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CityLab Medio Ambiente

Este pueblo japonés muestra cómo es posible un nivel de “desperdicio cero”

Los residentes de Kamikatsu, que suman unas 1,700 personas, clasifican la basura en 34 categorías distintas.
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6 Ago 2016 – 11:56 AM EDT
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En el centro colector de basura en Kamikatsu, Japón, hay contenedores separados para diferentes productos de papel: periódicos, revistas, cartones, volantes. A su vez, hay otros disponibles para latas: aluminio, espray, acero. Hay, incluso, contenedores individuales para botellas y vasos plásticos. Pero estas son apenas algunas de las 34 categorías en que los residentes de esta localidad de Japón deben clasificar la basura antes de arrojarla, según muestra un minidocumental de Seeker Stories.


Puede parecer un exceso, pero este pequeño pueblo nipón, con una población superior a las 1,700 personas, está llamado a convertirse, para 2020, en la primera comunidad de su país con “desperdicio cero”. Aunque ya casi lo consigue. Según el video, Kamikatsu recicla cerca de un 80% de su basura, yendo el restante 20% al vertedero. Tal logro lleva 12 años fraguándose. En 2003, la comunidad declaró la meta “desperdicio cero” después de que, por temor a dañar tanto el medioambiente como su población, renunciara a la práctica de verter basura a una hoguera.

No hay allá, por otra parte, camiones de basura, por lo que cada residente debe fregar, clasificar y llevar sus desperdicios hasta el centro de reciclaje, práctica a la cual, admiten los propios residentes, tomó tiempo adaptarse. Un trabajador, luego, supervisa el proceso de clasificación en el centro de reciclaje, asegurándose de que cada tipo de basura fue vertida en el contenedor correspondiente. Algunos objetos usados serán de nuevo comercializados y, en algunos casos, convertidos en algo distinto a lo que fueron: ropa, juguetes, accesorios.

Si bien Kamikatsu ha ganado fama internacional por su ambicioso propósito, no es el único pueblo que ha avanzado en este sentido, sostiene Neil Seldman, cofundador y presidente del Institute for Local Self Reliance (Instituto para la autonomía local). “Berkeley, California, con varios cientos de miles de personas, está cerca de un 80%; San Francisco, por ejemplo, reporta un 70%; y hay muchas otras ciudades en Estados Unidos por encima de este último índice porcentual”, refirió Seldman a CityLab. “En este sentido, Italia se parece mucho a Kamikatsu, donde existen disímiles criterios de clasificación y vertimiento”. En la mayor parte de los casos, añade, este tipo de trabajo es fomentado desde las organizaciones de base.

Estados Unidos registra un índice de reciclaje de un 34%, según recientes estimados de las Agencias para la Protección del Medio Ambiente. Washington DC, donde está la oficina de CityLab, solo logra un 16%. Seldman atribuye este pobre índice, en buena medida, al hecho de que un 60% del mercado de desperdicios está en manos de dos compañías –Allied y Waste Management, In c-, las cuales se benefician de los vertederos .

La otra causa, según Seldman, es de índole política. “Hemos tenido republicanos que no creen que los océanos estén creciendo, y no les importa”, acota. “Y, con la excepción de Bernie Sanders, los demás candidatos demócratas a la presidencia eran parte del estatus quo”.

Japón, en cambio, se ha decantado por el reciclaje. Incluso los negocios tienen que, por ley, reciclar, y los sistemas de clasificación son de los más abarcadores a nivel mundial. En la segunda ciudad más grande del país asiático, Yokohama, con una población de 3.7 millones de habitantes, los residentes reciben un manual de 27 páginas acerca de cómo categorizar más de 500 artículos distintos.

“Si uno logra adaptarse, se convierte en una práctica habitual”, dijo un habitante de Kamikatsu en el corto. “Ahora ya no pienso en eso. Se ha hecho algo natural el separar la basura adecuadamente”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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