La tormenta que, por varios días, hizo caer 6.9 trillones de galones de lluvia sobre Louisiana el pasado mes de agosto, terminó creando el peor desastre natural de Estados Unidos desde el huracán Sandy en 2012. Pero si bien las catastróficas inundaciones fueron percibidas como raras e impactantes, tales diluvios, con su efecto estremecedoramente paralizante, podrían ser algo habitual a fines de siglo si las emisiones contaminantes prosiguen su ritmo actual.
Los lugares de EEUU donde veremos más diluvios si no se hace nada contra el cambio climático
Para 2100, zonas de Estados Unidos podrían ver un incremento de un 400% en el número de tormentas veraniegas extremas.

Gracias a científicos del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de Boulder (NCAR, por sus siglas en Inglés), sabemos qué partes del país serían más propensas a ser azotadas por tales precipitaciones. Empleando simuladores informáticos tan exhaustivos que tardaron un año ejecutarse, los investigadores encontraron que para 2100 muchos lugares en torno al Golfo de México y el suroeste del país podrían experimentar un incremento superior a un 400% en la cifra de tormentas de verano ultratorrenciales. México, a su vez, afronta un considerable repunte de las lluvias extremas y el riesgo es mayor en la Costa Atlántica y alrededor de las Montañas Rocosas:
NCAR
En su investigación, los autores asumieron que el mundo tendría, para el cierre del siglo, una temperatura 9 grados superior a la actual, consecuencia de no emprender más acciones para reducir las emisiones. Debido a que una atmósfera más cálida puede soportar mayor humedad, es plausible afirmar que las tormentas del futuro no solo serán más frecuentes, sino también más intensas. A juicio de los investigadores, las tormentas de verano vendrán aparejadas de fuertes lluvias en todo el país, pero particularmente en el suroeste y el noreste, donde la intensidad de la lluvia puede subir en un 70%.
“Estos son incrementos significativos”, indica en un comunicado de prensa Andreas Prein, del NCAR. “Imagínese la más intensa tempestad posible en una temporada. Pues nuestro estudio revela que, en el futuro, zonas de Estados Unidos podrían verse afectadas por unas cinco de estas tormentas, en una misma temporada, cada una con una intensidad tan poderosa -o más- como la de las tormentas actuales”.
Tras las intensas lluvias del pasado mes de agosto, una calle en Baton Rouge se transformó en un río (NOAA).
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.
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