CityLab Medio Ambiente

Las ciudades están podando sus árboles mal (y esto puede ser peligroso)

Una activista está buscando educar a ciudadanos y funcionarios públicos para evitar los riesgos que esto puede causar.
23 Ago 2016 – 12:30 PM EDT

Caminando por las calles de las ciudades en Chile, te encuentras con varios árboles que se han podado tan severamente que resultan casi irreconocibles. Y, quizás, también te encontrarás con la ciudadana que está peleando por salvarlos de este destino.

Gabriela Germain Fonck es una diseñadora gráfica chilena que se dedica, en sus momentos libres, a ser una activista a favor de los árboles urbanos en Santiago, porque dice que los municipios gravemente maltratan a este parte crucial de su urbe.

“El problema tiene que ver con que en nuestras ciudades, los árboles urbanos dependen de los municipios, y no hay ninguna ley que rija en todo Chile su manejo”, dice Germain. “Entonces se tratan como otro objeto más de la ciudad, y ellos determinan cómo y cuándo podar”. Eso se convierte en problema debido al desconocimiento de los funcionarios públicos sobre asuntos de arboricultura (acá el Departamento Forestal de EEUU da algunos consejos al respecto). Casi todos los árboles se podan de manera indiscriminada, lo que les genera enfermedades o incluso los puede matar. Germain dice que los árboles urbanos no se deben podar sin que sea absolutamente necesario.


“[La poda] se tiene que hacer con mucho conocimiento. A un árbol joven se le puede hacer porque es joven, y tiene todavía la capacidad de restaurar esas heridas y superar el impacto”, dice Germain. “Pero el problema es que lo hacen a árboles ya muy adultos...estoy viendo aquí en Santiago que cortan ramas de unos 40 centímetros de ancho en árboles que tienen 80 años. Es una aberración”.

No es sólo una aberración, sino que es incluso peligroso. Expertos en arboricultura están de acuerdo que los árboles maduros no se deben podar. Hacerlo causa que ramas débiles crezcan de las heridas, las que se caen más fácilmente con el viento o con la lluvia. A su vez, puede no crecer una rama y, al quedar esta herida abierta, queda también expuesta a microorganismos y hongos que lo pueden matar.

Y todo esto sucede en tiempos del cambio climático, cuando los árboles se hacen aún más preciosos, especialmente en una ciudad. “Lo cierto es que los necesitamos [a los árboles]”, dice Germain. “Necesitamos el oxígeno, las hojas, la sombra, el agua que pueden retener, como refuerzan el suelo. Nosotros somos un país con una geografía muy compleja donde, si llueve más allá de la isoterma, se viene un aluvión que barre con casas. Es necesario tener respeto por los árboles, especialmente en un momento de deforestación global”.

Germain no solo ha visto el problema en Chile. Dice que en Buenos Aires y en diferentes ciudades de Argentina y Perú sucede lo mismo. Sus seguidores por Twitter y Facebook le informan de lo que pasan en sus países también. Ella cree que es un problema particularmente rampante en Latinoamérica, aunque también pasa en España y en cierta medida en Estados Unidos.


Poco a poco, la preocupación de Germain ha ido extendiéndose a más personas. Tiene un grupo de Facebook con unas tres mil personas dedicadas a educarse sobre este tema y su cuenta de Twitter con 1,500 seguidores. Está en conversación con otros grupos activistas en este tema que crearon una coalición para tener más peso político, y así presionar al gobierno nacional a hacer una ley sobre cómo deben los municipios tratar a los árboles. Ella apoya el proyecto de ley avanzado por experto en arboricultura Santiago Del Pozo, quien también es parte de esta coalición.

Pero, por ahora, el único objetivo de Germain sigue siendo informar al público y crecer el conocimiento de este tema por su país y por otros. Así, ella espera que algún día los ciudadanos se reúnan para exigir una acción del gobierno.

“Nos hemos dado cuenta de que, primero que nada, hay que educar a la gente, y luego por el otro lado presentar la ley”, dice la Chilena. “Yo tengo esperanza de que los ciudadanos se quejen y que no sea tan fácil continuar haciendo esto a los árboles”.

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