CityLab Medio Ambiente

Washington DC tendrá un monumento al cambio climático que se hundirá en las aguas

El parque propuesto permitirá que las generaciones puedan medir y observar el aumento del nivel de las aguas.
11 Sep 2016 – 9:47 AM EDT

Una de las vistas más icónicas de Washington DC –sus famosos cerezos japoneses, los que explotan de color una vez que llega la primavera– también podría ser parte de los primeros damnificados del cambio climático. Cuando el nivel del agua aumente, muchos de los árboles en la ribera terminarán sumergidos en las cafés aguas del río Potomac. Sólo un laborioso trabajo permitirá salvarlos. O quizás simplemente los deberíamos dejar perecer.

Esa es la idea fundamental de una nueva propuesta para un monumento al cambio climático a realizarse en Hains Point, un parque en la ribera que ya es una víctima regular de inundaciones. El “Cronógrafo del Clima” ganó la Competencia de Monumentos para el Futuro que organizó el Servicio Nacional de Parques con otras instituciones. Este consistiría en crear una inclinación con cerezos que avanza hacia el Potomac. A medida que el río crezca, los árboles se hundirán fila tras fila, creando una línea del tiempo tangible del calentamiento global, utilizando los sublimes brotes y los ya podridos árboles que irán quedando.



La firma de arquitectura Azimuth Land Craft diseñó el monumento, al que llama “una medición procesional de las mareas” que mataría cuatro líneas de árboles por cada pie de aumento del nivel del mar. Erika Jensen y Rebecca Sunter, del estudio Azimuth, lo explicaron así:

“’El Cronógrafo del Clima’ es lento y nos ofrece una oportunidad para cambiar la actual forma acelerada de pensar hacia un marco de tiempo más largo y multigeneracional. Los residentes podrán ver una progresión gradual del aumento del nivel del mar, mientras que los visitantes de otras ciudades nunca tendrán la misma experiencia del monumento. Imaginen un clásico viaje estadounidense a Washington en el octavo grado: verán una fila de árboles inundados. Durante una protesta universitaria verán tres filas. Y cuando vuelvan más tarde en su vida con sus hijos verá siete filas de ramas. La transformación es un espejo de la transformación del mundo y es un testigo de los cambios que se verán en el paisaje a través del tiempo. Cuando nuestros niños y los niños de nuestros niños lo visiten, podrán tener una demostración legible del cambio a través de las generaciones”.

El concepto es simple y a la vez devastador. Y comparado con otros inmensos o pobremente concebidos monumentos de DC, su belleza –que no necesita lamina dorada o inscripciones en el mármol– es refrescante. Aunque, dada la lentitud con la que actúa el Congreso respecto al cambio climático, pasará tiempo antes de que se construya.

El “Cronógrafo del Clima”, junto con otras propuestas finalistas, estarán mostrándose hasta el 20 de octubre en el Salón de las Naciones, del Centro John F. Kennedy, en Washington DC.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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