de Policía de España envió un comunicado a las policías locales recomendando tomar medidas de seguridad para evitar situaciones como las sucedidas en Berlín o Niza. Sin embargo, la policía regional evitó tomar esta medida y explicó al diario El Periódico que no había “ninguna amenaza concreta” en Cataluña.

En mayo de este año, los sistemas de bolardos previnieron víctimas en Times Square, cuando un hombre con problemas de salud mental atropelló a transeúntes en esa zona de Manhattan. “El auto eventualmente se empaló contra los bolardos”, dijo en ese momento David Burney, comisionado de Diseño y Construcción de Nueva York, a CityLab. “Si esos bolardos no hubieran estado ahí, la situación podría haber sido mucho peor”.

En esa ocasión, falleció una persona. Pero en Barcelona la cuenta ya va en 14 personas y decenas de heridos. La furgoneta utilizada por los atacantes entró por uno de los extremos de La Rambla donde no existen hitos que puedan detener a un vehículo (solo están las escaleras de entrada al metro) y luego avanzó zig-zageando por un tercio de milla (casi 600 metros).

De acuerdo al diario El País, la Junta Municipal acordó en diciembre optar por “una presencia policial continua” y no instalar estos sistemas. “No se pueden instalar bolardos en todos los sitios y hay que tener en cuenta aspectos como que se pueda permitir acceso a los servicios de emergencia y de limpieza”, dijo una fuente de seguridad municipal al periódico español.

Por su parte, el teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, respondió a estos artículos en Twitter, diciendo que “ jamás el ayuntamiento de Barcelona se ha negado a poner bolardos. Siempre que se le ha requerido, lo ha hecho” y que “las medidas de seguridad antiterroristas las determinan los responsables de [el Ministerio del] Interior”.

Y no es que la ciudad no haya hecho nada. El Ayuntamiento de Barcelona ha optado por instalar barreras temporales en espacios públicos en eventos de alta convocatoria, como mercados o conciertos callejeros. "No se adoptaron medidas permanentes en áreas de elevado flujo de personas como las Ramblas porque eso hubiera supuesto eliminar por completo el flujo de vehículos en el casco antiguo, con los problemas que eso generaría a vecinos y comerciantes", explica el consultor Eduard Cabré, quien también trabaja como responsable de la oficina virtual de vivienda Barcelona-Nueva York.

Pero, ¿puede haber más razones para no instalar estas medidas de seguridad, en una calle que es considerada parte clave de la vida barcelonesa? Porque, otras ciudades, como Madrid y algunos municipios turísticos de Cataluña sí los están instalando. “A mí me parece que los bolardos van un poco en contra de lo que ha sido Las Ramblas, de sector social, de la gente”, dice Ángel Loureiro, académico de la Universidad de Princeton que vivió y estudió en los setenta en Barcelona. “Pero es una discusión que probablemente terminará acabando algo como eso”.

Mientras tanto, la alcaldesa Ada Colau declaró que, con atentados de este tipo, siempre habrá puntos débiles. “La seguridad al 100% no existe, especialmente cuando hay personas aisladas dispuestas a hacer barbaridades y con unos medios muy rudimentarios”, concluyó la líder barcelonesa.

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